Nacionalismo revolucionario puertorriqueño por Michael Gónzales Cruz

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Nacionalismo-revolucionario-puertorriqueño

por Reflexionemos: Arte y Conciencia

2 Nacionalismo Revolucionario Puertorriqueño Michael González Cruz

3 Biografía del Autor Michael González Cruz nació en Aguadilla, Puerto Rico en 1972. Estudió sociología y ciencias políticas en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Completó su doctorado en Sociología en la Universidad de Binghamton, Nueva York en el 2005. Ha enseñado en el Departamento de Estudios Puertorriqueños y Latinoamericanos de John Jay College y en el Colegio Eugenio María de Hostos de la Ciudad de Nueva York. Publicó en el 2003 “Puerto Rico, the Colonial and Imperialist Experience” en la antología Development in Theory and Practice editada por Ronald Chilcote. Actualmente es catedrático auxiliar del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.

4 Dedicatoria A mi querido hijo y mejor amigo, Alberto Rafael y en honor a Filiberto Ojeda Ríos, Responsable General del Ejército Popular Boricua -Macheteros.

5 Agradecimientos Esta obra fue posible gracias al apoyo, colaboración y comprensión de mi compañera Carmen L. R. Marín y de la beca del Society for the Study of Social Problems (SSSP) que me permitió completar la base de datos preliminar. La edición publicada en la Republica Bolivariana de Venezuela fue posible gracias a la atención de Fernando Bossi y Mónica Saiz del Congreso Bolivariano de los Pueblos.

6 Tabla de Contenido Prólogo Introducción Capítulo Uno Nacionalismo Revolucionario: Causas, Orígenes y Organizaciones Secciones Temáticas: La lucha armada puertorriqueña (1868) Bandidos Sociales o Rebeldes Nacionalistas (1898) De la Elite de las Letras al Partido de Masas De las Masas al Nacionalismo en Armas Nacionalistas Rascando el Cielo ¡Que Vivan los Estudiantes! Rocking a New Struggle La Lucha Armada Clandestina (1960) Alfonso Beal ¡Puerto Rico Quiere CAL! Movimiento Independentista Revolucionario Armado Los Macheteros Las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) Golpeando, Juntos y Revueltos Todo Boricua Machetero “Volcado el Radio de Acción” La Marcha hacia el Frente Nacionalismo Revolucionario Unitario Todos Somos Filiberto Capítulo Dos Peregrinos, Prisioneros Políticos y de Guerra Secciones Temáticas: ¡Ya es hora de traerlos a casa! Doce Discípulos Liberados Luis Rosa Elizam Escobar Edwin Cortés Adolfo Matos Antongiorgi Ricardo Jiménez Alicia Rodríguez Ida Luz Rodríguez Carmen Valentín Dylcia Pagán Alberto Rodríguez Alejandrina Torres Juan Segarra Palmer

7 La Lucha Continúa Carlos Alberto Torres-88976-24 Oscar López-87651-024 Haydée Beltrán-88462-24 Exiliado en la Habana David vs. Goliat Capítulo Tres Nacionalismo Revolucionario y los Intelectuales Puertorriqueños Secciones Temáticas: Quiénes son los intelectuales Intelectuales de Armas Tomadas Los Intelectuales y la Representación del Nacionalismo Revolucionario “Una Semana de Siete Días” de Magali García Ramis “La Sombra Lejana” de Pedro Juan Soto “Conversaciones con Filiberto: La luz de la ventana” de Luis Nieves Falcón “H.F.” de Mikie Rivera Los Peregrinos, la Prensa y los Intelectuales Debates desde La Torre Armando la Utopía Conclusión Epílogo Referencias

8 Prólogo Nación, revolución y gente que subsiste, persiste y resiste Michael González Cruz ofrece en su libro, Nacionalismo revolucionario puertorriqueño (1956-2005): la lucha armada, los intelectuales y prisioneros políticos y de guerra, una visión documentada del nacionalismo en Puerto Rico y de las organizaciones que han realizado acciones armadas, tanto en forma abierta como clandestina. En la vida pública y aun en los libros de historia de Puerto Rico, estos procesos apenas se mencionan y rara vez se alude a ellos, excepto en informes periodísticos apresurados o comentarios retóricos y superficiales. En particular, la información fácilmente accesible acerca de las acciones armadas y del trabajo clandestino por la independencia es escasa. Este libro es un audaz comienzo; se trata de un ensayo de corte académico, pero su compromiso salta a la vista del lector en cada página y le da impulso y ritmo a un recuento impresionante. En su recorrido sorprendente reseña, uno tras otro, hechos, lugares y nombres de gente de carne y hueso y de corazón invencible, documentando esos aspectos con fuentes de distinto tipo, desde periódicos y libros hasta testimonios y textos artísticos. Presenta por primera vez en forma abarcadora y en secuencia ordenada, a lo largo de los últimos cincuenta años, los esfuerzos armados y conspirativos que han protagonizado hombres bravos y mujeres indomables para combatir los abusos tanto en Puerto Rico como en la metrópoli, en protesta airada contra la supresión y marginación de quienes se niegan a permitir que borren a la nación puertorriqueña de la historia. El libro de Michael González Cruz tiene tres capítulos: en primer término, un panorama político y militar de Puerto Rico de la segunda mitad del siglo XX y de lo que va del siglo XXI. Desde un ángulo diferente, el del independentismo, el primer capítulo estudia esos años de expansión del colonialismo y de sus mutaciones hacia el control económico y mental de la persona. En el segundo capítulo aparecen, con detalles vívidos de significado intransferible, las entrevistas y la información histórica en torno a la trayectoria de los llamados “doce discípulos liberados”, más los testimonios de algunos/as que aún esperan que la acción de su pueblo los regrese a casa. Surge en esta sección el rostro individual de la lucha que nunca se detiene, esa lucha que estos compañeros y compañeras emprendieron día a día, elaborando vidas de incontables actos solidarios que cambiaron el rumbo de muchos jóvenes

9 en alguna comunidad de Chicago, Connecticut o Manhattan, de Naguabo, Ponce o Santurce. Este capítulo recoge también una colección de conmovedoras crónicas, en las que toman la palabra algunas mujeres y algunos hombres que llegaron a ser prisioneros de guerra o prisioneros políticos en defensa de la puertorriqueñidad. En el tercer capítulo, el ensayo explora el papel de la intelectualidad y del sector artístico en la representación del nacionalismo revolucionario, mediante el comentario de algunas obras: narraciones de Pedro Juan Soto y de Magali García Ramis, un libro basado en el testimonio de Filiberto Ojeda Ríos a Luis Nieves Falcón y una canción de Mikie Rivera. Todo lo anterior se sustenta en una síntesis teórica y analítica del fenómeno multiforme llamado nacionalismo, exaltado y vituperado hasta el exceso durante varios siglos y apasionadamente experimentado por diversos sectores de la sociedad puertorriqueña: de todo eso trata este libro. Los mencionados campos de referencia, cruciales en nuestra historia, figuran aquí en apretada síntesis que sin duda provocará estudios posteriores, dada su riqueza de información y de ideas que se alejan de lo común. Este estudio se hizo para abrir puertas, para romper el silencio y la distorsión de la lucha armada clandestina en Puerto Rico. “En silencio ha tenido que ser…”, dijo Martí acerca la organización secreta de la guerra, un aspecto poco conocido de su tarea revolucionaria. Así es siempre la resistencia de quienes se enfrentan al poder sin otro recurso que su ingenio y valor, como también ha ocurrido en Puerto Rico. Poco se ha escrito sobre los combates y los enfrentamientos, sobre los sabotajes y las acciones, tan significativos como los ríos de palabras pronunciadas y escritas en torno a la nación puertorriqueña. Trabajando a la par que los miembros de los partidos eleccionarios y los activistas de la organización comunitaria, estos luchadores se propusieron contrarrestar la represión, la mentira, el soborno y el asedio incesante de alabanzas a los omnipresentes invasores disfrazados de amos benévolos. Se ha dicho muchas veces que la historia la escriben los vencedores, pero no siempre ocurre así. Especialmente en tiempos modernos, también la escriben los resistentes, sea a través de la palabra escrita o hablada, o por medio de actos simbólicos, como lo hizo el argelino Ali LaPointe, quien dejó para la posteridad las ruinas de la modesta casa donde se inmoló con explosivos en la Casbah de Argel, testimonio material de la lucha de su pueblo contra el ocupante francés. Así mismo hicieron los combatientes de la segunda Intifada en abril de 2002, en el campamento de refugiados de Jenin, inmolándose a la vez que sepultaban bajo los restos destruidos por el alevoso ataque de los israelíes a un buen número de esos mismos invasores, o los vietnamitas con el enorme sistema de túneles en el área de Cu Chi, cercana a Saigón, que es hoy un preciado monumento nacional como ayer fue un importante reducto y base de operaciones para la resistencia. Si

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10 queremos testimonios literarios, pueden recordarse entre otros, en orden cronológico: la extensa correspondencia de Betances, que lo revela como estratega y conspirador consumado, el Diario de Campaña de Martí, alucinante, impresionista, hermoso en la plenitud de su alegría, y para nosotros una de sus mejores obras. Otro tanto ocurre con el Diario del Che en Bolivia y con su diario africano, escrito “durante el año en que estuvieron en ninguna parte”. Michael González Cruz nos aproxima a terrenos desconocidos, a lo que se ha llamado la infrahistoria, en el mejor sentido de ese concepto, porque documenta y explora lo secreto y lo ignorado. Al examinar los escritos y discursos de Albizu y los de Filiberto Ojeda Ríos, al recibir las narraciones orales de hombres y mujeres que, según testimonia el autor y entrevistador, prefieren permanecer en el anonimato, al grabar las voces y palabras de los prisioneros de guerra devueltos al seno amoroso de su tierra, González Cruz se convierte en continuador de la antigua y fuerte tradición que comienza con el “Canto al hombre y a las armas…”, los primeros versos de La Eneida, o quizás, mucho más atrás, con las pinturas rupestres de las cavernas. El investigador y sociólogo es a la vez continuador e innovador. Continúa la tarea esbozada a mediados del siglo pasado por Lidio Cruz Monclova y realizada con plenitud por Germán Delgado Pasapera en su libro fundacional: Puerto Rico, sus luchas emancipadoras, de 1984, obra que recoge minuciosamente la historia secreta de la lucha independentista en el siglo XIX. Se pueden mencionar varios, aunque no muchos nombres, de quienes se esforzaron por documentar y narrar la trayectoria oculta del trabajo por la independencia. Por ejemplo, la colaboración a la vez individual y conjunta, y en ambos brillante, de Paul Estrade y Félix Ojeda Reyes, que nos han dado sus libros sobre el Betances revolucionario. También es imprescindible reconocer la labor de dos mujeres que representan la hermosa combinación de cronistas y participantes, de historiadoras y luchadoras. Nos referimos a Loyda Figueroa Mercado y a Miñi Seijo Bruno, autoras de diversos libros que siguen haciendo patria. Además de continuador del trabajo honroso y arduo de esos investigadores, Michael González Cruz puede designarse como innovador por su búsqueda cuidadosa, por la variedad de sus fuentes, por el uso de las entrevistas para captar las historias de vida de varios de nuestros heroicos prisioneros de guerra recientes. Un logro especial de este libro es además su esmero por documentar la interacción entre las dos mitades de nuestra nación, separada, pero única, indivisible y luchadora: los puertorriqueños, hombres y mujeres, de aquí y de allá, de la emigración a Estados Unidos y los que permanecieron en la Isla. El tema del nacionalismo revolucionario y su integración con el socialismo científico en Puerto Rico se desarrolla en este libro tomando en cuenta la combinación que hicieron diversas organizaciones y grupos entre la lucha armada y la intensa acción civil en

11 diferentes renglones, de las formas abiertas y clandestinas. Entra también en aspectos casi inéditos dentro de los estudios acerca del independentismo en Puerto Rico, como por ejemplo, la influencia de otros procesos de lucha y resistencia nacionalista y revolucionaria en el nuestro. Se destaca aquí como pocas veces antes un hecho contundente: la continuidad de nuestra resistencia, sin importar las embestidas represivas, los reveses, los encarcelamientos, las penurias y las muertes de nuestros mejores hombres y mujeres. Este compendio de las luchas de resistencia de diversos sectores del pueblo puertorriqueño pone de manifiesto el ejemplo que la lucha en Puerto Rico está dando y la contribución que está haciendo a esa América Latina y Caribeña que vuelve a decir “Basta” y a echar a andar. La historia silenciosa y a veces silenciada o deformada que reconstruye este libro desde una visión respetuosa y documentada demuestra una vez más que se puede y SE LUCHA por la libertad nacional y social, aún en las entrañas del monstruo. Este libro de González Cruz ofrece una investigación y hace acopio de mucha información poco conocida y aun menos accesible, dándole un marco histórico y teórico. Inclusive la lista de la bibliografía pone en manos de quienes se interesen en el tema una serie de títulos y fuentes que no son de fácil acceso. Todos esos logros, más allá de críticas o diferendos que puedan suscitar los planteos de este libro, constituyen una valiosa aportación, no sólo a la historia de la lucha, sino a la lucha misma. El libro Nacionalismo revolucionario puertorriqueño (1956-2005) es el resultado de una búsqueda acuciosa que podría verse como una especie de arqueología intelectual, dado su esfuerzo por escudriñar y traer a la luz lo que por su naturaleza misma se esconde. Con las excepciones antes mencionadas, las de Albizu y de Ojeda Ríos, que dieron el frente en todo momento para brindar su orientación al pueblo, aun ante la persecución, desde la prisión y desde el clandestinaje, quienes integran ese sector de lucha sólo se expresan mediante escuetos comunicados, en reseñas periodísticas más o menos superficiales y, por supuesto, a través del testimonio más contundente, las propias acciones armadas. Las organizaciones clandestinas no conceden entrevistas ni dejan el rastro de papeles que facilite al enemigo su persecución. Se comunican con la voz de las armas, como indica la frase mordaz de Mayakovsky, “Tiene la palabra el camarada Mauser…”. Esta dificultad inherente al tema hace más valiosa la contribución de Nacionalismo revolucionario puertorriqueño (1956-2005) de Michael González Cruz. Antes de concluir, queremos señalar lo que nos movió a aceptar la encomienda de escribir esta introducción. Nos hemos acompañado en la vida y en la lucha nacional por más de cuarenta años. Por nuestra edad es obvio que teníamos ya conciencia histórica durante la mayoría de los sucesos estudiados en este libro. Nuestra lectura del libro y el prefacio que escribimos es producto de

12 nuestra ya antigua colaboración. Nos expresamos aquí en calidad de testigos y participantes en la historia del independentismo. Con atención y esfuerzo apasionado y profundo, la hemos observado, pensado y sentido de cerca por varias décadas, como partidarios de la independencia y miembros de organizaciones tales como el MPI-PSP y el MINH. Además nos hemos dedicado por mucho tiempo al estudio de la cultura y de la historia latinoamericana y puertorriqueña. Vimos y experimentamos muchos actos dispersos, admirables, minúsculos y magnos, torturantes y enaltecedores, aunque sin entenderlos muchas veces en su complejidad, por estar inmersos en el torbellino del tiempo y la existencia. Por eso ahora nos asombra y sobrecoge captar esos hechos en conjunto por medio de la narración que en este libro se desenvuelve atropellada e implacable, pero impactante por su autenticidad, por su fuerza visceral. Leyendo este libro comprendimos, nuevamente y como por primera vez, que lo vivido sólo cobra realidad cuando se proyecta a lo colectivo. No nos damos cuenta, mientras afanosamente luchamos sólo por seguir adelante un día, un mes, unos años más, de que esa historia que imaginamos en el pasado y que proyectamos hacia el futuro, se está construyendo a cada instante con nosotros, con todas las personas, con los que creen y los que abjuran, con las que se enajenan y con las que cumplen por más de una, por cien o por mil… La historia es la vida: la sociedad y la cultura en su devenir se unen para forjarla. El proceso es dialéctico: construimos la historia y la historia nos construye, tanto durante el breve plazo que vive un solo ser humano como en el transcurso de los siglos que puede subsistir un pueblo. Siempre hay quienes comienzan su jornada; al emprenderla, será sin duda valioso asomarse a lo que han hecho tantos y tantas en nombre de la puertorriqueñidad y de la humanidad, de la justicia para todos y de la libertad. Para eso se hizo Nacionalismo revolucionario puertorriqueño (1956-2005) y ciertamente deben escribirse y publicarse muchos libros más. Lic. Alberto L. Márquez Dra. María Solá

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13 Introducción La principal isla de Puerto Rico se considera la menor de las antillas mayores, su territorio esta compuesto por un archipiélago incluyendo las dos islas municipios de Vieques y Culebra y otras ínsulas deshabitadas en su entrono. El archipiélago de Puerto Rico esta habitado por 3,9 millones de habitantes y su comunidad también se extiende a los 3,7 millones de puertorriqueños residentes en los EEUU de acuerdo al Censo del año 2000. La sociedad puertorriqueña es predominantemente hispanohablante y se estima que un 30% de la población es bilingüe. Este texto permite que el lector comprenda el papel del régimen colonial de los EEUU y los movimientos sociales en la composición del Puerto Rico del Siglo XX. En especial todos los lectores pueden apreciar la importancia del nacionalismo revolucionario en la formación, resistencia y definición de la nación puertorriqueña. La campaña por la libertad de los prisioneros políticos y de guerra, la defensa del Valle de Lajas, las protestas contra la privatización de la Telefónica de Puerto Rico y el movimiento para sacar la Marina de Guerra de Vieques en la década del noventa tuvieron como hilo conductor un discurso y una práctica nacionalista revolucionaria. En el testimonio que Juan Mari Brás ofrece al profesor Daniel Nina en 1998, el líder independentista establece que el nacionalismo revolucionario puertorriqueño se forja en la nueva lucha, vinculado a las corrientes anticoloniales, internacionalistas y latinoamericanistas de mediados del siglo XX. Es en este contexto que los nuevos movimientos sociales, tales como la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) en 1956, el Movimiento Pro Independencia (MPI) en 1959 entre otras organizaciones, rearman el movimiento de liberación nacional dotándolo de una interpretación materialista de la historia, incorporando la lucha de clases y el derecho irrenunciable a la autodeterminación. El nacionalismo revolucionario puertorriqueño tiene sus orígenes en la Revolución de 1868. Se radicalizará en la gesta por la descolonización del Partido Nacionalista (1933-1954) y encontrará su máximo exponente en Filiberto Ojeda Ríos, Responsable General del Ejército Popular Boricua-Macheteros (EPB-M). En su ensayo sobre la lucha armada publicado por el semanario Claridad el líder clandestino sostuvo que los macheteros son nacionalistas revolucionarios, que su lucha está entronizada en el territorio nacional y en la identidad puertorriqueña y su espíritu revolucionario determina que esa lucha sea por la justicia e igualdad social. Este trabajo nos permite examinar en qué contexto se desarrolla el pensamiento político-militar de Filiberto Ojeda Ríos.

14 El nacionalismo revolucionario se ha manifestado en tres dimensiones del quehacer histórico en Puerto Rico: por medio de la resistencia cultural de la elite intelectual y de las organizaciones populares y a través de la lucha armada. Esta última manifestación no se ha estudiado cabalmente, aunque ciertamente ha sido el eje de debates y controversias ideológicas en la prensa y en la academia. Por eso este trabajo gira en torno a las contribuciones de la lucha armada, de los prisioneros políticos y de los intelectuales al movimiento de liberación nacional puertorriqueño. Este trabajo sobre el nacionalismo revolucionario puertorriqueño destaca la actuación de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y el Ejército Popular Boricua Macheteros (EPB-M). Ambas organizaciones emergen dentro del contexto del nacionalismo revolucionario como fuerza política popular, retando los esquemas dogmáticos del socialismo partidista así como los del nacionalismo conservador. Como lo ha propuesto la antropóloga Ana Ramos Zayas, particularmente en el contexto de Chicago, el nacionalismo puertorriqueño no es solamente una ideología o proyecto intelectual sino un medio concreto que sirve para forjar alianzas de clase en múltiples niveles políticos y sociales. De acuerdo con esto, el lector observará cómo la lucha armada puertorriqueña fortaleció los movimientos sociales en la Isla y dentro de la comunidad boricua en los EEUU. En estos ensayos propongo, luego de manejar diversos acercamientos metodológicos tales como la investigación historiografía, la entrevista y el análisis de contenido, que la lucha armada, los prisioneros políticos y los intelectuales han contribuido a la transformación de nuestra nacionalidad. Gracias a una beca de la Sociedad para el Estudio de los Problemas Sociales (SSSP) pude recopilar y examinar una gama de documentos históricos publicados por las organizaciones nacionalistas revolucionarias entre 1955 y 2005. Esta investigación preliminar armó parte del rompecabezas pero además me provocó a entrevistar a algunos de los militantes de estas organizaciones, en especial a los/as prisioneros políticos y de guerra liberados a partir de 1999. Para completar mi análisis estudié el contenido de una serie de obras intelectuales que van desde la creación literaria hasta la crítica sociológica y en las cuales se representa el nacionalismo revolucionario desde sus respectivas formas y discursos. En el primer capítulo examino las causas, el origen y las organizaciones del nacionalismo revolucionario puertorriqueño. En el segundo capítulo propongo, gracias a las entrevistas y al análisis de contenido de las vidas de los prisioneros políticos y de guerra, que éstos formaron parte de un bloque de intelectuales orgánicos que a través del trabajo comunitario y la organización popular se integraron por completo a las luchas populares. Para concluir, en el tercer capítulo analizo cómo las representaciones culturales de otros intelectuales forman parte de

15 la construcción del nacionalismo revolucionario como fuerza de cambio y transformación social. Espero que este texto pueda guiar a otros científicos, literatos y estudiosos en general por el complejo entramado del nacionalismo revolucionario. Esta obra, claro está, no agota las posibilidades de estudio del tema; más bien ofrece un mapa que nos permite comprender una de las dimensiones del proceso de autodeterminación y descolonización de Puerto Rico. Dr. Michael González Cruz

16 Capítulo I Nacionalismo Revolucionario: Causas, Orígenes y Organizaciones La lucha armada es una de las formas de organización política que surge como consecuencia de la colonización de Puerto Rico. El primer conflicto violento de gran envergadura que acunó el nacimiento de la nacionalidad puertorriqueña fue la Revolución del 1868. Esta confrontación marca el clímax de la lucha por la independencia, la abolición de la esclavitud y la eliminación del servilismo conocido como la libreta de jornalero (Francisco Moscoso 2003). En esta batalla el régimen de la Corona Española frenó militarmente el avance las fuerzas insurreccionales pero no logró detener la marcha de la nación puertorriqueña. La represión de este evento provocó el exilio de sus líderes hacia la Ciudad de Nueva York, donde se reorganizan para continuar su lucha por la independencia de las Antillas (Germán Delgado-Pasapera 1984). En el siglo XX podemos observar que la violencia política se ha manifestado en tres periodos. Primero por medio de las llamadas partidas sediciosas, una serie de bandas rebeldes conocidas como “los tiznaos” que asaltaban a los terratenientes y se enfrentaban a las tropas invasoras entre 1898 y1902. Segundo, entre 1932 y 1954, a través de la resistencia del Partido Nacionalista dirigido por Pedro Albizu Campos. El tercer periodo aparece con la emergencia del nacionalismo revolucionario clandestino durante la llamada Nueva Lucha entre 1960 y 2005.1 Este análisis repasa sucintamente el comportamiento de las partidas rebeldes después de guerra del 1898, examina las acciones armadas más relevantes del Partido Nacionalista y finalmente investiga el origen, las tácticas y los objetivos del nacionalismo revolucionario de los Comandos Armados de Liberación (CAL), el Movimiento Independentista Revolucionario Armado (MIRA), las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y el Partido Revolucionario de los Trabajadores 1 Movimiento Armado para la Liberación de Puerto Rico (MAPA,1960-1964), Comandos Armados de Liberación (CAL, 1963-1972), Movimiento Independentista Revolucionario Armado (MIRA, 1965-1972), Fuerzas Armadas de Resistencia Popular (FARP, 1970-1985), Organización de Voluntarios para la Revolución Puertorriqueña (OVRP 1970-1979), Comandos Obreros (1977), Comandos Revolucionarios del Pueblo (CRP 1978), Fuerzas Armadas de Resistencia Popular (FARP 1978), Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN, 1974-1984), Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños & Ejército Popular Boricua (PRTP-EPB Macheteros, 1978-1985), PRTP (1985-1998) y el Ejercito Popular Boricua-Macheteros (1985-2005).

17 Puertorriqueños-Ejército Popular Boricua, mejor conocido como los Macheteros (PRTP-EPB). Más adelante menciono todas las organizaciones clandestinas de la nueva lucha pero me enfoco en las FALN y los Macheteros porque podemos trazar sus orígenes a la comunidad puertorriqueña de los EEUU desde principios de la década de 1970. Además, analizo los vínculos entre las organizaciones, el significado de sus acciones y los resultados de éstas en la formación de la nacionalidad puertorriqueña. Bandidos Sociales o Rebeldes Nacionalistas En el primer periodo colonial violento (1898-1902) conocido como “la guerra después de la guerra” las partidas sediciosas, o tiznados, no contaron con una resistencia organizada. Las distintas bandas no operaban bajo un liderato centralizado y sus acciones fueron completamente esporádicas. Los tiznados dirigieron sus fuerzas en contra de los hacendados peninsulares, los criollos anexionistas y las tropas norteamericanas. La mayoría de los rebeldes eran jornaleros, escasamente armados, sin entrenamiento militar formal o afiliación política reconocida. Este primer periodo ha generado un debate entre quienes alegan que los rebeldes tenían motivaciones políticas y los que estiman que las partidas sólo pretendían ajustar cuentas sin motivaciones políticas. Juan Manuel Delgado (1978) propone que parte de las partidas de los rebeldes durante la guerra del 1898 se organizaron para resistir la invasión y el nuevo orden colonial. Fernando Picó (1987: 2001) concluye que los rebeldes primero atacaron a la vieja clase terrateniente, que sólo algunas partidas se enfrentaron a las tropas invasoras y que al final de la guerra las tropas organizaron sus propias partidas con los terratenientes. Delgado (1978) propuso que la mayoría de las partidas sediciosas combatieron sistemáticamente a las tropas invasoras y a la nueva burguesía anexionista por medio de asaltos a los terratenientes. La partida rebelde más conocida fue la dirigida por Águila Blanca, el trabajador José Maldonado Román. El pequeño ejército rebelde asaltó terratenientes, saqueó sus tiendas, destruyó las libretas de crédito y repartió la comida entre los jornaleros sin tierra. En el registro de historia oral producido por la Sra. Margarita Maldonado (2002) se destaca que “Oíamos que era mago porque tenía libros de magia y por esa razón escapaba de la cárcel la misma noche en que lo ingresaban. Era tuerto y manco como los piratas. Quemaba cañaverales cuando los propietarios le negaban lo que les exigía. Repartía entre los pobres el producto de sus gestiones, legales o ilegales. Fue un buen padre y un buen esposo. Era compasivo con el necesitado e

18 implacable con el abusador. En el barrio todos lo respetaban y admiraban… Eso fue lo que conocí de El Águila Blanca, o Pepé, como lo llamaban los que de manera directa o indirecta lo conocimos.” De acuerdo con la Sra. Maldonado (2002), nieta de Águila Blanca, el líder rebelde era veterano de la Intentona de Yauco en el 1897, insurrección organizada por los vecinos del suroeste y algunos puertorriqueños exiliados en Nueva York, quienes planificaron la toma de Yauco, municipio más próspero debido a la industria del café en la montaña.2 Maldonado indica que el periódico La Democracia, de 22 mayo 1899 informa que Águila Blanca se encontraba en Nueva York, expatriado como consecuencia de su participación en la abortada insurrección yaucana. Margarita Maldonado señala que, de acuerdo con Loyda Figueroa, en su Breve Historia de Puerto Rico Vol. II (1977) José Maldonado, el Águila Blanca, militó en el Partido Revolucionario Cubano-Puertorriqueño con sede en Nueva York. Maldonado insiste su investigación confirma que El Correo, El Combate, y La Metralla, la prensa de la resistencia, respaldó las acciones de la banda de Águila Blanca durante y después de la guerra. Las bandas rebeldes como la de Águila Blanca formaron parte de la resistencia a la ocupación del ejército invasor y en contra de los privilegios que mantuvo la clase terrateniente después de la guerra. Las autoridades coloniales desarmaron a todos los puertorriqueños, combatieron a las partidas rebeldes y censuraron los periódicos que apoyaron sus acciones con el fin de controlar a las fuerzas potencialmente revolucionarias (González-Cruz 1998: 9). Este periodo marca el inicio de la guerra irregular en contra de las autoridades coloniales en Puerto Rico. El próximo periodo violento se inicia con la represión del nacionalismo moderado en las postrimerías de la Gran Depresión del 1930. De la Elite de las Letras al Partido de Masas El segundo periodo violento se inicia con la transformación ideológica y táctica del Partido Nacionalista Puertorriqueño (PN) a partir del 1930. La mayoría de los independentistas participaba del Partido Unión, algunos ocupando cargos electos y administrativos en el régimen colonial. Pero bajo la gobernación de Montgomery Reilly expulsaron a los nacionalistas moderados de sus puestos y aquéllos se 2 De acuerdo con Germán Delgado Pasapera (1984: 537) más de 300 personas participaron de la intentona de Yauco, la mayoría de los insurrectos sólo portaba machetes. La insurrección se coordinó con el Partido Revolucionario Cubano Puertorriqueño en Nueva York y contó con el apoyo del campesinado en la montaña, el cual comenzó a descender para tomar parte de los eventos; sin embargo, por encontrarse desarmados tuvieron que replegarse. El Gobernador de Puerto Rico insistió en que la insurrección tuvo visos socialistas porque los campesinos de las sierras marcharon al centro del municipio a tomar posesión de los bienes de la burguesía (Delgado 1984: 538).

19 alejaron del partido. Ante la nueva ola de intolerancia los más firmes independentistas fundan del PN en 1922, el cual funcionó como una organización con fines político-culturales afianzada en la elite intelectual ateneísta, universitaria y literaria. (El Ateneo Puertorriqueño es una de las instituciones intelectuales fundadas antes de la invasión del 1898.) Las principales actividades de esta agrupación intelectual fueron la preservación la lengua vernácula, la discusión pública sobre la situación colonial y su participación en las elecciones del 1924 y 1928 (Rodríguez-Vázquez 2004). Este nacionalismo académico tenía un radio de influencia importante pero limitado. Cuando el licenciado Pedro Albizu Campos preside el PN en 1930 la intolerancia del régimen ya se había convertido en represión generalizada y era evidente que los demás partidos políticos no promovían directamente la descolonización de Puerto Rico. Albizu-Campos, estudioso del anticolonialismo en la India e Irlanda, le imprime un nuevo rumbo a la marcha del nacionalismo puertorriqueño. Pedro Albizu Campos (1891-1965) es el primer mulato de origen pobre y trabajador que preside el PN. En 1916, por medio de una beca, comienza a estudiar derecho en la Universidad de Harvard, donde trabajó como jardinero para costear sus gastos personales, presidió la Asociación de Estudiantes Internacionales y sirvió como oficial del Ejército de los EEUU durante la Primera Guerra Mundial (Rivera, Juan M. 1993). Cuando regresa a Puerto Rico es admitido a la práctica del derecho en 1924, ingresa al PN y es enviado a Latinoamérica para promover la autodeterminación de Puerto Rico. Regresa a las Islas en 1930 y se establece en Villa Palmeras del Barrio Obrero de Santurce (Medina, Raúl 1993). Según Luis A. Ferrao, uno de los críticos del nacionalismo, Albizu-Campos entendía que el PN tenía que distinguirse de los demás partidos que participaron limitadamente de la administración colonial. Ferrao (1990) señala que el PN comenzó a distanciarse del nacionalismo lírico o de salón para convertirse en partido de masas. A estos fines, Albizu Campos junto al liderato más joven del PN inicia su campaña de organización que cubre todo Puerto Rico en dos años. Esta iniciativa también se extendió a la comunidad Puertorriqueña en EEUU, que utilizó a las asociaciones culturales para la educación y formación nacionalista como frente. Desde 1933 Pedro Albizu Campos peregrinó por todos los pueblos de la Isla profesando la defensa de la nación puertorriqueña; a partir de esta cátedra fuera del salón el líder nacionalista se ganó el título de “El Maestro”. Durante el 1932 el nacionalismo puesto en marcha organiza 44 Juntas Municipales para el Partido. Cada Junta tiene la tarea de reclutar, educar y movilizar a los nacionalistas en cada pueblo. Isabel Picó (1993) nos indica que los nacionalistas universitarios organizaron la Federación Nacional de Estudiantes Puertorriqueños (FNEP) organismo que gozó de autonomía dentro del PN y

20 estableció su propio programa de lucha. Además de la juventud universitaria, el PN organizó la Asociación Patriótica de Jóvenes Puertorriqueños, la que se convirtió en los Cadetes de la República, una formación paramilitar desarmada (Ferrao 1990). A la altura del 1933 el PN reunía una parte de la elite intelectual de la Capital, pero la mayoría de los militantes eran obreros provenientes de las zonas urbanas, trabajadores agrícolas y pequeños agricultores en la montaña. El periódico del partido circulaba en más de la mitad de los municipios y los discursos de Albizu eran transmitidos por la primera emisora de radio en toda la Isla. En plena depresión capitalista el PN inicia una serie de protestas contra el monopolio de la transportación, el precio del combustible, el aumento en el precio del pan y la americanización del sistema de enseñaza escolar. Cuando se desata la huelga de la caña de 1934 el PN ya se comportaba como una organización de masas dirigida por líderes democráticamente electos en cada municipio, representativa de toda la sociedad puertorriqueña. Los trabajadores de la caña, al verse traicionados por el liderato sindical anexionista de la American Federation Labor-Federación Libre Trabajadores (AFL-FLT)3 le solicitan al lic. Pedro Albizu Campos que guíe la reorganización de la huelga y los represente en las negociaciones con los patronos. El Taller de Formación Política (TFP 1982) señala que como resultado de la intervención del PN en la huelga cañera del 1934, se organiza la Asociación de Trabajadores Puertorriqueños (ATP), con el fin de que los trabajadores no dependieran del liderato oficial de la AFL. El PN promovió la organización y autonomía de la ATP y en este proceso cientos de trabajadores se afiliaron al PN. Sin embargo, la represión generalizada contra el movimiento obrero favoreció el reformismo de la AFL. Con el fin de la huelga se dispersó este esfuerzo y los miembros de la ATP se reagruparon dentro del PN. Por otra parte, los líderes sindicales del Partido Socialista (PS) del español Santiago Iglesias habían renunciado a la lucha por la independencia en 1915, lo que provocó que algunos líderes obreros como Bernardo Vega abandonaran el PS.4 Para el 1930 el PS, se convierte en un partido completamente colonial, formalmente aliado al Partido Republicano (PR) anexionista dirigido por la clase terrateniente y los intereses de las corporaciones azucareras. En esta Colación del PR-PS parte del liderato socialista oportunista ingresó a la burocracia del nuevo Departamento del Trabajo, algunos nacionalistas moderados abandonaron su militancia para conservar sus plazas en la administración colonial y la 3 Según Rafael Bernabé (1996: 85) la Federación Libre de Trabajadores se afilió a la AFL en 1901 limitando su compromiso con la lucha de clases anticolonial con la expectativa de que las leyes y tratados norteamericanos beneficiaran la clase trabajadora puertorriqueña. 4 Bernardo Vega renuncia al Partido Socialista y se embarca hacia la Ciudad Nueva York después del 1915, donde trabaja en la industria del tabaco y como organizador sindical. Cuando regresa a Puerto Rico se une al Movimiento Pro Independencia (MPI) donde se desempeña como secretario de organización nacional.

21 independencia queda fuera de las plataformas del Partido Unión y el Partido Socialista. El Partido Nacionalista inició entonces una sólida campaña para promover la no colaboración con el régimen colonial. Justo cuando el PN está consolidando sus bases políticas, convoca miles de asistentes a sus actos, propone la no colaboración y cuenta con un amplio respaldo popular, se inicia la represión directa contra su liderato (Rodríguez-Fraticelli 1993). El Coronel Riggs de la Marina de Guerra Norteamericana, quien había sido el organizador de la Guardia Nacional Somocista, se trasladó de Nicaragua a Puerto Rico para implementar una campaña de terror contra el nacionalismo. A partir de la huelga en la caña (1934) el Coronel Francis E. Riggs, ya Jefe de la Policía Insular, declara en La Democracia (el periódico liberal) que el régimen colonial está en guerra contra el Partido Nacionalista. Desde ese momento el Col. Riggs militarizó la Policía Insular por completo entrenando pelotones de fusilamiento e instruyendo en el manejo de la ametralladora y ordenó ejecutar a los nacionalistas sin llevarlos a juicio. El 24 de octubre de 1935 un grupo de jóvenes nacionalistas es emboscado frente la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Los esbirros de la Policía asesinan a Ramón S. Pagán, Eduardo Rodríguez, Pedro Quiñones y José Santiago, cuatro jóvenes nacionalistas abatidos en lo que se conoció como la Masacre de Río Piedras. Miles de personas asisten al sepelio, desde donde Pedro Albizu Campos denuncia la emboscada y propone que los responsables de los asesinatos no deben quedar impunes (Torres 1981: 120). Este es el evento que marca la marcha del Partido Nacionalista de la movilización política radical hacia la lucha armada selectiva. A continuación observaremos cómo el PN selecciona cuatro ataques simbólicos con el fin de denunciar la condición colonial, demostrar la vulnerabilidad del régimen y convocar la participación de las masas al proceso descolonizador. Del Partido de Masas al Nacionalismo en Armas El PN desarrolló una política de ataques selectivos directos contra las autoridades coloniales en Puerto Rico desde 1935 hasta 1954. En esta parte del texto presento las cuatro acciones más conocidas del nacionalismo albizuista. El 23 de febrero de 1936 tiene lugar el primer ataque selectivo del PN: los jóvenes nacionalistas Elías Beauchamp e Hiram Rosado ajustician al Col. Riggs, jefe de la policía colonial, a quien emboscan en la Fortaleza, un palacete que sirve de residencia al gobernador Blanton Winship. Podemos notar que el PN no reaccionó indiscriminadamente a la masacre de Río Piedras, sino que acusó públicamente y sentenció al responsable directo de la represión en Puerto Rico.

22 Lamentablemente, la policía colonial asesinó el mismo día a los dos jóvenes nacionalistas en un cuartel próximo a la Fortaleza en el Viejo San Juan. El 4 de marzo de 1936 arrestan a todo el liderato nacionalista acusándolo de conspirar para derrocar el régimen y envían a Pedro Albizu Campos a prisión en EEUU. Un año más tarde, el 21 de marzo de 1937, siendo Domingo de Ramos, la policía colonial comandada por el Gobernador, General Blanton, le ordena al alcalde de Ponce prohibir la marcha nacionalista pautada para ese día. Mientras se organiza la marcha la Policía dispara indiscriminadamente contra los nacionalistas completamente desarmados y veinte personas caen abatidas, entre ellas mujeres y niñas que admiraban el desfile y dos policías víctimas de su fuego cruzado. El 25 de julio de 1938 el estudiante nacionalista Ángel Esteban Antongiorgi ataca al Gobernador colonial y al Coronel de la Guardia Nacional Luis Irizarry, quien muere en el acto. La policía arrestó al joven estudiante, lo acribilló y nunca devolvió el cuerpo a su familia (Raúl Guadalupe 1989). A partir de este momento el PN se enfrenta a la campaña represiva más inescrupulosa suscitada por diez años hasta que regresa a Puerto Rico Albizu, torturado, después de cumplir su sentencia. Mientras Albizu se encuentra en prisión y se recupera de la tortura en EEUU se comienza a reorganizar el PN en Nueva York y Chicago (1938-1948). El 30 de octubre de 1950 tiene lugar el comienzo de la segunda serie de ataques selectivos del Partido Nacionalista. En esta ocasión los nacionalistas intentan tomar por asalto los cuarteles policíacos en Arecibo, Jayuya, Mayagüez, Ponce, Utuado y San Juan. Además hubo combates en Peñuelas y Naranjito. Al día siguiente en Washington D.C. dos nacionalistas, Elio Torresola y Oscar Collazo, atacan la Casa Blair, residencia provisional del Presidente de EEUU Harry S. Truman. Con el fin de frenar la insurrección, el ejército norteamericano bombardeó los pueblos de Jayuya y Utuado, ubicados en las montañas centrales de la Isla. La Guardia Nacional arrestó, torturó y fusiló sin llevar a juicio a los nacionalistas insurrectos en Jayuya (Seijo-Bruno 1989: 159). Entonces parte del liderato nacionalista se sumerge en el clandestinaje o emigra hacia Cuba, México, Chicago o Nueva York. Después de la insurrección de 1950 y el espiral de represión general el PN presenta el caso de PR ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Así, el régimen se ve obligado a reconocer el status colonial de Puerto Rico e intenta eludir su responsabilidad ante la ONU con la creación del Estado Libre Asociado (ELA) en 1952, una fórmula que permite la elección de las autoridades locales pero que remite la soberanía al Congreso de los EEUU. A partir de entonces, el Partido Popular Democrático, eje del nacionalismo cultural moderado, excluye a los independentistas de sus filas y continúa persiguiendo a los nacionalistas que no colaboren con el nuevo régimen colonial del ELA.

23 El 1 de marzo de 1954 se produce el tercer ataque nacionalista simbólico cuando cuatro emigrantes nacionalistas atacan el Congreso de los EEUU. Rafael Cancel Miranda, Irving Flores, Andrés Figueroa Cordero y Lolita Lebrón, todos trabajadores radicados en Nueva York después de la represión del 1950, enarbolan una bandera de Puerto Rico mientras disparan en dirección de las gradas de los legisladores. Ningún legislador muere y los cuatro nacionalistas son arrestados. Estos nacionalistas logran capturar la atención internacional denunciando que el ELA de Puerto Rico era una colonia de los EEUU. Esta es la última acción selectiva del Partido Nacionalista en armas dirigido por Pedro Albizu Campos. Pedro Albizu Campos no proponía la insurrección general como la vía hacia la autodeterminación de Puerto Rico; la lucha armada desarrollada por el PN perseguía demostrar la vulnerabilidad del régimen y movilizar a las masas. Los ataques mencionados fueron acciones propagandísticas que revelaron la situación colonial del pueblo puertorriqueño. El estudioso del nacionalismo puertorriqueño José J. Rodríguez-Vázquez (2004: 224) señala que el PN intentó, por medio de su estrategia político-militar, levantar una guerra de posiciones políticas para fortalecer las plazas que el movimiento nacionalista ocupaba y obligar al régimen a moverse en terreno desfavorable. El estudio de Rodríguez-Vázquez propone que el nacionalismo salió de su fase de arranque intelectual para convertirse en un movimiento nacionalista de masas, policlasista, con una vanguardia armada que, junto a las demás fuerzas anticoloniales, reformaría la nación por medio de la asamblea constituyente. El PN se nutrió de las clases medias, profesionales independientes y de los trabajadores que emigraron del campo hacia las ciudades. A pesar de no contar con un perfil demográfico completo de los militantes del PN podemos examinar los que se dieron a conocer por su participación en la Insurrección del 1950. El estudio sobre la Insurrección Nacionalista (1950) de Miñi Seijo-Bruno documentó la participación de 140 combatientes. De acuerdo con su investigación el 59% de éstos residía en zonas urbanas, el 69% lo constituían trabajadores asalariados, el 60% de éstos fluctuaba entre los 18 y 30 años de edad, sólo 14% tenía estudios universitarios y menos del 3% eran mujeres (Seijo-Bruno 1997: 240, 243, 245). Es muy probable que las mujeres no fueran arrestadas porque desde la fundación de los Cadetes de la República las damas se organizaron en el Cuerpo de Enfermeras de la República, cuya participación directa no se consideró en los combates de la Insurrección. Sin embargo, debemos destacar el papel fundamental que realizó en Jayuya la maestra Blanca Canales, organizadora del PN en la cordillera central y quien proclamara la República en la Plaza. Cuatro años más adelante Lolita Lebrón participa en el ataque al Congreso y cumple 25 años de cárcel en los EEUU. Cuando el FBI asalta la residencia de Pedro Albizu Campos en

24 el Viejo San Juan, el 5 de marzo de 1954, son las jóvenes Isabel Rosado y Carmín Pérez quienes se enfrentan al ataque para defender la vida de Pedro Albizu Campos. Nacionalistas Rascando el Cielo Los adversarios intelectuales de Pedro Albizu Campos han distorsionado la imagen del PN tildando al nacionalismo de hispanófilo, chauvinista y fascista (Ferrao 1990 y Pabón 2002). No obstante, el nacionalismo en su fase de maniobra5 es en realidad un nacionalismo tolerante e inclusivo, entre sus dirigentes hay negros, mujeres, religiosos y agnósticos. De hecho, la Junta Nacionalista de Mayagüez fue dirigida por Julio Santiago, un emigrante obrero dominicano (Mari-Brás 1998: 48). Si bien es cierto que el PN se aferraba a la afirmación de la lengua, su semanario ponceño publicaba notas, editoriales y artículos en inglés. Cuando Albizu convalece en Nueva York después las torturas sufridas en la prisión de Atlanta, las iglesias protestantes lo invitan a dirigirse a las congregaciones quienes lo recibían y recaudaban contribuciones para su cuidado médico (Gil de la Madrid 1981). El nacionalismo Albizuísta era políticamente liberal y tácticamente revolucionario y las maniobras del Partido Nacionalista le permitieron alianzas con el Partido Comunista Norteamericano y el Partido Laborista de Nueva York. En este periodo de 1943 a 1954 el nacionalismo en la comunidad puertorriqueña en los EEUU se inscribe en la Organización de las Naciones Unidas como delegación no gubernamental e inicia una campaña de solidaridad internacional. Albizu Campos se une a las iniciativas del Partido Comunista Norteamericano en contra del fascismo en Europa y fundan en la ciudad de Nueva York el periódico antiimperialista Pueblos Hispanos (Rodríguez-Fraticelli, 1993: 130). El PN organizó además diversos clubes sociales para los emigrantes puertorriqueños. El prisionero nacionalista Oscar Collazo relata que la Junta Nacionalista de la ciudad de Nueva York fundó el Club Pomarrosas en Manhattan, Hijas del Caribe en Brooklyn y el Club Hispano en el Bronx. Dichos clubes también servían como punto de encuentro de los puertorriqueños con otros emigrantes 5 De acuerdo a José J. Rodríguez-Vázquez (2004) el nacionalismo en P.R. se manifestado en tres etapas, primero el nacionalismo de arranque de Antonio S. Pedrería de corte paternalista y conservador, segundo el nacionalismo radical en fase de maniobra de Albizu Campos es el paso del nacionalismo liberal a la organización de las masas y el partido como fuerza social integradora y movilizadota. Finalmente el nacionalismo moderado es una desviación del nacionalismo radical con marcha atrás al nacionalismo de arranque. El nacionalismo moderado afirma la defensa de una identidad nacional pacifica, se conforma con la situación colonial y la desigualdad social. Esta última etapa define el nacionalismo populista que carece de todo contenido o agenda revolucionaria es el nacionalismo oficial del Estado Libre Asociado de PR.

25 latinoamericanos con el fin de mejorar las redes de solidaridad internacional (Gil de la Madrid 1984). ¡Qué vivan los estudiantes porque son la levadura! Como nos indica Rodríguez-Vázquez (2004), el nacionalismo radical de Albizu-Campos es un movimiento nacionalista en su fase de maniobra: por medio de sus publicaciones, protestas y acciones violentas intenta promover la participación de todas las clases sociales que componen la sociedad puertorriqueña. El manifiesto del PN en 1932 propone que los obreros se organicen para exigir las ganancias devengadas por su trabajo en las industrias extranjeras, exige la redistribución de los bienes inmuebles para eliminar el latifundismo y favorece el desarrollo de las industrias nativas. Este discurso representa los intereses de la clase trabajadora y los pequeños productores puertorriqueños en los inicios de la Gran Depresión. El mismo documento solicita que los puertorriqueños no colaboren con el régimen colonial y que se convoque una asamblea constituyente para organizar libre y democráticamente a la sociedad puertorriqueña. Desde que el nacionalismo abandonó su fase de arranque el PN como movimiento se retroalimentó de la clase obrera, los estudiantes y, en menor medida, de la clase media intelectual. De acuerdo con Isabel Picó, en 1932 el PN inició una campaña antiimperialista en las escuelas y universidades por medio de la Federación Nacional de Estudiantes Puertorriqueños (FNEP). La FNEP era un organismo del PN pero gozaba de plena autonomía; sus principales objetivos fueron la defensa del español en la enseñanza pública y la autodeterminación de P.R. (Picó 1991: 89). Además de estos objetivos programáticos, los estudiantes organizaron diversas manifestaciones para exigir la excarcelación de los presos políticos, entre ellos Pedro Albizu Campos y parte del liderato de la FNEP. La activista por los derechos humanos Ruth Reynolds indicó que el movimiento estudiantil logró que la legislatura de Puerto Rico proveyera que se instruyera en español en todo el sistema de educación público y universitario pero el Presidente Truman vetó la ley en el 1946.6 La Sociedad Independentista Universitaria (SIU), propone por medio del Gobierno Estudiantil un paro nacional el 8 de noviembre de 1946. El paro se extendió a las escuelas superiores públicas, los universitarios marcharon hasta la Plaza de Río Piedras donde se unieron a maestros y estudiantes de escuela (Reynolds 1989: 38). 6 Ruth Reynolds es la delegada de la Liga Norteamericana para la Independencia de Puerto Rico. En 1948 investiga las violaciones a los derechos humanos de los estudiantes y su informe es finalmente publicado por el Centro de Estudios Puertorriqueños de City University of New York en el 1989.

26 Cuando Albizu regresa a Puerto Rico en 1947 el joven Juan Mari Brás, líder de la Sociedad Independentista Universitaria, organiza una concentración en la que los estudiantes remueven la bandera norteamericana e izan la bandera puertorriqueña en la torre de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras. En el 1948 el Consejo de Estudiantes de la UPR invita al aula magna al líder nacionalista para que ofrezca una charla y la administración prohíbe la conferencia. Este evento provocó la unión de todas las organizaciones estudiantiles independentistas, dirigidas por Juan Mari Brás y José Gil de la Madrid, quienes convocaron una de las huelgas universitarias más importantes del movimiento estudiantil (Picó 1991). El pliego de protestas de la huelga denunció cinco problemas de la comunidad universitaria: condenó la censura previa al discurso de Pedro Albizu Campos, se opuso al servicio militar obligatorio, deploró la represión del reglamento de estudiantes, criticó la limitación de la libertad de cátedra y repudió la expulsión de los líderes Juan Mari Brás, Gil de la Madrid, Pelegrín García y Jorge L. Landing (Reynolds 1989: 105). Como resultado del avance del movimiento estudiantil la administración de la UPR expulsa al liderato estudiantil independentista, Juan Mari tiene que emigrar a los EEUU para culminar sus estudios universitarios y Pelegrín García emigra a Nueva York donde el funda el Movimiento Libertador que más adelante serviría de base para el desarrollo de la lucha armada y clandestina nacionalista en la metrópoli. Rocking a New Struggle Después de la Segunda Guerra Mundial el Partido Popular Democrático (PPD) surge como una nueva fuerza política. Tomando literalmente parte del discurso nacionalista, condena el latifundismo, el capitalismo absentista y la pobreza. Busca sus bases en el campesinado descalzado de la montaña, se erigen líderes formados dentro de la estructuras coloniales del Nuevo Trato y para el 1947 abandona el nacionalismo por completo con el fin de asegurar la elección de un gobernar nativo. En 1948 una legislatura dominada por el PPD aprueba la ley de La Mordaza, estatuto que se utilizó para censurar los discursos, publicaciones y protestas del Partido Nacionalista (Acosta 1989: 61). El régimen colonial administrado por la nueva elite del PPD culminó la represión iniciada en el la década del 30 contra el nacionalismo. En el 1954 el ataque nacionalista al Congreso cierra un periodo de la lucha armada, una nueva forma de lucha se avecina en conflicto colonial puertorriqueño. El liderato del PN perseguido, encarcelado y torturado se convierte en una monumental referencia heroica para el movimiento de liberación nacional disperso en ese momento. En Cuba la revolución avanza y en Argelia se funda el Frente de Liberación Nacional.

27 En Puerto Rico emerge un nuevo liderato que intenta aglutinar a todo el movimiento para continuar la marcha de la nación puertorriqueña. De acuerdo con el Lic. Juan Mari Brás, en la nueva lucha se forja el nacionalismo revolucionario vinculado a las corrientes anticoloniales, internacionalistas y latinoamericanistas a mediados del siglo XX (Daniel Nina 1998).7 Como he señalado en el análisis teórico sobre nacionalismo, el mismo es un fenómeno criollo americano acuñado por Simón Bolívar, San Martín, Ramón E. Betances, Antonio Valero Bernabé, José Martí y Juan Rius Rivera durante la emancipación de las colonias de la Corona Española.8 El nacionalismo criollo del siglo XVII y XIX es antimonárquico, policlasista y progresista. En el nacionalismo revolucionario del siglo XX concurren el marxismo y el liberalismo como fuentes de formación ideológica que rechazan el racismo, el eurocentrismo y el fascismo por completo. Señala Mari Brás que junto a José Gil de la Madrid, uno de los dirigentes de la huelga estudiantil del 1948, se consolidaron 52 grupos de jóvenes independentistas por medio de la Juventud Independentista Puertorriqueña (JIP). Por otra parte, el periodista marxista Juan Antonio Corretjer comienza a agrupar a los nacionalistas más progresistas en la Asociación Patriótica Unitaria (APU) que más tarde se convierte en la Liga Socialista. Mientras, en los EEUU según Jesús Colón en el 1948 se funda en Nueva York el Congreso de Unidad Puertorriqueña, organización sombrilla para acoger todos los esfuerzos anticoloniales (Duany 2002: 192). En el 1956 se organiza en la UPR la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI); entre sus fundadores hay jóvenes solidarios con el M-26 motivados por el carácter antiimperialista de la revolución cubana. La FUPI surge después de la Huelga del 1948, en el momento en que el liderato más autoritario del PPD dirige la UPR, el liderato estudiantil del 1948 ha sido sancionado y el nacionalismo se encuentra desorganizado. La Federación (FUPI) se define como un organismo estudiantil independiente de las demás organizaciones y partidos nacionalistas. La Federación retoma la lucha del 1948 y se organiza para luchar por una universidad más democrática, puertorriqueñista y antiimperialista. Parte de este proceso se cumple limitadamente con la Reforma de 1966 en la que se mejoró 7 Según Michael Lowy (1998) las revoluciones latinoamericanas han tenido un carácter socialista, nacionalista y antiimperialista durante su evolución en el siglo XX. Lowy entiende que estas fuerzas acogen el modelo de movimiento de liberación nacional con el fin de aglutinar la clase trabajadora, los campesinos y las clases medias progresistas mientras las oligarquías tienden a formar regímenes autoritarios dentro de los estados nacionales apoyados por las Corporaciones y el gobierno de los EEUU. 8 Antonio Valero Bernabé es un puertorriqueño oriundo de Fajardo, se rebeló junto a Simón Bolívar en la Guerra de Independencia Americana. Juan Rius Rivera es un puertorriqueño oriundo de Mayagüez, combatió junto a Martí y el General Maceo en la Guerra de los Diez Años en Cuba. Valero llevó a Bolívar a Vieques desde donde planeaba liberar a Puerto Rico y Rius Rivera conspiró con el Dr. Betances para liberar a Puerto Rico después de asegurar la independencia cubana. El Dr. Betances peregrinó en París, Nueva York y el Caribe, fue el autor intelectual del ajusticiamiento del General Cánovas del Castillo, quien implantó los campos de concentración en la Guerra por la Independencia Cubana.

28 la participación de los estudiantes en las estructuras de poder y se garantizó más autonomía a cada Recinto de la UPR. La FUPI utiliza la educación popular, la desobediencia civil y la movilización estudiantil para alcanzar sus objetivos. Durante sus primeras dos décadas de acción se enfocó sobre la eliminación del registro (matrícula) compulsorio al ROTC (Reserve Officer Training Corps) en la UPR. Como parte de su agenda contra el aparato militar desarrolló en armonía con otras organizaciones una campaña en contra de la inscripción y el servicio militar obligatorio. A mediados de la década del 1970 se eliminó la matrícula compulsoria al ROTC y el Servicio Militar Obligatorio. Desde finales de la década del 1970 su actividad ha girado en torno a los daños de la Marina de Guerra Estadounidense (US NAVY) en Culebra y Vieques, la preservación de costos de matrícula accesibles a toda la población, la defensa de la cultura de la paz y los derechos humanos, en especial la excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra. Simultáneamente, a partir del 1956 regresan a Puerto Rico los líderes estudiantiles de la huelga del 48, nacionalistas expatriados después de la insurrección del 1950, líderes obreros emigrados, comunistas perseguidos por el estatuto de La Mordaza y los independentistas expulsados del PPD que se unen para organizar el Movimiento Pro Independencia (MPI) en 1959. Entre los líderes socialistas que emigran de vuelta se distinguen Bernardo Vega y Juan Antonio Corretjer. El MPI no se organizó como partido electoral, permitió la afiliación de militantes de otras organizaciones tales como la FUPI y la Acción Patriótica Unitaria (APU 1948-1964) formada por algunos activistas que militaron en el PN y por militantes del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), organización electoral que sufrió una debacle en los comicios del 1956 a pesar de que para 1952 representaba la segunda mayor fuerza electoral. Desde su fundación el MPI adoptó las formas de organización de otros movimientos de liberación anticoloniales: no se definió como partido electoral, se concentró en la formación de cuadros intelectuales, en la movilización de recursos legales y al final de su primera década abogaba por la lucha armada (Arroyo-Muñoz 2003: 141). La tesis política del MPI publicada en 1963 presenta la complejidad del conflicto colonial como un problema político económico y cultural violento que debe ser cuestionado en todas sus dimensiones. El MPI se presentó como una organización de nuevo corte nacionalista que rechaza explícitamente el etnocentrismo, el chauvinismo y el eurocentrismo como modelos de formación nacional y propuso la construcción de una nación caribeña y latinoamericanista. En su tesis del 1963 el MPI se define como un proyecto educativo, parte de una vanguardia de las masas que persigue la constitución de un amplio frente para la liberación nacional. El MPI articuló una política de frente nacional que recogió en

29 parte las contribuciones ideológicas del nacionalismo Albizuista y de las aplicaciones del marxismo en Asia, África y Latinoamérica durante la década de 1950-1960. En la Séptima Asamblea del MPI en el 1968 sus delegados acordaron promover una crisis política al régimen colonial como repuesta a la violencia del estado que había cercado las vías de participación legales reprimiendo las protestas provocando así el desarrollo de la armada y clandestina (Mari-Brás 2001: 136). Como he señalado en el Capítulo 3, el MPI también se organizó en la ciudad de Nueva York a partir de las bases del Comité para la Defensa de la Cultura Puertorriqueña, dirigido por Carmen Miranda.9 En el 1969 se celebra el décimo aniversario de la organización en la Misión Vito Marcantonio en el alto Manhattan; con esta actividad se reafirma la contribución de los puertorriqueños en el exilio a la formación de la nueva lucha. De acuerdo al portavoz del MPI, Juan Mari-Brás, la comunidad puertorriqueña en EEUU continuaría golpeando las estructuras imperialistas de la metrópoli con las diferentes formas de lucha a su alcance, incluyendo la lucha armada (2001: 159). El 14 de noviembre de 1960 el FBI ordenó a sus despachos de San Juan y Nueva York infiltrar y desarticular al MPI y la FUPI; el “memo” indicaba que establecerían vínculos con la prensa para influenciar sus noticias y agentes provocadores para promover disputas internas (Gautier & Blanco, 1997: 255). La agencia federal utilizó a la Policía de Puerto Rico para organizar turbas para-policíacas de derecha.10 De acuerdo con Ramón Bosque, estudioso de la represión política colonial, la vigilancia y el hostigamiento se extendieron a Nueva York y Chicago, donde la comunidad puertorriqueña concentró su activismo político. Indica Bosque que el FBI, la policía y sus turbas no se limitaron a la infiltración, la provocación y el hostigamiento sino que también sabotearon los recursos de personas y organizaciones (1997: 64). Las nuevas turbas colonialistas incendian el local del MPI en Santurce, en 1969 colocan una bomba en el automóvil de Juan Mari Brás, una mafia dirigida por el activista anexionista General Palerm incendia las oficinas del MPI en Río Piedras, en 1970 lanzan un explosivo al vehículo de Domingo Vega Figueroa quien era administrador del semanario del MPI (Claridad); el mismo año atentan contra la vida de Juan Antonio Corretjer, en noviembre colocan explosivo que destruye parcialmente el local del MPI en Mayagüez, ese mismo mes se descubre que “los vigilantes” (una de las turbas anexionistas) es dirigida por el oficial de inteligencia de la policía Cecil Nater. 9 En el 1969 el MPI fundó en Río Piedras Puerto Rico, la Biblioteca Carmen Miranda en honor a la militante de la comunidad puertorriqueña en los EEUU (Mari-Brás 2001: 183) 10 Se puede trazar la aparición de las turbas de derecha a partir de la invasión del 1898. El Partido Republicano formado por la burguesía terrateniente y anexionista, reclutó entre el elemento lumpen de San Juan agentes provocadores para hostigar a liberales (Mauleón-Benítez, 1990).

30 El 9 de septiembre de 1975 las turbas policíacas colocan una bomba en el Centro de Cuidado Infantil del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) en Hato Rey. El joven Santiago Mari Pesquera, hijo de Juan Mari Brás y la Profesora Paquita Pesquera, es asesinado por Henry W. Coira-Story quien alegó seguir las órdenes de la mafia cubana que mantiene vínculos con la Marina de Guerra de EEUU y los escuadrones de la muerte de la Policía de Puerto Rico. Dos años más tarde Alejandro González Malavé, un agente infiltrado en el PSP es quien la ejecución de los jóvenes en el Cerro Maravilla, 1978. El semanario Claridad, la Impresora Nacional y las oficinas del PSP-MPI sufren ataques periódicos hasta el 1980. En uno de los asaltos cae gravemente herido Domingo Vega Figueroa. El 13 de enero de 1980 el Teniente Alex de la Cerda relacionista público de la Marina de Guerra estadounidense coloca explosivos en el Colegio de Abogados. El teniente de la Cerda también fue responsable del sabotaje sistemático que sufrió Vieques Air Link. La FUPI, el MPI, PSP y Claridad se convirtieron en los blancos del terrorismo del estado que actuaba por medio de las turbas anexionistas, los escuadrones de la muerte y las operaciones clandestinas de la Marina de Guerra de EEUU por más de dos décadas. En el 1987 el Gobernador Rafael Hernández Colón ordenó investigar a la División de Inteligencia de la Policía de PR; este cuerpo vigiló ilegalmente a más de 75,000 independentistas. En las vistas del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EEUU el Director del FBI, Louis Free, admitió que la agencia tenía cerca de dos millones de expedientes sobre el movimiento de liberación nacional puertorriqueño. El espiral de violencia del estado provocado por el FBI, la Policía de Puerto Rico y sus turbas de derecha crearon las condiciones para el surgimiento de un bloque ideológico conservador en la opinión pública. De acuerdo con Carlos Buitrago (1972), ante el avance de la lucha en contra del ROTC y la guerra de Vietnam y el fortalecimiento del activismo universitario, la derecha articuló un discurso anti-intelectual que promovió la criminalización del activismo político de izquierda. Como parte de este discurso, el Departamento de Instrucción Pública y las autoridades universitarias coloniales fabricaron y diseminaron la imagen del puertorriqueñismo pacífico que rechaza toda forma de activismo político. Según Buitrago, el bloque conservador de militares e industriales anexionistas subvirtió la academia y los movimientos sociales con el fin de frenar las fuerzas progresistas. El discurso hegemónico autoritario e intolerante de este bloque seudo-intelectual estigmatizó el activismo y creó las condiciones políticas para reprimir física e ideológicamente la lucha de clases y el nacionalismo revolucionario. Este periodo de violencia estatal contra la nueva lucha enmarca el desarrollo de la lucha armada clandestina entre 1960-1999. El MPI es la organización más relevante de la nueva lucha. Según Aarón Ramos (1993) la nueva lucha del MPI, es

31 producto de la debilidad electoral del PIP, de la influencia de la Revolución Cubana y de la dispersión y represión del Partido Nacionalista. A su conclusión podemos añadir que también contribuyó a esa nueva lucha la desintegración de la IV Asamblea del Partido Comunista y la expulsión del Partido Popular Democrático a los independentistas afiliados al mismo. Además vale señalar que la década del 1950 marcó el fin de la economía agrícola, el arranque del desarrollo industrial desigual y la emigración en masa hacia los EEUU. Es en este periodo que se inicia el tercer periodo de violencia política durante el siglo XX. En estas condiciones emerge la nueva lucha armada que contó con el apoyo del MPI hasta que se convierte en el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP).11 La Lucha Armada Clandestina (1960-1999) La lucha armada es una de las formas que permiten la organización de la población colonizada, la acción violenta es una de las actividades más evidentes, pero la actividad más importante es la de reclutamiento, entrenamiento y movilización política de la nación intervenida. Las organizaciones armadas y clandestinas son una manifestación política violenta que no pretende aterrorizar a toda la población sino debilitar la moral de las autoridades coloniales, fortalecer la resistencia, organización y la moral del movimiento nacionalista anticolonial (Addison Michael, 2002; David Wilson, 1963). A principios de la década de 1960, un grupo de jóvenes desafiliados del Partido Nacionalista, trabajadores y emigrantes organizan un foco guerrillero en la región montañosa del noroeste de Puerto Rico. Se denominaron Movimiento Armado del Pueblo (MAPA). Esta es una zona en la que sobrevivió la Central Coloso, un enclave agrícola de la caña, con pequeños productores dispersos en la montaña y donde despuntaba el desarrollo industrial textil. En esta misma región está emplazada la Base Ramey, la instalación de la Fuerza Aérea de los EEUU más grande del Caribe hasta el 1972. El foco guerrillero se instaló en una pequeña finca de frutos menores en el pueblo de Moca desde donde comenzaron sus exploraciones y reclutamientos. 11 En el 1970 César Andréu Iglesias y Norman Pietri critican el apoyo de Juan Mari Brás a la lucha armada y se afilian al PIP (Fromm 1977). De acuerdo con Juan Mari Brás el PSP se presenta a elecciones del 1976 y 1980 como el único partido marxista leninista inscrito en el foro electoral. En el 1980 los candidatos del PSP, Juan Mari Brás y Carlos Gallisá, obtienen 80,000 votos en los comicios. Los candidatos del PIP sacan alrededor de 50,000 votos (Nina 1998: 61). Además de Pietri y Andréu Iglesias el extinto grupo leninista Partido Socialista Revolucionario (PSR) criticó la emergencia de la nueva lucha armada en Ira Popular 1977 (año 9 edición #43). En su publicación repite fuera de contexto las críticas de Engels, Marx y Lenin en contra del Blanquismo.

32 El MAPA envió las armas desde Nueva York, donde parte del grupo se organizó reclutando simpatizantes del PN y otros emigrantes que apoyaron el M-26 durante la insurrección cubana. De acuerdo con Carlos Arroyo Muñoz (2003) en enero de 1964 la Policía de Puerto Rico descubre el grupo, asalta el campamento y se enfrenta a la resistencia de los jóvenes guerrilleros. En el barrio Rocha de Moca se erigió un humilde monumento donde todos los años los independentistas de la región conmemoran la confrontación en el campamento guerrillero. El MAPA parece ser el primer intento de la nueva lucha armada puertorriqueña, emulando al detalle la estrategia guerrillera rural propuesta por Ernesto Che Guevara y practicada con éxito en la revolución cubana. Sin embargo, el MAPA se limitó a ser un heroico experimento que bien demostró que ante la presencia militar norteamericana inmediata, los modernos medios de transportación y la asimilación de la Policía colonial, la guerrilla rural no contaba con el terreno más favorable para esta forma de lucha. No obstante en 1968, cuatro años después de la disolución de este experimento, en la conmemoración del centenario de la Revolución del 1868, los Comandos Armados de Liberación (CAL) se presentan al pueblo y se adjudican la mayoría de las acciones clandestinas ocurridas en 1967. ¡Alfonso Beal! ¡Puerto Rico quiere CAL! Por medio de un comunicado distribuido a todos los asistentes del Centenario de la Revolución de 1868, en Lares, los Comandos Armados de Liberación, declararon que desde 1967 habían comenzado sus acciones en contra de los intereses norteamericanos en la Isla. Por ese medio escrito denuncian el monopolio imperialista del comercio, la tierra, la industria y deploran la emigración forzada de los puertorriqueños hacia los EEUU donde son discriminados. El comunicado de dos páginas legales anuncia que los CAL comenzaron una campaña política armada para demostrar el descontento con el conflicto colonial. Los CAL se adjudican tres series de ataques selectivos. En primer lugar, los dirigidos en contra de los comercios extranjeros de Bargain Town, Blek Lind, Say, K-Mart, Pueblo Supermarkets, Sears, Hotel Americana, Bellas Hess, Franklins, UMETCO, Drug Fair, Blacktown y Chez Bambo. Como consecuencia de estos ataques las compañías de seguros comenzaron a incrementar sus costos y algunas a negar sus servicios a las corporaciones atacadas por los CAL. Estos también se declararon responsables por los sabotajes a la Telefónica ITT y los oleoductos de la CORCO, una corporación petroquímica negligente con el manejo de sus

33 desperdicios y la seguridad de sus empleados y que contaba con uno de los sindicatos obreros independientes mejor organizados en esta década. De acuerdo a Luis López Rojas (2005) la mafia norteamericana en Puerto Rico aprovecho la industria del turismo y se valió de legalización de los juegos de azar y del tráfico de prostitutas para establecer el polo de su economía informal en el Caribe. López Rojas en su obra La mafia en Puerto Rico: Las caras ocultas del desarrollo demuestra que el crimen organizado norteamericano expulsado de Cuba tras el triunfo de la revolución se estableció en Puerto Rico y con el fin de legitimar sus negocios colabora con las estrategias de desarrollo de inversión por invitación del gobernante Partido Popular Democrático (PPD). Ante esta coyuntura los CAL declararon la limpieza de la zona turística del Condado, refugio y centro de operaciones de la mafia cubano-norteamericana en la Isla. Además de golpear las estrategias de desarrollo del crimen organizado y el Estado Libre Asociado durante el 1967 sabotearon el oleoducto que sirvió combustible a la Base Ramey del USAF en el Noroeste de la Isla y atacaron las estaciones de comunicación militar en la base Roosevelt Roads del NAVY y el Club de Oficiales del ARMY en San Juan. Podemos inferir de este boletín que los CAL comenzaron a prepararse político-militarmente desde el 1963; a partir de la consolidación de las nuevas condiciones del desarrollo político, económico y geográfico se presentan como una organización clandestina, armada y urbana. Podemos notar que han esperado completar un año de acciones directas en contra de los intereses metropolitanos para manifestarse públicamente en el Centenario de la Revolución del 1868. En esta declaración aseguran que van a garantizar sus comunicaciones con el pueblo por medio de sus boletines y comunicados, exhortando a todos los voluntarios a estudiar, prepararse y continuar militando por la independencia hasta que los CAL les puedan reclutar. Es evidente que los CAL no pretenden ser una organización aislada, sus acciones y comunicados procuran el apoyo y la participación de las masas. El vínculo con esas masas es la nacionalidad, el punto de encuentro entre los CAL, el renovado movimiento de liberación nacional y el pueblo colonizado. Los CAL afirman que los puertorriqueños no deben temer ante los ataques que van dirigidos sólo al régimen colonial. De acuerdo a el Reglamento de los CAL esta se define en su preámbulo como “Esta Organización aspira a construir la vanguardia político militar organizada de nuestro pueblo en lucha por la consecución de su independencia y el establecimiento de una sociedad democrática que siente las bases materiales para suprimir toda explotación del hombre por el hombre.” El reglamento de esta organización armada propone que sus estructuras clandestinas se rigen por el principio del centralismo democrático, todos sus miembros serán considerados combatientes y los trabajos ejecutivos de la organización están dirigidos por su

34 Comando Central y sus trabajos políticos por medio de su Dirección Nacional donde están representadas todas sus columnas y áreas de trabajo. En este documento reglamentario se establece que cualquier persona que voluntariamente y por convicción acepte los principios y disciplina de los CAL puede militar en su organización una vez el Comando Central apruebe su ingreso. En su documento los CAL exigen un comportamiento político y moral vertical que ejemplifique por medio de su militancia publica el compromiso con la independencia y la justicia social. En el 1968 el Boletín Tricontinental publica una entrevista con Alfonso Beal, dirigente de los CAL, la misma señala que el propósito de la campaña de los CAL es minar la estabilidad colonial por medio de la lucha armada. De acuerdo con el portavoz de los CAL, los intereses norteamericanos habrían perdido más de 14 millones de dólares y las aseguradoras se resistían a prestar sus servicios. Como resultado inmediato de la campaña, el régimen colonial comenzó a subsidiar los seguros para mantener estas corporaciones metropolitanas en la Isla. Alfonso Beal indicó que la experiencia de Argelia había influenciado en la nueva lucha armada puertorriqueña que se caracteriza por moverse en un terreno de operaciones urbano enfrentando directamente al aparato militar norteamericano. El dirigente de los CAL añadió que no eran el brazo armado de ninguna organización, que en esa coyuntura era necesaria la lucha multi-organizativa por medio de diferentes frentes políticos anticoloniales. Alfonso Beal manifestó que los CAL reciben apoyo económico de los pequeños comerciantes, de los trabajadores en la huelga de la telefónica y además cuentan con el apoyo de la población en general, que le suministra información que logra frustrar la penetración de los servicios de inteligencia norteamericana y de la policía colonial (Cunea 1968). A pesar de que la historia oral del pueblo puertorriqueño especula sobre la identidad del portavoz de los CAL es muy probable que Alfonso Beal representara la identidad colectiva del Comando Central y Dirección Nacional de los CAL. Desde sus orígenes en el 1963 los CAL no causaron pérdidas humanas en sus acciones. En las manifestaciones del MPI, los militantes marchaban con la consigna; ¡Alfonso Beal Puerto Rico quiere CAL! Sin embargo, en medio de la lucha estudiantil se produce la primera pérdida humana. El 4 de marzo de 1970 la FUPI organiza una marcha dentro de la UPR para protestar en contra de la Guerra y el ROTC, la manifestación es expulsada del campus por la fuerza de choque y se generaliza en las calles de Río Piedras. La policía organiza una línea de contención para frenar la manifestación en las calles, abusan de su fuerza golpeando a estudiantes, vecinos y trabajadores desarmados y un policía dispara contra la estudiante Antonia Martínez Lagares, quien protestaba por los atropellos desde su balcón. Como represalia, los CAL ajustician a dos marinos de guerra norteamericanos exigiendo que la policía

35 detenga sus abusos en contra de los estudiantes y la población en general (Maldonado Denis 1977: 289). Según Manuel Maldonado Denis (1977) la lucha de los CAL y la del nacionalismo Albizuista coinciden en que ambas confrontan directamente los intereses económicos y militares de la metrópoli en la Isla. No obstante, la nueva lucha armada de los CAL se diferencia de la anterior en que es clandestina y urbana. A esto debo añadir que los CAL no tenían un carácter partidista, no tenían en agenda convertirse en “la organización dirigente” sino más bien acompañar los esfuerzos por la liberación nacional de las demás organizaciones independentistas. En sus comunicaciones representaron esa forma de nacionalismo revolucionario de la nueva lucha y como el PN, sólo produjeron pérdidas humanas discriminadas en represalia cuando el régimen colonial atacaba militantes desarmados. Movimiento Independentista Revolucionario Armado “¡Mírala que linda viene, mírala que linda va, la revolución boricua, que no da ni un paso atrás!” Con estos versos comienza una consigna de protesta de la nueva lucha, entonada en las manifestaciones de la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) y el Movimiento Pro Independencia (MPI). Aproximadamente para el 1966, Filiberto Ojeda Ríos era el delegado alterno del MPI a la Organización de Solidaridad con Asia, África y América Latina (OSPAAL). Cuando terminó con sus funciones para el MPI, regresó a Nueva York para iniciar la organización del Movimiento Independentista Revolucionario en Armas (MIRA). En sus conversaciones con Nieves Falcón (2002) Ojeda Ríos confirmó que el MIRA ejecutó una serie de acciones de propaganda armada pero no tuvo mecanismos apropiados de comunicación; se concentraron demasiado en el carácter operativo y las diferencias internas debilitaron la organización. Ante la falta de medios de comunicación efectivos el MIRA toma por asalto el 11 de diciembre de 1969 la emisora de radio WUNO en San Juan para transmitir un aviso en contra de los intereses imperialistas en Puerto Rico. Mientras tanto, esa semana los CAL atacan 6 objetivos comerciales incluyendo las instalaciones de la refinería Gulf en Bayamón. Según Lester Sobel citado por Arroyo Muñoz, J. C. (2003) el MIRA entre 1970-72 atacó selectivamente 100 objetivos comerciales, industriales y militares en Nueva York ligados a la condición colonial de Puerto Rico. Estas acciones se dirigían en contra de corporaciones y agencias del gobierno federal que operaban en Puerto Rico; además ejecutaron acciones contra las autoridades locales como represalia por los abusos policíacos en los motines de Chicago y Nueva York.

36 Como indica Ojeda Ríos, el MIRA tiene dificultades para continuar la lucha armada y clandestina. Desde 1972 hasta el 1976 un grupo de combatientes independientes se concentran en fortalecer las relaciones políticas con todas organizaciones nacionalistas y progresistas en Puerto Rico y EEUU (Nieves-Falcón 2002: 54-57). Como resultado de esta reorganización se publica El Martillo, boletín de la lucha armada dirigido al apoyo de las luchas de la clase pobre y trabajadora. Si examinamos las circunstancias notamos que el MIRA no desaparece por completo sino que sus cuadros comenzaron a desarrollar vínculos con otras organizaciones clandestinas como las FARP, OVRP y los CAL. A partir de estas relaciones se fueron creando las bases para la fundación del Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños-Ejército Popular Boricua (Macheteros) en el 1976 (Nieves-Falcón, 2002: 64). Los Macheteros El 1 de octubre de 1978, por medio de un comunicado de prensa, los Macheteros se adjudicaron la expropiación de un botín de explosivos comerciales. El 25 de julio de 1978 el FBI y la Policía del régimen colonial habían entrampado a los jóvenes Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví, ejecutándolos después de arrestarlos en el Cerro Maravilla. En su declaración escrita los Macheteros condenan el terrorismo del régimen colonial del Gobernador Romero Barceló y añaden que no usarán estos explosivos en contra de la población. Con esta acción se renueva la lucha armada en Puerto Rico y los EEUU. Por su parte, el régimen colonial arrecia su campaña de terror en contra de todas las organizaciones en lucha. En el 1988 se descubren más de 150,000 expedientes de activistas religiosos, comunitarios, ecologistas, laboristas e independentistas en la División de Inteligencia de la policía colonial. Los Macheteros tienen un sonoro nombre, evocan el pasado inmediato de la mayoría de los trabajadores, quienes sostenían a sus familias blandiendo el machete en la caña y en la montaña. El machete fue el arma de los pobres, su instrumento de trabajo, la hoz y el martillo caribeño. Ojeda Ríos indica que en la guerra del 1898 una de las partidas rebeldes se llamo “los macheteros”. El Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños-Ejército Popular Boricua (PRTP-EPB) se presenta como los nuevos Macheteros, reafirmando el derecho a la lucha armada para la liberación nacional. Ronald Fernández (1993) documenta 18 acciones selectivas de los Macheteros entre 1978-1986. Entre ellas podemos considerar tres tipos de acciones; primero, las acciones de defensa inmediata en respuesta a la violencia del

37 estado, segundo, acciones simbólicas dirigidas a confirmar el conflicto colonial y a afirmar el derecho a la autodeterminación y, tercero, acciones de abastecimiento para obtener los recursos materiales. A continuación examino las acciones selectivas más relevantes de los Macheteros, algunas de las cuales fueron coordinadas con otras organizaciones nacionalistas revolucionarias. El 25 de agosto del 1978 los Macheteros emboscan una patrulla de la policía con el fin de despojar de sus uniformes a los oficiales así como de sus armas para denunciar de esta forma los asesinatos del Cerro Maravilla; en la acción se produjo un intercambio de disparos y murió un policía. El 3 de diciembre de 1979, junto a otros grupos clandestinos, los Macheteros emboscan una patrulla de la Marina de Guerra, caen dos marinos y más de doce resultan heridos. Este ataque se produjo en respuesta a la ejecución de Ángel Rodríguez Cristóbal, un activista encarcelado por su participación en la lucha de Vieques contra la Marina de Guerra de EEUU. El 16 de mayo de 1982, los Macheteros ajustician a dos marinos en San Juan en represalia por las maniobras en Vieques y el 19 de mayo del mismo año atacan a la Policía, ajusticiando un guardia como reacción a los violentos desahucios de Villa sin Miedo, donde la fuerza de choque ejecutó a la rescatadora Adolfina Villanueva. Estas acciones selectivas respondieron directamente a la violencia ejecutada por el régimen colonial en contra de estudiantes, activistas de Vieques y rescatadores de tierra. Además de estas represalias en respuesta al régimen colonial, los Macheteros ejecutaron acciones selectivas simbólicas para afirmar su derecho a la autodeterminación. Para conmemorar la insurrección nacionalista de 1950, el 30 de octubre de 1983 los Macheteros lanzan un cohete contra las oficinas del FBI en San Juan. El 23 de enero de 1985 disparan otro cohete contra la Corte Federal de los EEUU en Puerto Rico. El 1986 se adjudican varios ataques en contra de instalaciones militares en territorio puertorriqueño. Sin embargo, la acción selectiva de mayor impacto político fue el ataque contra la Base Muñiz de la Guardia Nacional Aérea, el 11 de enero de 1981. En esta acción los Macheteros destruyeron una flota de siete de nueve aviones de combate del escuadrón 198 utilizados por EEUU para agredir a El Salvador y Nicaragua. Esta acción se ejecutó provocando cerca de 50 millones de dólares en perdidas materiales sin causar ninguna pérdida humana. Algunas de las acciones para acumular pertrechos también cobraron un carácter simbólico como, por ejemplo, la expropiación de más de 7 millones de dólares de la Wells Fargo en Hartford, Connecticut el 12 de septiembre de 1983. Como parte de la propaganda armada, el 6 de enero de 1985, día de los Tres Reyes Magos, disfrazados de acuerdo a la costumbre de la Epifanía, los Macheteros repartieron regalos y dinero en efectivo entre las comunidades pobres y de

38 trabajadores en los EEUU y Puerto Rico. Según una nota de Prensa Asociada publicada en El Nuevo Día el 9 de enero el mismo año, los vecinos no conocían a los reyes magos y se enteraron del evento por medio de una hoja suelta. Estas son las acciones más conocidas de los Macheteros en Puerto Rico y los EEUU, sin embargo, el PRTP-EPB no se limitó a su desempeño operativo. En la revista Pensamiento Crítico (1981: 26) el PRTP-EPB señala que la población en general no debe limitar las actividades del PRTP a las acciones armadas del EPB porque el PRTP esta promoviendo la organización de un partido obrero clandestino dentro del movimiento obrero sindical legal. De acuerdo con este documento sobre la lucha de masas, el PRTP-EPB plantea que la creación del partido clandestino permitirá la generalización de la lucha armada anti-imperialista entre la clase trabajadora. Este ensayo implica cierta distinción ideológica entre el PRTP y el EPB-Macheteros.12 Entiendo que a partir de 1976 la organización los Macheteros amplió el radio de acción de los CAL y el MIRA y permitió la continuación del trabajo de las FARP y OVRP creando una organización nacionalista revolucionaria en los momentos en que el PSP-MPI se alejaba de la lucha armada y se encontraba inmerso en la lucha electoral hasta el 1982. El día 25 de julio de 1979 en Chicago las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) se declaran aliadas de las FARP, OVRP y los Macheteros. Más adelante compararemos el origen, perfil y desarrollo de estas dos organizaciones nacionalistas. Fuerzas Armadas de Liberación Nacional En la víspera del 27 de octubre de 1974 “Día de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico” convocado por el PSP en el Madison Square Garden, las FALN atacaron 5 objetivos en la Ciudad de Nueva York. Sus ataques afectaron el Rockefeller Center, Banco de Ponce, Chemical Bank, Exxon Mobile y los cuarteles de la Union Carbide. Estas eran corporaciones con intereses económicos en Puerto Rico que se beneficiaban del régimen colonial en las Islas. En su comunicado las FALN saludan a la manifestación del PSP y se presentan como el frente metropolitano del movimiento de liberación nacional. Las FALN surgen por completo dentro de la comunidad puertorriqueña en los EEUU y van a continuar indirectamente el desarrollo de la lucha armada clandestina que inició el MIRA en el 1965. 12 Según Jorge Farinacci, después de los arrestos de agosto de 1985 los Macheteros se dividen por diferencias políticas (Claridad 2-8 de octubre de 1998). Desde entonces Jorge Farinacci y otros miembros del PRTP participan de las actividades legales del Frente Socialista.

39 Las FALN emergen en Chicago, fundada por puertorriqueños de primera generación cuyos padres llegaron a la ciudad de los vientos después de la Segunda Guerra Mundial. Chicago es una ciudad industrial que sirvió de cuna al sindicalismo radical norteamericano de finales del siglo XIX. Las páginas de los boletines Alarm y Chicagoer denunciaron el sindicalismo amarrillo emplazado en el noreste e invitaban al desarrollo de propaganda armada. Ambas publicaciones estaban influenciadas ideológicamente por el anarquista Johann Most (Laqueur 2003: 97). Los pioneros puertorriqueños llegaron a Chicago en el periodo de entreguerras pero la mayoría emigró en busca de empleos en la industria del metal después de la Segunda Guerra Mundial (Elena Padilla, 1957; Félix Padilla, 1985). La comunidad puertorriqueña queda emplazada en el interior de la ciudad concentrándose en Humboldt Park, Logan Square, West Town y el Near Nothwest Side. De acuerdo con Gina Pérez (2001: 4) ésta es una comunidad que desde 1950 hasta los motines de 1966 sufre directamente la brutalidad policíaca, el racismo y la pobreza. Además podemos añadir que son víctimas del discrimen de las autoridades locales corruptas y del estancamiento económico de la industria del metal a partir del 1960. Cientos de estudiantes de primaria y secundaria estaban en las aulas cuando sucedieron los motines del 1966 y presenciaron los ataques de las turbas policíacas racistas en su comunidad. Esta revuelta social fue provocada por la violencia del estado en contra de la comunidad puertorriqueña cuando ésta protestó por la ejecución policíaca del joven trabajador puertorriqueño, Arcelis Cruz de 20 años (Rodríguez-Morazzani 1992: 111). En el 1966 José “Cha Cha” Jiménez junto a otros jóvenes latinos fundan los “Young Lords” quienes se dedican a luchar por mejorar la calidad de vida de la comunidad, se adjudican el derecho a la autodefensa y a reclamar la independencia de Puerto Rico (Young Lord Organization 1972). La comunidad, en cierta medida, está cercada por la violencia policíaca y el discrimen racial; durante esta década se hace más evidente su condición de minoría colonial interna. En las palabras de Ana Ramos-Zayas (2003), esta comunidad emigrante se transforma en el Barrio-Nación Puertorriqueño. Las primeras batallas de los militantes de las FALN nacieron en el salón de clases, en los rescates de edificios abandonados, en la lucha en contra de la brutalidad policíaca, en la creación de programas de estudios puertorriqueños y en la organización para la excarcelación de los presos nacionalistas. De acuerdo con las historias de vida de los prisioneros políticos y de guerra de las FALN podemos

40 afirmar que todos estaban involucrados en iniciativas para reformar la educación, la salud y el espacio urbano residencial. 13 Según Jan Susler (1998), Oscar López, consejero escolar y Carmen Valentín, maestra de secundaria en la Tuley High School (THS), organizaron los primeros programas para mejorar la calidad de la enseñaza bilingüe en Chicago. Después de la primera huelga en THS, López y Valentín fundaron “La Escuelita” en el sótano de la Iglesia Presbiteriana, donde impartían clases de español e historia de Puerto Rico. De acuerdo con la etnografía de Ana Ramos Zayas en el 1976 “La Escuelita” se mudó al edificio del Centro Cultural Juan Antonio Corretjer y se acreditó como la Escuela Superior Pedro Albizu Campos (2003: 72). Además, de acuerdo con las historia de vida de Luis Rosa y Edwin Cortés, observamos que temprano en su juventud Luis Rosa se une al West Town Association for Rehabilitation (WAR) organización comunitaria que se dedicó al rescate de edificios abandonados, la prevención del tráfico de drogas y la creación de programas culturales para la juventud. Por su parte, mientras estudiaba en la Universidad de Illinois en Chicago Edwin Cortés militó en la Unión Estudiantil que luchó para reclutar más alumnos latinos y por establecer el Programa de Estudios Latino-Puertorriqueños en el campus. En el capítulo final reseño la participación en diversas luchas sociales de los demás prisioneros políticos y de guerra, liberados en 1999 gracias a la campaña organizada en los EEUU y Puerto Rico para su excarcelación. Las FALN es la organización nacionalista puertorriqueña que más acciones selectivas ha realizado en contra de los intereses del régimen colonial en los EEUU. Por medio de sus primeros dos comunicados en el 1974 se establecen como el segundo frente de lucha en la metrópoli con el fin de minar el terreno de corporaciones, industrias y la banca que se beneficia de la condición colonial de la nación puertorriqueña. Las FALN planteaban que estas corporaciones son las responsables de la emigración en masa y de los salarios precarios de la clase trabajadora puertorriqueña. Esta organización también atacó directamente agencias del régimen colonial-metropolitano tales como el Departamento de Estado en Washington D.C. y bases militares en los EEUU continentales. En su terreno local (Chicago, New York City, Philadelphia, Camden) las FALN se concentraron en denunciar el discrimen racista y la brutalidad policíaca como parte de las reivindicaciones inmediatas de la comunidad puertorriqueña en los EEUU. El régimen colonial, sus voceros en la prensa amarilla y expertos de la derecha en la Academia y los “tanques de pensamiento” como RAND fabricaron una 13 Luis Rosa, Alicia Rodríguez, Adolfo Matos, Edwin Cortés, Dylcia Pagán, Elizam Escobar, Ida Luz Rodríguez y Ricardo Jiménez. Liberados en 1999 después de aproximadamente 19 años de cárcel gracias a la campaña por sus derechos humanos.

41 imagen grotesca de las FALN entre el 1975 y 1985. Sin embargo, de acuerdo con Fernández (1994: 205-218), más de 120 acciones selectivas de la organización demuestran que sus ataques no estaban dirigidos indiscriminadamente en contra de toda la población.14 Al examinar los hechos documentados por la prensa notamos que sólo en dos acciones causaron pérdidas humanas. El ataque a Frances Tavern en Wall St. lamentablemente cobró la vida de cuatro personas; se produjo el 25 de enero de 1975 como represalia por la explosión que cegó la vida de dos jóvenes mayagüezanos el 11 de enero del mismo año en la proximidad de un acto político independentista en Puerto Rico. La segunda acción letal tuvo lugar el 4 de junio de 1977 cuando las FALN atacaron el Cuartel de la Policía de Chicago, como represalia por el linchamiento de dos jóvenes en Humboldt Park en la víspera de la Parada Puertorriqueña. El 95% de los ataques selectivos de la FALN se concentraron en la destrucción de la propiedad, sabotaje y acciones simbólicas de solidaridad con el movimiento de liberación nacional en Puerto Rico. Los miembros de las FALN eran emigrantes o puertorriqueños de primera generación estrechamente vinculados a los problemas sociales de su comunidad. De acuerdo con Ana Ramos Zayas (2003) los nacionalistas en Chicago son admirados en la comunidad trabajadora porque los residentes puertorriqueños se identifican con su lucha en contra del racismo y del tráfico de drogas y a favor de mejorar la calidad de vida del barrio-nación. Golpeando, Juntos y Revueltos En este capítulo he reseñado los orígenes de la lucha armada puertorriqueña, he descrito la emergencia de cuatro organizaciones clandestinas específicamente y he explicado el carácter de sus acciones selectivas simbólicas. Para finalizar el mismo propongo que comparemos sus dimensiones organizativas y alcance político. Primero, trazando la línea entre los tres periodos de violencia política y, segundo, señalando su relación con la nueva lucha nacionalista revolucionaria en Puerto Rico y sus comunidades en EEUU. Por medio de este examen notamos que los tres periodos de violencia política se diferencian en sus medios y contenidos. Sobre el primer periodo, durante la Guerra Hispanoamericana, Ojeda-Ríos (2002: 104) señala que las organizaciones armadas clandestinas en la actualidad no son iguales a las bandas rebeldes de la guerra del 1898 porque, de acuerdo a su interpretación, algunas bandas no se 14 Ronald Fernández (1994: 205-218) documenta en su obra 120 acciones directas de las FALN; el autor afirma que las acciones tienen un carácter simbólico y que los daños ocasionados tienen un significado político anticolonial.

42 concentraron en la lucha por la independencia y usaron los ataques para el beneficio personal. Una interpretación de Fernando Picó (1987) nos sugiere que estas bandas no se organizaron con el fin de defender la auto-determinación nacional porque surgieron espontáneamente para vengar los abusos de la clase terrateniente. Sin embargo, la investigación de Juan Manuel Delgado (1976) concluye que algunas bandas sí se organizaron para resistir la invasión a corto plazo y ajustar cuentas con la burguesía anexionista. Por el momento entiendo que podemos afirmar que algunas partidas eran de bandidos sociales y que otras aglutinaron a rebeldes antiimperialistas tales como la Banda de José Maldonado, el Águila Blanca. El segundo periodo político violento es el que ideológicamente recoge los avances de la Revolución del 1868. El nacionalismo sin estado del PN (1930-1955) formuló un nuevo discurso político policlasista, fomentó la resistencia cultural y confrontó directamente el violento régimen colonial. El PN definió las líneas de acción selectivas dirigiendo sus ataques al régimen y no contra la población colonial o metropolitana. El PN cambió la forma de organizar las masas en Puerto Rico permitiendo que surgiera un liderato desvinculado de los partidos electorales reformistas. Su liderato afirmó el derecho a la autodeterminación por medio de protestas públicas, de foros internacionales y de la lucha armada en P.R. y en los EEUU. El PN se distinguió por atacar exclusiva y selectivamente objetivos políticos que representaban de forma directa el poder del régimen colonial en Puerto Rico. Si la Revolución del 1868 acunó la nacionalidad puertorriqueña, el nacionalismo del PN (1930-1954) marcó el ritmo de la nación que marchó hacia una nueva forma de lucha nacionalista revolucionaria animada por el Movimiento Pro Independencia (MPI) a partir del 1959 e influenció a todas las organizaciones nacionalistas clandestinas de la nueva lucha en adelante. En el tercer periodo político violento el nacionalismo revolucionario clandestino se distingue en forma y contenido del Partido Nacionalista. La nueva lucha convirtió la nación sin estado en el vehículo movilizador de la lucha de clases anticolonial y antiimperialista. El nacionalismo revolucionario de la nueva lucha transcendió los esquemas táctico-estratégicos importados. Las organizaciones puertorriqueñas ajustaron sus maniobras y objetivos a las condiciones inmediatas de la realidad nacional y facilitaron el pleno desarrollo de la lucha por la liberación nacional en la comunidad puertorriqueña en los EEUU. El nacionalismo revolucionario promovió la lucha popular prolongada respaldando los movimientos sociales anticoloniales en los EEUU y en Puerto Rico. Las organizaciones clandestinas respaldaron tácticamente el avance de estos movimientos con el fin de promover la lucha popular prolongada. Juan Antonio Corretjer (1978: 27) propuso que la lucha popular prolongada se complementa con

43 la guerra de propaganda armada dirigida a fortalecer las campañas políticas de los trabajadores y otros movimientos en conflicto con el régimen colonial. Esta observación coincide con la propuesta que se encuentra en la tesis del MPI, que estimó que sólo una violenta crisis política, social y económica debilitaría la voluntad del régimen colonial y crearía así las condiciones para la independencia y la revolución social. La lucha armada de este tercer periodo no se limitó al respaldo táctico de un solo partido; ninguna de las organizaciones que señalo en esta investigación se puede considerar como brazo militar de alguna organización independentista. Los CAL, MIRA, Macheteros y FALN se originaron, organizaron y actuaron de forma clandestina desde sus inicios hasta su desactivación —o continuación, como en el caso del EPB-Macheteros—. Las cuatro organizaciones consideraban a la comunidad puertorriqueña como su principal base de apoyo. Las FALN ampliaron su radio de acción en varias comunidades puertorriqueñas en los EEUU, donde formaron parte de una red de organizaciones políticas y comunitarias de los emigrantes. Aunque los arrestos entre 1980 y 1985 provocaron parcialmente la desmovilización de algunos de sus militantes, también hicieron pública la dimensión humana de éstos, facilitando así su presentación como dirigentes políticos. A partir de los arrestos, “juicios” y encarcelamientos se desarrollan actividades de organización y educación que trascendieron los límites del movimiento nacionalista y que recabaron el apoyo de la población en general. En Puerto Rico se organiza el Comité Unitario Contra la Represión (CUCRE) y en los EEUU el Comité Nacional Por la Libertad de los Prisioneros Políticos y de Guerra (CNPLPPG). Este trabajo de masas, como señala Letamienda no sólo recae en la esfera de los simpatizantes sino que se extiende a otros foros políticos, comunitarios e internacionales. Las FALN y los Macheteros suscribieron en su discurso el nacionalismo de la nueva lucha y la lucha de clases como piedras angulares que definieron su accionar. Las FALN produjeron entonces la mayor cantidad de ataques selectivos contra instalaciones militares en los EEUU y las corporaciones transnacionales con intereses en Puerto Rico. Además, la relación entre las FALN y la comunidad puertorriqueña en los EEUU se hizo más evidente en los proyectos culturales, educativos y defensivos del espacio residencial después de su desactivación como organización armada. Las FALN sostenían una estrecha relación con la Liga Socialista Puertorriqueña (LSP 1964-1985), fundada con los remanentes de la Acción Patriótica Unitaria (APU) y reforzada con jóvenes que militaron en la FUPI y en las organizaciones nacionales citas en EEEU. A pesar de la relación estrecha entre FALN y LSP, las primeras, al igual que el EPB, no se consideraron brazos de ninguna organización

44 pública. Por otra parte, los ataques selectivos del EPB fueron más limitados pero la importancia simbólica de sus objetivos marca el ritmo de la marcha por la descolonización de Puerto Rico.15 Ronald Fernández (1994: 232) entiende que las acciones de las FALN contra las corporaciones transnacionales significaban la respuesta de la comunidad de emigrantes explotados en el continente mientras que las acciones de los Macheteros contra el aparato militar y las autoridades simbolizaban el carácter violento de la relación colonial diaria. De acuerdo con David Apter podemos observar que existe una coordinación coreográfica entre los grupos políticos armados, el movimiento nacionalista y su base o población. Las acciones tácticas sólo las ejecuta un grupo especializado, el grupo armado, que racionalmente tiene en cuenta los costos y beneficios políticos que produce cada acción violenta (Apter, 1997). Michael Addison sostiene que las organizaciones armadas de los movimientos de liberación nacional comprenden que no es productivo atemorizar a toda la población, ni sabotear los servicios públicos e infraestructura económica; los grupos armados no necesitan destruir por completo las fuerzas de ocupación porque sus acciones demuestran que el régimen no tiene el control absoluto (2002). Addison, Apter y Letamienda afirman que los grupos armados enfrascados en una guerra asimétrica de baja intensidad necesitan mantener las líneas populares de apoyo abiertas. El grupo armado considera a la población como posible aliada y sólo se enfrenta a los sujetos que sirven directamente a los intereses del régimen colonial. Los CAL, FALN y Macheteros establecieron una política de diálogo coherente hacia el interior del movimiento nacionalista y promovieron una política de comunicación con las masas por medio de sus publicaciones y su propaganda armada. Podemos concluir que todas las acciones del trío de organizaciones fueron ataques selectivos cuyos propósitos principales fueron demostrar el carácter violento del régimen colonial, defender los intereses de su comunidad asediada y demostrar simbólicamente que el régimen es vulnerable y no tiene el control absoluto de la población. El régimen colonial-metropolitano no logró eliminar la resistencia armada del movimiento de liberación nacional. Los CAL, FALN y Macheteros se desempeñaron en terreno urbano, se originaron a partir de un grupo de guerrilleros que provenían de las filas del movimiento nacionalista y ampliaron su radio de acción para apoyar a la clase trabajadora y a la comunidad emigrante en los EEUU. Las tres organizaciones publicaban sistemáticamente sus posturas y se adjudicaban las acciones selectivas 15 El ataque más popular del EPB fue la destrucción de los siete aviones de combate Corsair AD4 de la Guardia Nacional en el 11 de enero de 1981. El EPB denominó esta acción como “el pitirre”, una pequeña ave puertorriqueña que ataca ferozmente a los halcones (guaraguaos). La operación Pitirre fue videograbada y trasmitida por la periodista Carmen Jovet en las telenoticias del Canal 11 de Puerto Rico.

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45 que ejecutaban. El trío clandestino limitó sus ataques a objetivos simbólicos, limitando el uso de su fuerza discriminadamente. Podemos concluir que el funcionamiento clandestino de estas tres organizaciones no se limitó a la formación de estructuras internas secretas para el beneficio exclusivo de su militancia. Su funcionamiento giró en torno a las condiciones políticas que determinaban sus acciones y posiciones en armonía con el movimiento de liberación nacional. Hasta el 2004 los Macheteros parecen continuar su lucha armada y clandestina, permitiéndonos examinar su desarrollo en la actualidad. La existencia de cuatro organizaciones clandestinas nacionalistas puede implicar una división dentro del movimiento de liberación nacional, sin embargo, notamos cómo el 23 de septiembre de 1979 éstas se comprometen a marchar hacia la unidad de sus fuerzas. En la columna de Juan Antonio Corretjer publicada por El Nuevo Día el 11 de enero de 1980 observamos que las organizaciones clandestinas están tácticamente dispersas pero estratégicamente unidas. De acuerdo con Corretjer, las diferencias operativas de las organizaciones en la lucha armada se deben a las distintas experiencias y a la formación especializada de sus combatientes. Pero las acciones conjuntas de las cuatro organizaciones comprueban que todas marchan rumbo a la consolidación unitaria (Corretjer: 1980). El 4 de abril de 1980, un grupo de 11 puertorriqueños es arrestado en un suburbio de Chicago, Evanston. La policía del condado informa al FBI que tienen bajo arresto a un grupo de nacionalistas armados, entre ellos alegadamente tres miembros de las FALN. Los arrestados, seis hombres y cinco mujeres, son emigrantes puertorriqueños, la mayoría proceden de Chicago pero algunos tienen vínculos con Nueva York, todos son acusados de conspiración sediciosa y se declaran prisioneros de guerra exigiendo ser juzgados por un tribunal imparcial internacional. Cinco días más adelante los Macheteros, las FARP, la OVRP y las FALN emiten un comunicado de prensa demandando al régimen colonial que reconozca a los arrestados como militantes del movimiento de liberación nacional y se comprometen a continuar la lucha armada. La madrugada del sábado 30 de agosto de 1985, aproximadamente 200 agentes del FBI asaltaron las residencias de más de 12 familias con el fin de arrestar a un grupo de puertorriqueños militantes del PRTP-EPB Macheteros. Según José R. Reguero, periodista de El Nuevo Día, el FBI arrestó a Jorge Farinacci, Hilton Fernández, Elías Castro, Orlando González, Ivonne Meléndez, Ángel Díaz, Isaac (Antonio) Camacho, Luis Colón, Norman Ramírez, Carlos Hayes y Filiberto Ojeda Ríos. El 31 de agosto de 1985 Juan Segarra Palmer y Lucy Berríos fueron capturados fuera de Puerto Rico. Las autoridades federales en la colonia arrestan a 11 personas, pero Norberto González Claudio y Avelino González Claudio logran

46 evadir el asalto armado del FBI y veinte años más tarde (2005) continúan clandestinos. Los Macheteros arrestados se declararon prisioneros políticos y se prepararon para enfrentar juicios por conspiración sediciosa. El FBI también ordenó el arresto Víctor Gerena puertorriqueño radicado en los EEUU quien permanece clandestino desde el 12 de septiembre de 1983. Como parte de este espiral represivo Filiberto Ojeda Ríos, dirigente de los Macheteros, enfrenta cargos por resistir el arresto y por destruir evidencia. Mientras Ojeda Ríos eliminaba todos los archivos del EPB-Macheteros se enfrentó al asalto del equipo SWAT del FBI. El 1 de septiembre cientos de activistas protestaban frente al Tribunal Federal en Hato Rey exigiendo la liberación de los Macheteros secuestrados por el FBI. Este asalto sorprendió al régimen colonial en la Isla porque las autoridades federales no usaron ningún recurso legal o policíaco local ya que temían que cualquier puertorriqueño tuviera vínculos con los Macheteros. Ante este marco podemos preguntarnos ¿cómo el núcleo del movimiento nacionalista rompe el cerco político que el régimen colonial le impone con la encarcelación de sus militantes y la represión selectiva de sus simpatizantes? Todo Boricua Machetero Desde que Albizu Campos en 1933 proclamara la plaza de Lares como el altar de los mártires de la Revolución del 1868, el Partido Nacionalista, y más adelante las organizaciones del movimiento independentista, se reúnen en la montaña todos los años para conmemorar esta efeméride también conocida como el Grito de Lares. Durante la mañana los nacionalistas honran las tumbas de los mártires en el cementerio municipal, partiendo en procesión hasta la Iglesia Católica donde se oficia una misa. Los Masones del Gran Oriente Nacional se congregan alrededor de un árbol de Tamarindo sembrado por Pedro Albizu con tierra proveniente de los 19 países latinoamericanos. Por las estrechas calles del pueblo marchan cientos de personas hacia la plaza central. El 23 de septiembre de 1990, marchan cantando “¡Filiberto Compañero, Comandante Machetero!” Mientras cientos de personas esperaban que se iniciaran la conmemoración de la Revolución de 1868 en las montañas de Lares, el EPB-Macheteros anunciaba por medio de una hoja suelta que Filiberto Ojeda Ríos regresaría al clandestinaje después de ser absuelto por un tribunal que lo encontró inocente de resistir el asalto del FBI en su casa.16 Desde un edificio centralizado detrás de la tarima 16 El 30 de agosto de 1985, el FBI asaltó la residencia de 12 independentistas alegadamente vinculados a la expropiación de la Wells Fargo en Hartford Connecticut. Ojeda Ríos resistió el asalto armado por varias horas. Un jurado del tribunal federal lo encontró inocente de los cargos por resistir el asalto. El Departamento de Justicia Federal le colocó un grillete electrónico a Ojeda Ríos hasta su próximo juicio en

47 preparada para los actos de conmemoración se desplegó una enorme manta blanca con el rostro de Filiberto Ojeda Ríos. Como parte de los discursos programados para la celebración, la voz del portavoz de los Macheteros retumbó en la Plaza de la Revolución. Una vez termina el discurso uno de los militantes en la tarima quemó públicamente la grabación mientras los presentes coreaban “¡Todo Boricua Machetero! ¿Dónde esta Filiberto? ¡En el corazón del Pueblo!” Desde 1994 el EPB publica su órgano oficial de comunicación El Machete, boletín en serie de cada tres meses con un formato de 12 páginas. Este boletín, a la par de hojas sueltas y publicaciones especiales, circula ampliamente en las universidades, en actos políticos y protestas, marchando de mano a mano de los militantes Macheteros al movimiento de liberación nacional, sus organizaciones legales y sus bases en toda la Isla y los EEUU. Además del medio impreso, el EPB envía comunicados grabados por su portavoz a los medios de comunicación en masa. Hasta el momento se han producido con el portavoz del EPB cuatro entrevistas televisadas, tres radiodifundidas y dos de ellas completamente cubiertas por el Diario La Prensa de Nueva York durante una semana. El 14 de agosto de 1990, aproximadamente un mes antes de Filiberto Ojeda Ríos removerse el grillete electrónico e iniciar su nueva jornada clandestina estuvo ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas exigiendo al régimen colonial un justo proceso de autodeterminación para el pueblo de Puerto Rico y la liberación de los prisioneros políticos y de guerra. De esta forma se inicia el actual periodo de la lucha armada clandestina consolidada por Filiberto Ojeda Ríos en el Ejército Popular Boricua-Macheteros, desde el 23 de septiembre del 1990 hasta hay día (2005). ¿Cómo ha continuado la lucha clandestina del nacionalismo revolucionario? ¿Cuáles han sido sus objetivos y respuestas a la violencia colonial? ¿Cómo el nacionalismo revolucionario se rearticula dentro y fuera de Puerto Rico a partir del 1990? “Volcado el radio de acción” El Machete, boletín de los Macheteros en su edición de julio de 1995 enumera nueve proyectos de desarrollo que ponen en peligro directamente la salud y el medio ambiente de las comunidades aledañas e indirectamente de toda la población. En su editorial exigen al Estado Libre Asociado de Puerto Rico definir una política pública efectiva que frene la corrupción gubernamental y los crímenes los EEUU, grillete que Ojeda se quitaría al regresar a la clandestinidad. Para más detalles sobre los asaltos del 30 de agosto de 1985 y el Juicio en Puerto Rico consultar Nieves-Falcón (2002) La luz de la ventana: Conversaciones con Filiberto Ojeda Ríos San Juan: Ediciones Puerto.

48 contra el ecosistema. En la contraportada del boletín especial se presenta una caricatura que porta un letrero afirmando que el pueblo puede contar con las fuerzas del EPB-M en su lucha por la salud y el medio ambiente. En el 1995 la Marina de Guerra de los EEUU, intentó expropiar mil cuerdas del Valle Agrícola de Lajas en el suroeste de Puerto Rico para instalar un sistema de Radares Relocalizables Sobre el Horizonte (ROTHR) con un conjunto de receptores en Vieques. Los agricultores, vecinos, profesores y estudiantes del pueblo de Lajas organizaron el Frente Pro Defensa del Valle y en Vieques se reanudó la lucha en contra de los atropellos de la Marina. El Frente Pro Defensa del Valle recoge fuerzas de los trabajadores agrícolas, universitarios, religiosos y ambientalistas locales. Los Macheteros adoptan la defensa directa del Valle de Lajas y en dos publicaciones especiales denuncian la manipulación de la administración colonial y convocan a la desobediencia civil en contra de la Marina de EEUU. Miles de trabajadores marcharon tras una avanzada de tractores, caballos y yuntas de bueyes. El Frente, con el apoyo de la Federación Universitarios Pro Independencia, el Partido Independista y la Iglesia Presbiteriana Consistorio del Oeste, logró convocar la manifestación más contundente a favor de la agricultura, la salud y el medio ambiente. Esta marcha que se realizó en el Valle el 6 de marzo de 1995 fue sólo la avanzada de la marcha nacional en contra de la Marina de EEUU el 30 de octubre del mismo año. Ambos eventos renovaron el ritmo de la marcha de la nación puertorriqueña, y marcaron los nuevos objetivos y tácticas del Ejército Popular Boricua-Macheteros. El Gobernador de entonces, Pedro Rosselló González, es electo presidente de la Asociación de Gobernadores Demócratas y organiza la convención anual de dicha asociación en Fajardo, Puerto Rico. Las fuerzas nacionalistas en Puerto Rico entienden que dicha convención servirá como plataforma para adelantar la anexión de la Isla a los EEUU. El Congreso Nacional Hostosiano convoca la protesta más grande en contra de la anexión de Puerto Rico, en lo que se llamó La Nación en Marcha; cerca de 80,000 activistas afirmaron su nacionalidad y condenaron la agenda anexionista del Gobernador Roselló. De acuerdo con el reportaje de Amelia Estades Santaliz de El Nuevo Día “los Macheteros produjeron y se distribuyó entre los presentes un simple pegadizo que lee “Yankee Go Home! No a la reunión de los gobernadores, EPB Macheteros” (16 de julio de 1996). La noticia también indicó que el superintendente de la Policía de Puerto Rico aseguró que los Macheteros estaban muy activos, se reúnen en el sur y están presentes en todos los pueblos de la montaña. El 4 de abril de 1998 la periodista Andrea Martínez del periódico El Nuevo Día indica que el EPB-Macheteros se atribuyó el sabotaje con explosivos a la construcción del acueducto popularmente conocido como “Supertubo”, un complejo

49 sistema de distribución de agua que cambió el curso de los ríos afectando así adversamente el medio ambiente y que desde la adjudicación de permisos hasta las subastas y contrataciones no fue más que un proyecto corrupto. Martínez concluye que los Macheteros han volcado su radio de acción sobre problemas de carácter ambiental y comunitario. La acción en contra de la compañía privada causó medio millón de dólares en pérdidas y ninguna persona resultó herida. A partir del 1992 la administración colonial había iniciado una política pública neoliberal para recortar los gastos del estado benefactor. De acuerdo con las declaraciones del dirigente laboral José Juan Hernández a El Nuevo Día (2 de junio de 1998) la privatización de los servicios públicos del estado dirigida por el Gobernador anexionista Dr. Pedro Roselló (1992-2000) tiene como objetivo preparar la economía de la Isla para la incorporación de Puerto Rico a los EEUU. Hernández, portavoz de la Unión Independiente de Empleados Telefónicos (UIET) indicó que la privatización de la Telefónica de Puerto Rico recortaba más de $300 millones anuales al tesoro público y que dicha corporación pública había sido, no sólo la más costo-efectiva sino además, patrimonio nacional que ayudaba a costear la educación pública en el país. La GTE, compañía española, a pesar de ofrecer menos dinero por la Telefónica ganó la subasta gracias a la intervención del Banco Popular de Puerto Rico, corporación privada, no obstante su nombre. Los trabajadores de la Telefónica ejercieron su derecho a la huelga a partir del 18 de junio y afectaron la imagen del régimen colonial en los EEUU y en el mercado bursátil. El paro duró más de un mes y la Policía de Puerto Rico trató de romper violentamente las líneas de piquete; entre macaneos y consignas la sangre corrió entre las protestas y el Ejército Popular Boricua-Macheteros atacó en tres ocasiones el Banco Popular de Puerto Rico, empresa privada que medió en la compraventa de la Telefónica. Los Macheteros se atribuyeron tres acciones y negaron su relación con un cuarto ataque en el que un Policía resultó herido. Como resultado directo de la huelga se organizó el Comité Amplio de Organizaciones Sindicales (CAOS), frente que aglutinó a todo el movimiento obrero, la comunidad puertorriqueña en EEUU protestó sistemáticamente en contra de la GTE, el Congresista por Nueva York, José Serrano, condenó el uso de la violencia por parte de la Policía de Puerto Rico. Finalmente el ELA retuvo el 45% de las acciones de la Telefónica. El Gobernador Roselló usó los fondos de la venta para pagar la privatización de los servicios de salud y alegadamente para beneficiar los cabilderos anexionistas en Washington, D.C. El 1 de enero de 1999 Mireya Navarro, del New York Times, publica un artículo sobre la presencia política de Filiberto Ojeda Ríos titulado “In Puerto Rico Fugitive in Full Cry”. La periodista se refiere en las primeras líneas al apoyo que Ojeda Ríos ofreció a los trabajadores en la huelga en contra de la privatización

50 telefónica y cita a Marlene Hunter, agente del FBI en Puerto Rico, quien afirma que Ojeda Ríos se mueve entre las montañas de la Isla y los Rascacielos de Nueva York con mucha frecuencia. Señala la periodista que a pesar de que el FBI ofrece medio millón de dólares por información sobre Ojeda Ríos, el independentista de mayor edad ha desarrollado la imagen de la lucha ente David y Goliat. Navarro también indica que en las protestas sociales y en las manifestaciones políticas más relevantes los comunicados escritos, en audio o video de Ojeda Ríos se esperan con expectación. El 19 de abril de 1999, el joven David Sanes, recibe el impacto de una bomba de 500 libras en el campo de tiro de la Marina de EEUU en Vieques. A partir de este incidente se reproduce la unidad nacional manifestada en defensa del medio ambiente, la salud y los derechos humanos. Es el final de una década en la que se ha presenciado la afirmación de la nacionalidad, la defensa de los patrimonios naturales como el Valle de Lajas o fiscales como la Telefónica y la lucha por la liberación de los prisioneros políticos y de guerra, que culminará con la excarcelación de los mismos e iniciará la retirada de la Marina de Guerra de Vieques y de la Base Roosevelt Roads, su base naval más grande en el Caribe. El nacionalismo ha vuelto a marcar el ritmo de la marcha, es vehículo de movilización y transformación social en los albores del siglo XXI. La primera semana de diciembre de 1999 el periódico El Nuevo Día publica tres noticias sobre los Macheteros a partir de una entrevista realizada por el periodista ponceño Luis Penchi (1999). En esta entrevista Ojeda Ríos planteó que los Macheteros estaban mejor organizados que antes de los arrestos del 1985, indicó que la organización tiene militantes de todas las clases sociales, cuentan con un liderato nacional de 16 personas y tienen organizadores en casi todos los 78 municipios de las Islas (Penchi 1999). De hecho, en su libro Ronald Fernández (1993: 209) señala que por cada dirigente combatiente de la organización se desarrolla una formación básica de 73 militantes. De acuerdo con esto, podemos estimar que el EPB cuenta con una matrícula mínima de 5,694 miembros en Puerto Rico sin calcular los militantes fuera de su territorio. En la entrevista con Luis Penchi, Filiberto Ojeda Ríos declaró que él no era un “mito” y que quien se ha ganado el respaldo del pueblo es el Ejército Popular Boricua-Macheteros (1999). Durante la década de 1990 el EPB se concentró en el desarrollo de medios de comunicación de masas no violentos, aunque en el 1998 atacó la construcción de un mega proyecto que usurparía agua del centro norte de la Isla (Utuado) para llevarla a la Capital (Torres Negrón 1998) y ese mismo año ataca varias sucursales del Banco Popular, que como ya he señalado, sirvió como mediador en la privatización de la compañía Telefónica de Puerto Rico. El FBI incrementó la recompensa para la captura del portavoz Machetero, según observa

51 la periodista Rosita Marrero (1999), justo después de publicarse el artículo de Navarro en el New York Times. Aun así no se ha capturado a Ojeda Ríos, lo cual confirma las expresiones de apoyo popular que expresa aquél. En el verano de 1999 la lucha por expulsar al US NAVY de Vieques cobró fuerza después la muerte de David Sanes. El EPB-Macheteros se integró a la campaña pacífica de todos los organismos de derechos humanos, grupos políticos y ambientalistas concentrados en el grupo amplio Todo Puerto Rico con Vieques. El portavoz de los Macheteros planteó que si el pueblo de Puerto Rico recurría a la desobediencia civil pacífica el EPB se mantendría en la retaguardia, pero que si el régimen colonial cobraba una vida más su organización atacaría a la Marina de Guerra de EEUU y a sus intereses en la Isla (Penchi 1999). La desobediencia civil en masa tuvo éxito; más de 1,200 personas penetraron el campo de tiro de la Marina y como resultado hubo más de 1,000 militantes arrestados y cientos encarcelados por la Policía Militar y el tribunal federal de los EEUU en Puerto Rico. El EPB continuó apoyando la desobediencia civil y no tuvo que salir de la retaguardia para defender los intereses de la nación puertorriqueña en este conflicto. Al analizar el diálogo entre el sociólogo Luis Nieves Falcón y Filiberto Ojeda Ríos podemos identificar cuatro posiciones tácticas de los Macheteros; primero, que condenan todas las acciones terroristas que violenten indiscriminadamente el bienestar de la población, segundo, que esta organización sólo selecciona objetivos directamente vinculados al imperialismo norteamericano, tercero, que la lucha armada anticolonial tiene un rol defensivo y cuarto, que todas las acciones del EPB tienen que subordinarse a la lucha política del pueblo (Nieves Falcón 2002: 169-183). De acuerdo al examen de la participación política del EPB-M podemos concluir que los Macheteros han cubierto todas las bases en su lucha por la liberación nacional y han contribuido desde su trinchera a formar un firme movimiento de masas que marcha por la justicia social y la defensa de los derechos nacionales.17 Este es el movimiento que marchó en defensa del Valle de Lajas en contra de la Marina de Guerra, que marchó afirmando su nacionalidad en 1996 en protesta contra de la Convención de Gobernadores de EEUU celebrada en Fajardo, que protestó en contra de la privatización de la Telefónica de Puerto Rico y de otros los servicios públicos durante el 1998, que marchó por la excarcelación de los 17 De acuerdo con Michael Addison (2002) y David Wilson (1963), la lucha armada es una manifestación política violenta que no pretende aterrorizar a toda la población sino debilitar la moral de las autoridades coloniales y reanimar las luchas populares para fortalecer la organización y la moral del movimiento nacionalista revolucionario. Algunos estudiosos de la lucha armada sólo consideran las acciones político-militares más sobresalientes o la insurrección en su etapa de movilización final subestimando la importancia de la organización clandestina a largo plazo, la propaganda armada, los trabajos de movilización y educación popular que fundan la lucha armada para la liberación nacional.

52 prisioneros políticos y de guerra en septiembre de 1999 y que finalmente marchó por la paz en Vieques y rechazó la Marina de Guerra en el 2000. Las represalias de las organizaciones clandestinas nacionalistas sirvieron como escudo ante la represión generalizada ordenada por el FBI y la Policía de Puerto Rico, agencias del régimen colonial. Con sus acciones selectivas dichas organizaciones motivaron la participación de miles de militantes en las esferas organizativas y en manifestaciones públicas. Aunque hasta el momento no han logrado generar una crisis en las estructuras coloniales han probado que el régimen metropolitano es vulnerable y no tiene el control de toda la población. A partir del 1990 los Macheteros han girado hacia los medios de comunicación en masa como su principal vehículo de expresión pública. El EPB-M atacó tres objetivos selectivos; durante el 1998, año del centenario de la invasión norteamericana, y durante el clímax de la lucha en contra de la Marina de Guerra por la paz en Vieques, los Macheteros se sumaron a la desobediencia civil pacífica como la forma de lucha necesaria. Desde entonces los Macheteros proponen encausar la unidad del movimiento de liberación nacional respetando todas las formas de lucha política. Este giro en el comportamiento de los Macheteros puede observarse al considerar sus planteamientos en Latin American Perspectives (2002: 115). En esta publicación la organización propone la formación de un proceso unitario del movimiento independentista con los movimientos sociales ecológicos, laborales y comunitarios. Dentro de esa unidad con los sectores populares el EPB-M propone continuar su propaganda armada con el apoyo coordinando de todo el movimiento. Los Macheteros entienden que la unidad popular es un imperativo táctico que permite maniobrar con éxito a todo el movimiento y es un objetivo estratégico que sienta las bases para la construcción de una nación que reivindique la clase trabajadora y sus aliados. El 11 de enero del 2004, mientras un millar de independistas conmemoraba el natalicio de Eugenio María de Hostos, sociólogo y nacionalista moderado puertorriqueño de finales del siglo XIX, circuló por la sala de conferencias el documento titulado La posición del EPB-Macheteros sobre la propuesta de asamblea constituyente. A través de este documento el EPB-M (2004) se sumó al debate sobre la asamblea constituyente que hasta el momento había sido dominado por el Colegio de Abogados y los partidos políticos electorales. En su posición el EPB-M reseña la contribución de Hostos, de Albizu y de Corretjer y desde esas contribuciones propone que antes de convocar la Convención Constituyente se establezca una Asamblea Nacional permanente en donde converjan las fuerzas políticas progresistas para exigirle al régimen colonial que se retire del territorio nacional y permita el diálogo franco de los puertorriqueños. La propuesta del EPB-M está enmarcada en el derecho internacional y refleja una comprensión cabal del

53 mismo. Sin embargo, esta posición sólo abre el diálogo a los sectores independentistas. El Lic. Alejandro Torres Rivera (2005), Secretario de Educación Política del MINH,18 indicaba que, “la propuesta de „asamblea‟ para atender el asunto de las relaciones políticas entre Puerto Rico y Estados Unidos se remonta a finales del Siglo XIX. Durante el Siglo XX su formulación ha atendido varias particularidades y propósitos. La propuesta actual, objeto de discusión detallada en este escrito, es decir, la formulación de una Asamblea Constitucional de Status a partir del Proyecto de Resolución elaborado por el Colegio de Abogados, ha encontrado defensores y detractores en el independentismo. […] Por un lado, en defensa de la propuesta se encuentra el Partido Independentista Puertorriqueño, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano y diversos sectores independentistas agrupados fundamentalmente fuera de estructuras políticas de los partidos electorales, en lo que de conoce como “sociedad civil”. De otra parte, los compañeros agrupados en torno al Frente Socialista y sus organizaciones, el Partido Nacionalista de Puerto Rico y el Ejército Popular Boricua (Macheteros), objetan la propuesta remitiendo sus argumentos al hecho de que la participación del independentismo no sería decisiva en términos de la descolonización del país y que su limitada influencia en la composición de dicho Organismo, tan solo conducirá en el mejor de los casos, a legitimar otro modelo de dominación colonial e imperialista. Este debate, sin embargo, ha sido más orientado a la discusión política, a la táctica o estrategia del independentismo en la lucha por la independencia y a las políticas de alianzas en este proceso, que al análisis jurídico del tema.” (Torres: 2004). He citado ampliamente esta posición para establecer la dimensión de los debates entre el nacionalismo legal-liberal y el nacionalismo clandestino revolucionario. De acuerdo a Héctor L. Pesquera Sevillano (2002) “en el mes de junio del 1996, el Congreso Nacional Hostosiano concentró esfuerzos y energías en celebrar aquella gran actividad de afirmación y unidad nacional conocida como „La Nación en Marcha‟, que le abría las puertas a sectores autonomistas que aunque afirmaban y defendían la nacionalidad puertorriqueña, no lo hacían desde la perspectiva 18 Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) fundado en el verano del 2004 al fusionar el Congreso Nacional Hostosiano (CNH) y el Nuevo Movimiento Independentista. El MINH es una organización de carácter unitario que promueve la militancia de sus miembros en otras organizaciones políticas, ecológicas y comunitarias. El MINH hereda los recursos del MPI, el PSP, y el CNH; su línea flexible le ha permitido alianzas circunstanciales con los sectores nacionalistas culturales del Partido Popular Democrático (PPD) y con algunas agrupaciones de la izquierda. Por ejemplo, el CNH logró la unidad para la afirmación de la nacionalidad en contra de la anexión (1996), en la lucha contra la Marina de Guerra (1999-2002) y recientemente condenando la intromisión del tribunal federal de EEUU en las elecciones; inició tres campañas significativas: contra las prácticas laborales y comerciales de Wal-Mart a favor de sus trabajadores y los pequeños comerciantes, en contra de la guerra y el reclutamiento militar en las escuelas públicas y en contra de la industria farmacéutica y a favor de la salud y el medio ambiente de los consumidores (2004).

54 independentista. Algunos sectores del independentismo, incluidos el Partido Independentista Puertorriqueño y otros mucho más a la izquierda de ese partido, nos criticaron fuertemente por promover ese tipo de actividad. Después de esa experiencia exitosa, en la que se comenzaron a derribar barreras artificiales que impedían a un sector importante del país trabajar asuntos en común, se presentó la experiencia de Vieques. Aquí se amplió mucho más la convergencia, y en un momento dado vimos unidos en un mismo reclamo a sectores que comprendían desde el Gobernador Pedro Rosselló hasta Filiberto Ojeda Ríos.” En este momento se puede observar al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) creando las condiciones para el frente en tres dimensiones: promoviendo el diálogo interno en el movimiento nacionalista, ampliando su convocatoria a las bases nacionalistas del Partido Popular Democrático y facilitando el diálogo con el Frente Socialista, el Ejército Popular Boricua y otras organizaciones por medio de sus debates en el semanario Claridad, de sus asambleas, su página virtual y sus publicaciones especiales. El MINH (antes Congreso Nacional Hostosiano) estuvo en la vanguardia de la campaña por la defensa del Valle de Lajas, en la campaña por la excarcelación de los prisioneros políticos y en la batalla por la paz en Vieques. La participación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) ha sido importante en estas tres campañas pero siempre ha guardado las distancias con el resto de la izquierda y ha descartado la lucha armada tuvo un role protagónico en la lucha de Vieques. El PIP mantiene una representación electoral dentro de los parámetros legales del régimen colonial pero como organización su militancia también utilizo la desobediencia civil contra las autoridades coloniales por medio de su Campamento César Concepción en el campo de tiro de Vieques e ingresando masivamente a las zonas restringidas por la Marina de Guerra de EEUU. La Marcha hacia el Frente La unidad popular dentro de un frente nacional es una de las propuestas recurrentes del movimiento nacionalista. Sin embargo, en este caso las firmes posiciones del nacionalismo revolucionario en contra de todo reformismo o participación electoral tienden a frenar la participación de los sectores progresistas que acuden a las urnas o prefieren una libre asociación como etapa de transición hacia la independencia. En la medida en que el nacionalismo logre admitir la participación de todas las fuerzas puertorriqueñistas el propuesto frente nacional o asamblea permanente podrá concertarse y concretarse en la actualidad. ¿Puede la nación marchar hacia un Frente de Liberación Nacional?

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55 Es en el diálogo entre los nacionalismos revolucionario y moderado que se encuentra el desatranque de la situación colonial de Puerto Rico. Recordemos que el nacionalismo moderado que se origina en la elite intelectual acapara el campo discursivo desde la invasión hasta el 1930, cuando pierde influencia ante el avance del nacionalismo Albizuista. El nacionalismo moderado no caló hondo en las masas con su discurso hispanófilo y eurocéntrico. Desde la perspectiva moderada de Pedreira la nación es una criatura infantil e incompleta que necesita del regazo de la madre patria para terminar de formarse. Esta versión elitista y paternalista fue superada por el nacionalismo Albizuista, que planteó que la nación ya estaba en marcha, que gozaba de una plena personalidad jurídica y que la confrontación con el imperio rompería las amarras económicas del capitalismo absentista colonial (Rodríguez-Vázquez, 2004). El nacionalismo Albizuista se renovó por medio del nacionalismo revolucionario de la nueva lucha y el nacionalismo moderado continuó su paternalismo a través del populismo del Partido Popular Democrático (PPD). Desde mediados del siglo XX ambas fuerzas nacionalistas se han enfrentado políticamente; por un lado, el oportunismo del PPD y el reformismo del PIP frenan la independencia y por otro, la no colaboración ideológica del nacionalismo revolucionario impide que se amplíe el campo para del diálogo que evite el atascamiento colonial. Sin embargo, hemos observado que en algunos asuntos relacionados con el militarismo, el medio ambiente y los derechos humanos el diálogo y el discurso nacionalista se amplían con excelentes resultados. Este ha sido el caso, por ejemplo, en la defensa de Vieques, del Valle agrícola de Lajas y de la excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra. Es evidente que el EPB-M no se encuentra aislado del movimiento de liberación puertorriqueño, que otras organizaciones como, por ejemplo, el MINH y el Frente Socialista se tienen en cuenta sus posiciones y se reflejan en el debate público e interno de estos movimientos. Notamos que durante la década de 1990 la prensa ha legitimado la participación de Filiberto Ojeda Ríos como el portavoz oficial del EPB-M. Cuando las autoridades coloniales, específicamente el FBI, requieren la colaboración de la prensa ésta ha rehusado formalmente la misma en desafío a las órdenes federales, amparándose en su derecho a mantener la confidencialidad de sus fuentes. La periodista Daisy Sánchez fue citada a comparecer a un Gran Jurado Federal con el fin de forzar su colaboración con el FBI, que perseguía confiscar todo el material de una entrevista de la periodista a Filiberto Ojeda Ríos. Todos los medios de comunicación se solidarizaron con la periodista, quien no colaboró con las autoridades federales y en 1996 Sánchez publicó Cita con la injusticia, una crónica del proceso de la entrevista clandestina y las consecuencias de la misma.

56 El EPB-M hace un esfuerzo consistente para mantener a la población general enterada de sus posiciones y propuestas, participando de los debates y polémicas nacionales e internacionales aun desde su condición clandestina. La literatura puertorriqueña, los intelectuales y la prensa progresista abren una ventana a la participación y legitimación de la lucha armada nacionalista dentro de un marco que fomenta el diálogo y los debates y que limita el uso de la violencia a las acciones selectivas. Mientras veamos la luz en la ventana el diálogo marcará el paso de la marcha de la nación puertorriqueña. El debate sobre los procesos para descolonizar a Puerto Rico tiende a promover el conflicto retórico o artificial que distrae al movimiento de las causas que lo unen a las masas. Es más probable que el nacionalismo continúe su marcha hacia el frente por medio de otras campañas tales como la desmilitarización, la defensa del medio ambiente, la industria y el comercio nacional, el rescate de los sindicatos públicos dominados por la AFL-CIO y promoviendo la unidad entre la comunidad puertorriqueña en los EEUU y la población en las Islas. La marcha de la nación puertorriqueña es una prolongada y permanente, la misma permite la afirmación y transformación de la nacionalidad. Guibernau (1999) propuso que el movimiento nacionalista desarrolla la resistencia cultural y la lucha armada de acuerdo con su contexto histórico, el activismo de la diáspora y el apoyo que reciba de la población general. Hemos notado que las organizaciones nacionalistas revolucionarias puertorriqueñas desarrollaron ambas formas de lucha. Específicamente notamos que los Macheteros continúan militando sistemáticamente y participando de las luchas de masas. De acuerdo con Fine (1999) el activismo político violento promueve directamente la incorporación de los simpatizantes nacionalistas al movimiento militante. Fine propuso que la prensa tiende a legitimar las acciones violentas porque permite el diálogo sobre los medios y los fines utilizados para que un movimiento alcance sus objetivos. Desde la fundación de los Macheteros podemos notar que sus acciones tienen un significado político inherente que a través de los medios de comunicación captura la atención de las masas. La represión particular en contra de las organizaciones clandestinas frenó parcialmente la lucha armada e intensificó la lucha anticolonial al promover la unidad de diversos sectores nacionalistas revolucionarios y moderados durante la década del 1990. No obstante, es importante que el próximo capítulo observemos cómo la lucha por la excarcelación de los prisioneros políticos del EPB-M y de guerra del las FALN sirvió de plataforma general para la unidad nacionalista que en particular reforzó la lucha por la salida de la Marina de Guerra de Vieques en el 2000.

57 Debemos preguntarnos ¿Qué ocurrió con los prisioneros políticos y de guerra arrestados el 4 de abril de 1980 y el 30 de agosto de 1985? ¿Por que la campaña de solidaridad con los prisioneros políticos y de guerra (PP y PG) a partir del 1980 se nutrió de los comités para la excarcelación de los Cinco Nacionalistas (1954-1979)? ¿Qué efecto tuvo que los nacionalistas excarcelados en septiembre de 1979, en especial Rafael Cancel Miranda, se convierten en portavoces de la campaña de solidaridad de los nuevos Prisioneros Políticos y Presos de Guerra? El activismo de la primera de década de la campaña (1980-1990) se concentró en el interior del movimiento independentista y la proyección en la prensa dependió de los acontecimientos en los procesos judiciales de 1980 al 1985 para los Prisioneros de guerra de la FALN y de 1985 a 1990 para los Prisioneros Políticos del PRTP-EPB Macheteros. En este periodo Rafael Cancel Miranda se convirtió en la figura unitaria de todo el movimiento nacionalista en Puerto Rico y los EEUU representando al nacionalismo revolucionario en todos los frentes de lucha. La excarcelación de los presos políticos y de guerra, la defensa del patrimonio natural, la afirmación de la nacionalidad, marcaron el ritmo de la nación en marcha en la última década del Siglo XX. Podemos afirmar que la campaña por la excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra preparó el terreno para que se fraguara la unidad coyuntural que fortaleció los movimientos para la defensa del Valle de Lajas, la lucha contra la privatización de la Telefónica de Puerto Rico y el movimiento para la liberación de Vieques. El nacionalismo revolucionario pude ser un vehículo para fomentar la unidad del movimiento de liberación nacional comprometido con la justicia y el cambio social. Nacionalismo Revolucionario Unitario No obstante, en una lucha política asimétrica como la anticolonial, las agrupaciones se encuentran dispersas por razones geográficas, problemas de comunicación, diferendos tácticos y por la desigualdad de los recursos acumulados para adelantar la lucha. En la medida en que una de las tácticas se convierte en la punta de lanza del movimiento, la misma indica la dirección del nacionalismo en marcha. El nacionalismo revolucionario tiene un carácter organizativo amplio y flexible porque comparte sus fines estratégicos (afirmación cultural, autodeterminación y descolonización) con la mayoría de las organizaciones políticas. Sobre la marcha se produce un balance representativo de las diferentes tendencias tácticas, se establecen los mecanismos de participación y comunicación necesarios para la formación de un frente nacional. El movimiento nacionalista

58 tiende a formar en sus etapas finales un frente político inclusivo que represente a todas las agrupaciones y tendencias en la lucha anticolonial. Hemos observado que en los casos de Vietnam, Cuba, Nicaragua y Sudáfrica la lucha armada, la lucha de clases y el anticolonialismo han concertado sus movimientos por medio del Frente Nacional. En los casos de las naciones sin estado como el País Vasco, Irlanda del Norte, Kurdistán y Puerto Rico, las fuerzas nacionalistas se encuentran todavía en una etapa preliminar de dispersión táctica y organizativa, a pesar de que podemos observar iniciativas de unidad y coordinación circunstancial. Todos Somos Filiberto Durante los meses de agosto a septiembre de 2005 el portavoz de los Macheteros realiza tres importantes intervenciones en los medios de comunicación del país; la entrevista en WPAB, el mensaje de Tenerías el 12 de septiembre y el discurso del 23 de septiembre en Lares. La última semana de agosto el director de información de WPAB, José Elías Torres, entrevista al líder revolucionario desde el clandestinaje. Esta entrevista se presenta al público de manera seriada durante cinco días en los que Ojeda Ríos propone que las organizaciones independentistas deben intensificar sus actividades respetando las diferencias tácticas y buscando el encauzamiento común de las fuerzas revolucionarias. La primera semana de septiembre el profesor Carlos Rivera Lugo analiza esta entrevista subrayando que Ojeda Ríos planteó “la crisis que hoy vive el país y cómo ésta empieza a arrinconar al pueblo. Por encima de la dependencia y la enajenación que nos arropa por doquier, la crisis habrá de imponer inescapablemente su lógica desestabilizadora del statu quo”19. En su análisis, Carlos Rivera Lugo nota que el líder clandestino prevé que la crisis fiscal, la legitimidad del régimen colonial y la estabilidad de las relaciones entre Puerto Rico y los EEUU comienzan a quebrarse. En otras palabras, se están produciendo las condiciones económicas y políticas objetivas que permiten adelantar la liberación nacional. En la metáfora de Rivera Lugo “Cuando la Trompeta Suena” el autor propone que la voz de alerta de Filiberto señala que el movimiento de liberación nacional debe enfilarse hacia el frente, a la unidad e integración de las organizaciones con el pueblo en sus luchas populares en esta coyuntura objetiva. Recordemos que después de las elecciones del 2004 el movimiento independentista perdió su rumbo unitario; se perfilaba triste el Grito de Lares, 19 Ver Carlos Rivera Lugo “Cuando la trompeta suena” Claridad 1-7 de septiembre de 2005 páginas 6 y 7.

59 donde el PIP y el Frente Socialista proponían excluir al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de los actos políticos. Unos días antes, el 12 de septiembre de 2005, se conmemoró el natalicio de Pedro Albizu Campos en el barrio Tenerías de Ponce. Allí cientos de personas escuchaban atentos el mensaje grabado que enviara Filiberto Ojeda Ríos. En esa ocasión el portavoz del EPB-Macheteros declaró que “se acerca Lares, se acerca el momento de ir demostrando nuestros sentimientos patrióticos más arraigados, nuestros sentimientos de amor a nuestro pueblo y sobre todo, nuestro amor y respeto a todos los que el 23 de septiembre de 1868 sacrificaron sus vidas en estos lares y en Lares. Nadie, absolutamente nadie, debe de abandonar la Plaza de la Revolución de Lares, como ha sido consignado por algunos de estos equivocados hermanos. Esos compañeros que aún no han sentido en lo más recóndito de su alma lo que Lares significa en unidad, también son víctimas de un colonialismo que les ha atravesado el corazón con una saeta envenenada por el divisionismo forjado en sus conciencias por los enemigos de nuestra Nación. En los momentos más difíciles para todos, tiene que predominar el amor al pueblo, los intereses del pueblo y la verdadera consagración patriótica y libertaria. Por eso Los Macheteros decimos, como dijo don Pedro: ¡Toda la Nación Puertorriqueña a Lares!” Esta parte del discurso grabado de Filiberto Ojeda Ríos fue reseñada por los medios de comunicación durante toda la semana subrayando que los Macheteros entendían que Lares es la cuna de la nación, el lugar de encuentro de todas las fuerzas de liberación y que le pertenecía a todo el pueblo puertorriqueño. De acuerdo con el programa político del Ejército Popular Boricua-Macheteros, publicado por Latin American Perspectives en el 2002, “nuestras concepciones unitarias deben estar orientadas sobre dos bases. En primer lugar, abonar hacia una unidad de todos aquellos que creemos firmemente en la independencia de la patria, respetando lo que son las diferencias motivadas por realidades objetivas clasistas. Es decir, que compañeros que creen que la independencia puede ser lograda a través de mecanismos institucionales del sistema, tienen que ser respetados porque son compañeros de lucha en la consecución de un mismo fin y porque son, además, aliados tácticos con posibilidades estratégicas que el futuro habrá de definir.” La propuesta unitaria del EPB-Macheteros gira en torno al respeto que se merecen las diferentes formas de lucha desde la vía electoral institucional hasta la organización del pueblo en armas. Esta concepción enmarcó el último discurso grabado de Filiberto Ojeda Ríos, escuchado en la celebración del Grito de Lares del año 2005. En su mensaje propuso que el PIP redoblara su fiscalización desde la legislatura, que el MINH profundizara su compromiso con las luchas populares, que los Socialistas ampliaran su alcance en las luchas sindicales,

60 que la juventud masivamente repudiara la guerra imperialista y que las comunidades continuaran luchando por la salud y el medio ambiente. Mientras cientos de activistas independentistas escuchaban el mensaje grabado del portavoz de los Macheteros el 23 de septiembre de 2005, el FBI cercó la vivienda rural donde se encontraba Filiberto Ojeda Ríos, Responsable General del Ejército Popular Boricua-Macheteros (EPB-M). Un contingente de 120 agentes federales, con la colaboración de la Policía de Puerto Rico, ocupó militarmente la comunidad Plan Bonito de Hormigueros para proteger al FBI, que penetró los predios de la finca disparando por lo menos 107 proyectiles de alto calibre. Filiberto Ojeda Ríos, líder del movimiento de liberación nacional puertorriqueño respondió el ataque y exigió la presencia del periodista Jesús Dávila del Diario La Prensa de Nueva York. Luis Fraticelli, Agente Especial a cargo de la Oficina del FBI en Puerto Rico ordenó continuar el asalto armado, hasta herir al activista anticolonial dentro de la residencia. Este operativo culminó 24 horas después con la muerte de un Ojeda Ríos desangrado porque el FBI no permitió que se prestaran los servicios médicos necesarios propuestos por el Dr. Héctor Pesquera, el también portavoz del Movimiento Independentista Hostosiano (MINH). Filiberto Ojeda Ríos, Responsable General de los Macheteros, de 72 años de edad, músico y casado con Elma Beatriz Rosado, cae en combate el 23 de septiembre de 2005 luchando por la descolonización y la liberación nacional. Miles de puertorriqueños, desde Plan Bonito hasta Aguas Blancas, asistieron a su despedida. En sus últimas declaraciones públicas Filiberto Ojeda Ríos indicó “Sabemos que nuestro proceso tiene que marchar al paso que nos permite nuestra capacidad para resistir las embestidas de los colonialistas, eso lo hemos aprendido de nuestros errores del pasado. Igualmente, sabemos que el apoyo de nuestro pueblo es imperativo para lograr un ascenso del trabajo revolucionario, en todos sus niveles y nuestra práctica ya ha demostrado que ese apoyo se puede ir logrando, de manera clandestina, silenciosa y muy disciplinada.” “El Ejército Popular Boricua -Macheteros, instrumentamos nuestra concepción de lucha siempre colocando como principio fundamental la unidad de nuestro pueblo independentista. Consideramos esa unidad como factor imprescindible para la conquista de nuestros objetivos. No se trata de una unidad acordada o negociada con los diversos sectores de la lucha patriótica existentes en nuestro país. Tal unidad, todos sabemos que es imposible bajo las actuales condiciones. No obstante, habremos de apoyar toda gestión política de masas que no entre en contradicción con nuestras aspiraciones independentistas, y que sea de contenido social beneficioso para el pueblo; que esté orientada hacia la preservación de nuestro ambiente, que mejore las condiciones de vida de los trabajadores, en fin la calidad de vida integral de nuestro pueblo.” Estas declaraciones de Filiberto Ojeda Ríos

61 enmarcan su propuesta nacionalista revolucionaria para el portavoz de los Macheteros la unidad se debe fraguar en la base del movimiento, podemos notar que el lidere independentista no se conforma con una unidad circunstancial negociada sino que insiste en la unidad de los activistas y los organizadores comunitarios, ambientalistas, sindicales y juveniles de primera fila. En su propuesta unitaria es viable afirmar la nacionalidad, la defensa del territorio y la justicia social necesaria para la clase trabajadora.

62 Capítulo II Peregrinos, Prisioneros Políticos y de Guerra “De peregrinos tiene Puerto Rico su historia llena y Lola fue uno de ellos. El rescate de los mismos siempre ha sido problemático y nadie puede asegurar que sea completo. Los peregrinos no dejan de ser figuras marginales de una versión de la historia que se ve precisada a citarlos pero no puede integrarlos cabalmente a sus grandes invenciones nacionales” 20 (Mario R. Cancel 2003: 53). La cita anterior pone en justa perspectiva la importancia de la comunidad emigrante, peregrinos forzados por las presiones político-económicas coloniales que han constituido una de las fuerzas sociales determinantes en la formación de la nacionalidad puertorriqueña. En este capítulo rescato una parte de la contribución de los peregrinos, prisioneros políticos y de guerra liberados a partir de 1999 gracias a la campaña de solidaridad nacional entre 1980 y 1999. Me enfoco en el papel de los emigrantes militantes en las organizaciones clandestinas porque me propongo revelar su contribución a la formación de la nacionalidad puertorriqueña. Los estudiosos del nacionalismo revolucionario coinciden en que el movimiento estudiantil, la herencia nacionalista Albizuista y la influencia marxista-leninista latinoamericana marcan la formación de dicho nacionalismo pero en su examen no han precisado la relación entre los emigrantes y las organizaciones clandestinas puertorriqueñas en los EEUU. Para proveer un marco histórico, en los capítulos tres y cuatro reseñé el trasfondo de la emigración y el activismo nacionalista en los EEUU durante el siglo XX. En el capítulo anterior examinamos la evolución de la lucha armada y el nacionalismo revolucionario a partir del 1960. En este capítulo rescato, incorporo y examino una muestra del papel de los peregrinos prisioneros políticos y de guerra en la formación de la nacionalidad puertorriqueña. Este capítulo incluye parcialmente las historias de vida de nueve de los once prisioneros políticos y de guerra liberados el 22 de septiembre de 1999 gracias a la campaña de solidaridad organizada en EEUU y Puerto Rico desde 1980. Hasta el momento permanecen encarcelados Haydée Beltrán, Oscar López y Carlos Alberto 20 Lola Rodríguez de Tió, oriunda de San Germán, Puerto Rico, fue una de las mujeres que a finales del siglo XIX contribuyó más a la causa independentista. Es la autora de los versos “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas ambas reciben flores y balas en el mismo corazón” y redactó los versos del Himno Nacional de la Revolución del 1868. Fue militante clandestina; en La Habana su casa sirvió para guardar municiones y explosivos, en Nueva York continuó su labor intelectual y política a favor de la liberación nacional de las Antillas (Cancel 2003: 2003: 52).

63 Torres. Aclaro que desde 1980 hubo otros prisioneros políticos, quienes cumplieron sus sentencias por actividades relacionadas a los CAL, FALN, Macheteros y miembros de otras organizaciones de masas que rehusaron testificar ante un “gran jurado federal”. De acuerdo con José Paralitici (2004: 398) entre 1980 y 1989 hubo 65 personas encarceladas por razones políticas, de ellos 33 eran residentes en Puerto Rico y 32 en los EEUU. Por medio de las entrevistas publicadas en los medios de comunicación electrónicos y escritos podemos examinar los testimonios de William Guillermo Morales, miembro de las FALN exiliado en México (1979) y Cuba (1988) desde que escapó de su encarcelamiento y de Filiberto Ojeda Ríos portavoz del Ejército Popular Boricua-Macheteros, clandestino en Puerto Rico desde 1990. ¡Ya es hora de traerlos a casa! El 29 de agosto de 1999, más de 144,000 puertorriqueños marcharon bajo la lluvia desde el Barrio Obrero en Santurce hasta concentrase frente al Tribunal Federal de EEUU en la llamada Milla de oro en Hato Rey. Solidaridad y protesta. Miles de hombres y mujeres de todas las edades portaban carteles con las imágenes de los 15 prisioneros políticos de guerra encarcelados por casi 20 años. En la avanzada de la marcha figuraban los nacionalistas puertorriqueños Rafael Cancel Miranda y Lolita Lebrón, en primera fila artistas e intelectuales, el Congresista de Chicago Luis Gutiérrez y el Representante de la Cámara y candidato a Comisionado Residente, Aníbal Acevedo Vilá (Gobernador electo 2004), una representación ecuménica, el alcalde de Ponce Rafael Cordero Santiago y el Coronel William Miranda Marín alcalde de Caguas, además entre los organizadores Rita Zengotita, portavoz del Comité Unitario Contra la Represión (CUCRE) y Luis Nieves Falcón, del Comité Pro Derechos Humanos. 21 Más de 144,000 puertorriqueños caminaron unidos tras un cruzacalles enorme que leía “ya es hora de traerlos a casa”. Al día siguiente toda la prensa escrita reseña la gesta de solidaridad con los prisioneros políticos y de guerra, la misma va elevando a nivel internacional los trabajos que hace más de 15 años iniciaron el Comité Nacional por la Liberación de los Presos Políticos y Guerra (conocido como el Comité Nacional) con sede en Chicago y la campaña educativa del CUCRE, continuada por el grupo Ofensiva 92 y el Comité Pro Derechos Humanos en San Juan, PR. La primera etapa de la 21 Rita Zengotita cumplió dos meses de cárcel en 1979 cuando las autoridades la acusaron de intervenir en el asalto al camión blindado que transportaba $700,000 aproximadamente, fue absuelta en mayo de 1981 por el Tribunal Superior de PR. (Paralitici 2004) A pesar de ser inocente, perdió su empleo en el ELA (gobierno de Puerto Rico) y desde entonces trabaja en una organización no gubernamental.

64 campaña gira en torno al movimiento nacionalista, el Comité Nacional y el CUCRE tienen que confirmar que los militantes arrestados son combatientes de las organizaciones clandestinas, mientras que durante la segunda etapa de la campaña se amplía el círculo de acción a toda la población nacional. Mientras se desarrolla la campaña varios prisioneros políticos cumplen sus sentencias relacionadas con su militancia dentro del movimiento armado clandestino.22 Como resultado de la campaña por la liberación de los revolucionarios nacionalistas, el Presidente William J. Clinton, indultó a 12 de los 15 prisioneros políticos y de guerra. Los doce apóstoles del movimiento de liberación fueron: Edwin Cortés, Elizam Escobar, Ricardo Jiménez, Adolfo Matos, Dylcia Pagán, Ida Luz Rodríguez, Alicia Rodríguez, Alberto Rodríguez, Luis Rosa, Alejandrina Torres, Carmen Valentín y Juan Segarra Palmer, quienes fueron liberados en el 1999. De los doce liberados 11 pertenecían a las FALN y Juan Segarra Palmer, liberado el 24 de enero de 2004, militó en el EPB-Macheteros. Antes del 23 de septiembre de 1999 un grupo de 11 prisioneros de guerra regresan a su Patria, el avión se acercó a la costa noreste sobre el océano, desde la ventana ovalada entra la línea de la playa de Isla Verde, los grandes hoteles rompen el cielo en comparación con el Viejo San Juan colonial, se divisa el distrito turístico que se entrama con el Barrio Obrero, al fondo del aeropuerto las montañas del Yunque, refugio de los primeros pobladores del archipiélago borincano. Para sorpresa de todos, la nave no se conecta con el terminal como de costumbre, los miembros de la prensa sospechan que las autoridades se llevarán directamente a los patriotas a sus oficinas en Hato Rey antes de que el pueblo pueda abrazarlos, se abre la compuerta y cientos de personas abanderadas con la monoestrellada esperan a los prisioneros de guerra liberados. ¿Quiénes son estos hombres y mujeres que abrazan al pueblo que los recibe? A continuación examinaremos las historias de vida de los militantes que hemos entrevistado y analizaremos el contenido de las reseñas y biografías publicadas de los doce prisioneros de guerra liberados. Doce discípulos liberados Si Pedro Albizu Campos fue considerado el Maestro por sus simpatizantes, los doce prisioneros políticos y de guerra pueden ser considerados sus doce discípulos nacionalistas revolucionarios. En las historias de vida preguntamos; ¿Quiénes eran 22 Los macheteros Lucy Berríos, Antonio Camacho, Ivonne Meléndez, Isaac Camacho, José Maldonado, Norman Ramírez y Luis Colón Osorio también cumplieron sentencias. En otro proceso judicial los macheteros Orlando González Claudio, Hilton Fernández y Jorge Farinacci cumplieron con sus respectivos acuerdos con el Departamento de Justicia.

65 estos militantes que desde 1974 hasta el 1985 combatieron clandestinamente por la independencia y se solidarizaron con las luchas de la clase trabajadora en Puerto Rico y los EEUU? ¿Por qué la mayoría de los militantes clandestinos provenían de la comunidad emigrante? ¿Cuándo comenzó su militancia en el movimiento nacionalista? ¿En qué otras organizaciones o causas militaron? ¿Qué piensan los militantes excarcelados sobre la comunidad emigrante? ¿Cómo definen la nación puertorriqueña? ¿Por qué peregrinaron por clandestinos caminos? ¿Cómo definen el nacionalismo revolucionario de la nueva lucha puertorriqueña? Luis Rosa Tuve la oportunidad de conocer a Luis Rosa, en “La Nasa” en el barrio Dulces Labios, uno de los enclaves obreros más grandes de Mayagüez, cuna de la música popular, de los cigarros y del héroe nacional Rafael Cancel Miranda. Luis estaba sentado detrás de dos congas, flanqueado por dos panderos y con el repique de manos marcaba el ritmo de los jóvenes que bailaban en el medio del cafetín. Hace un año que está libre, los jóvenes literalmente hacen fila para compartir con Luis. A La Nasa llegan con frecuencia los músicos, atletas y profesionales que se formaron en las rumbas del barrio y uno de los vecinos me dispara cuatro preguntas ¿Quién es el de las Congas? ¿Es famoso? ¿Ése es el pelotero nuevo de los Indios? Respondo no, mire, ése es Luis Rosa, uno de los presos políticos que llegó hace un año a la Isla. El vecino me dice ah, uno de los revolucionarios… a los cinco minutos regresó con media docena de muchachos para que vieran a su estrella tocando congas en Dulces Labios. Luis Rosa nos señala que nació el 6 de agosto de 1960 en Chicago, Puerto Rico. No, no es un error, para muchos puertorriqueños Chicago parece ser un municipio más de Puerto Rico. En esta ciudad se encuentra toda su familia inmediata porque, como nos indica en su historia de vida, “pa ese tiempo mi abuelo era parte de esa migración de los 40s y 50s que vinieron a EEUU a buscar una mejor manera de vivir y sobrevivir con ese sueño de ganarse una riqueza y regresar a Puerto Rico. Él dejó todo. Vendió finca; vendió tienda; vendió sus camiones, era uno de los pocos que tenía un camión y dejó todo eso para buscar una riqueza que fue prometida por la agencia y por la corporación que vinieron a reclutar puertorriqueños a la Isla y dejó to‟ eso y nunca regresó a Puerto Rico…Porque lo que pasaba era que la gente que emigraba a EEUU cuando regresaba a Puerto Rico pa visitar le hablaba a la gente del pueblo y por eso tú ves que ese fenómeno de Moca, mucha de la gente de Moca van a los EEUU y forman el Club de Mocanos en Chicago y se agrupan y así se fortalecen porque tienen

66 hermanos y tienen gente conocida y se le hace más fácil en ese sentido, la migración, porque tienen los vecinos de acá están allá ya y ese fue y dentro de ese fenómeno fue que cayó mi familia allí.” Pero el 6 de agosto de 1960 también es un día trágico para Luis. Su padre, quien por medio del trabajo en la industria había ahorrado parte de su salario para terminar de construir una casa en Puerto Rico no llegó a enviar el dinero por correo porque lo asaltaron y lo lanzaron al lago Michigan. La violencia de las calles de Chicago tronchó el verdadero sueño del puertorriqueño emigrante, regresar a su propia casa en el campo. El abuelo de Luis se convirtió en su figura paterna, el hombre fuerte de la familia que le inculcó junto a su madre el valor del trabajo. Luis, junto a sus hermanos, comenzó a combatir el tráfico de narcóticos, uno de los problemas sociales que más afectan a las comunidades colonizadas. Nos señala Luis que “Pues nosotros empezamos a trabajar primero de sacar la droga dura de la comunidad y eso, había diferentes métodos de hacer eso, algunas que eran más clandestinas que otras. Una era la confrontación directa. Por ejemplo, yo me recuerdo tanto mi hermano como un amigo que cogían la gente y le ponían un cañón y le decían: “Mira, si tú vuelves a vender la droga ésta aquí, esto es lo que te va a pasar…” Luis Rosa recuerda que para mediados de la década del 1970, los “landlords” abandonaban sus propiedades, éstas se convertían en locales para el tráfico y el abuso de narcóticos y los dueños las incendiaban para cobrar los seguros y evadir impuestos. Como parte de este problema Luis cuenta que “Lo mismo, había un edificio una vez que nosotros le pedimos al dueño, porque había secuestrado y violado a una niña, que haga algo con ese edificio que está abandonado, alquílalo, si quieres nosotros lo alquilamos, te damos renta y el tipo dijo: “Yo… ese es mi edificio. Yo hago con él lo que me dé la gana.” Pues nosotros vinimos, rompimos las puertas, vinimos tiramos paneles, limpiamos el sitio, un proyector con películas y pusimos sillas, buscamos hasta una máquina de “pop corn” y todos, casi todas la noches había una actividad ahí, una actividad política, dábamos clases de GED a los adultos y cuando llegó el dueño le dimos un papelito y una amenaza, que ahora este edificio es nuestro, no le vamos a pagar renta, no te vamos a dar na‟, cuando nosotros terminemos con él te lo entregamos y si tú vuelves a descuidarlo otra vez, te lo quitamos” El landlord dijo “No hay problema. No hay problema” Y nosotros utilizamos el edificio. Podemos notar que la formación política de Luis Rosa está enmarcada por las experiencias del joven que participó de acciones directas para defender a su comunidad. En la Escuela Superior se involucra con el West Town Association for Rehabilitation (WAR) esta agrupación formalmente se organiza para combatir los “arson for profit” de los propietarios y la mafia local. Luis Rosa nos indica que

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67 “WAR no era nada grande ni espectacular, lo que nosotros hacíamos en WAR era hacer estudios de cuantos edificios en la comunidad estaban abandonados, quién pagaba los taxes, cuántos se podían rehabilitar, cuántos anti-locks había y después de averiguar quién pagaba y quién era el dueño, averiguar si se podía comprar y después nosotros hacíamos ese esfuerzo, abrir una subasta y, si ganábamos, se rehabilitaba ese edificio y se le entregaba a una familia o dos familias responsables que iban a manejar el edificio. El edificio se mantenía dentro del control de lo que ahora es el Centro Cultural Juan Antonio Corretjer y lo que vino a ser la escuelita, y ese era el propósito, de rescatar la comunidad de esa forma y la relación era que muchos de nosotros trabajábamos dentro del Centro Cultural con la escuelita, mi hermano y yo…” De acuerdo a Ana Ramos-Zayas (2003) La Escuelita es uno de los proyectos más conocidos del nacionalismo revolucionario en Chicago, se fundó como resultado de la huelga en Tuley High School, para servir a los estudiantes expulsados por la administración debido a las protestas en dicha huelga y para rescatar a los estudiantes latinos que abandonan la escuela. Luis Rosa nos relata que la escuela primero se llamó Escuela Superior Rafael Cancel Miranda pero que cuando éste fue liberado en 1979 le pidió a la comunidad que la escuela llevara el nombre de Pedro Albizu Campos. Luis recuerda que cuando se organizó La Escuelita en 1973 sólo tenía un salón de 10‟ por 12‟ aproximadamente. Cuando Luis ingresa a la Universidad regresa a la escuelita, donde enseñó clases de historia y música y organizó un taller de drama. En la escuelita conoció personalmente a Alejandrina Torres, a su hijo Carlos Alberto, a Haydée Beltrán y a Edwin Cortés, los líderes estudiantiles de la huelga de Tuley High School. A partir de ese momento comenzó a participar de los círculos de estudio políticos junto a este grupo de jóvenes comprometidos con su comunidad. En el 1977 uno de los cazadores de talento de Baltimore trata de reclutarlo para que juegue pelota para su equipo, sin embargo el ejemplo de los jóvenes universitarios que conoció en su comunidad lo lleva a ingresar a la Universidad de Illinois en Chicago. Luis nos indica que “…yo era presidente de la Unión Pro-Estudiantil Puertorriqueña (UPEP) después que se gradúa Edwin, o sea, un año antes de él graduarse porque a él lo suspendieron por un motín en la residencia.” La UPEP fue la responsable de la creación del Programa de Estudios Latinoamericanos y coordinó una serie de tutorías bilingües para los estudiantes latinos del campus. Como dirigente de la UPEP, Luis Rosa organizó dos conferencias magistrales sobre la situación colonial de Puerto Rico cuyos oradores fueron Rafael Cancel Miranda y Juan Antonio Corretjer. Cristóbal Caballero es el nombre de guerra de Luis Rosa; es arrestado el 4 de abril de 1980 mientras cursa su tercer año de estudios universitarios.

68 Es evidente que los círculos de estudio y la educación formal de Luis lo armaron con las herramientas necesarias para combatir la situación colonial de Puerto Rico. Milita desde lo que él mismo consideró la retaguardia del movimiento clandestino puertorriqueño en los EEUU. Nos explica que “Si tú vas a los EEUU tú vas a ver que en cada comunidad puertorriqueña nunca ha existido esa frase de puertorican-american como existen con los mexicanos, mexican-american, como existe con Italia, italian-american. Con los puertorriqueños nunca ha existido eso, siempre hemos luchado y aguantado esa nacionalidad, ese orgullo nacional, esa bandera y quizá hasta más fuerte que acá se ha defendido eso allá y es que tenemos que enfrentarnos al racismo, enfrentarnos a todo lo que nos niega eso diariamente. Aquí no, aquí no oímos la música, donde camina uno se oye la música latina, se oye el idioma, se ve algo de Puerto Rico que reafirma esa nación. Allá en EEUU nos tenemos que inventar eso, tenemos que darle nombres puertorriqueños a las calles, tenemos que ir a buscar los gandules a la tienda o demandar que esa tienda nos venda gandules y yo creo que por eso productos como Goya y Preferida vieron el mercado allí tan fuerte y nosotros tenemos que, allá en los EEUU, diariamente reafirmar eso, reafirmar nuestra nacionalidad, nuestra puertorriqueñidad y eso a veces coge diferentes caras, coge diferentes expresiones a veces más violentas pero no, no deja de ser una expresión legítima de los puertorriqueños para reafirmar lo que somos y la nación puertorriqueña es todo eso que nos une en un sentido de orgullo, en un sentido de propósito, en tener un propósito, un sentido cultural y nos une también en un sentido de combatividad y de resistencia para defender lo que es nuestro”. De acuerdo con Luis Rosa “nosotros sabíamos que la FALN sola no iba a hacer la revolución puertorriqueña, o sea que nosotros no íbamos a ser los que liberaran al pueblo puertorriqueño, y [que] uno forma parte de un movimiento y que el rol nuestro era dar un ejemplo de combatividad, de resistencia, de la legitimidad de la resistencia. Segundo, enseñarle al enemigo que es honorable buscar la manera de solucionar el asunto con Puerto Rico, que seguir este camino, tercero, era una manera de nosotros mismos entrenarnos para algo quizá más grande. La guerrilla urbana, aparte de servir para atacar el enemigo es la manera de uno desarrollarse y desarrollar un espíritu más libre y más independiente, más combativo y más listo, a darlo todo por una causa. Así que con cada acción eso aumentaba en nosotros.” Cuando conversamos sobre la concepción de la lucha armada de las FALN como una tácticamente diferente de la forma que adoptó el Partido Nacionalista, Luis Rosa afirma que: “Albizu… yo creo que eso es lo que pasa, […] mira el mejor ejemplo de eso, la acción en 1950 y 54, porque se hicieron en Estados Unidos, ellos formaron parte de los principios de nosotros. Allí fue la semilla, se hizo por varias

69 razones, una pa‟ llevar la propaganda de lo que está ocurriendo en Puerto Rico, del abuso, llevarlo allá de una manera dramática que se tienen que ver y que pa‟ los que están interesados se estudia. Segundo, pa‟ dejarle saber al enemigo que hay gente dispuesta a morir para defender esto, y tercero, enseñarle al enemigo que son vulnerables, que no son los dioses que se piensan que son y que pueden sufrir también… Sí, había una diferencia porque es un estilo de lucha totalmente diferente que viene del análisis de lo que les pasó a los nacionalistas y lo que les pasó a los Pantera Negra, lo que les pasó a todos los grupos que eran abiertos que desafiaban con armas, que hacían paradas o desfiles con tropas y ésa es la experiencia del movimiento Islámico…con los Pantera Negra, que ellos marchaban por que era legal marchar con armas y desafiar y ellos lo hacían, pero el enemigo veía quién era quién, quién estaba dispuesto a qué y quiénes eran los soldados de ese grupo y quién no y por dónde era bien fácil eliminar eso. Una de las cosas del FALN, es [que es] un grupo totalmente clandestino, nadie conoce los miembros, cuántos miembros, dónde están los lugares, son muy pocas las personas que conocen esto hasta dentro de la FALN y eso se da porque es una necesidad de romper con eso de héroes y mártires y nosotros somos como cualquier otro puertorriqueño, no somos más ni menos, nosotros somos tu vecino, somos tus hijos, tus padres, somos las personas que trabajan a tu lado, somos Juan del Pueblo, somos, tú sabes, eso somos nosotros.” El compromiso de lucha de Luis Rosa aún continúa vigente. En la actualidad el joven empresario está casado y tiene una hermosa niña recién nacida, es uno de los portavoces del Comité de Derechos Humanos que aboga por la liberación de los prisioneros de guerra encarcelados. Desde que salió de prisión ha ofrecido más de una docena de conferencias en universidades y centros comunales de Puerto Rico y los EEUU. Cuando tiene un tiempo libre saca las congas para marcar el ritmo de la marcha de la nación puertorriqueña. Elizam Escobar Nació en Ponce, Puerto Rico el 24 mayo de 1948, donde residió hasta los 9 años. Para el 1958 se muda a Bayamón a Lomas Verdes, una de las primeras urbanizaciones del área metropolitana en Bayamón. Su padre era maestro plomero y su madre ama de casa, ambos oriundos de Ponce. En Bayamón estudió en el sistema de instrucción pública, donde terminó estudios en la Escuela Superior Cervantes. Desde adolescente tuvo inquietudes de clase y políticas. En la escuela superior no militó en la FEPI pero se identificó con la lucha independentista desde una perspectiva más idealista. Mientras estudió en la Universidad Católica de

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70 Bayamón (1965) junto a Noel Hernández, hijo de uno de los abogados de Albizu, organizó una agrupación estudiantil cultural de corta vida porque la administración de la institución frenó su desarrollo. En 1967 ingresa a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y allí, por medio de la campaña en contra del plebiscito del MPI y el PIP, comenzó su acercamiento a la FUPI. Ingresó a la FUPI en 1967 en momentos en que se desarrolló un debate interno entre los militantes del MPI en la FUPI y los seguidores de Ana Livia Cordero. “Se supone que la FUPI mantuviera una línea de trabajo de liberación nacional” y en ese período estuvo cerca de la juventud del MPI en Bayamón. Hasta el 1970 se quedó en la periferia del MPI hasta que conoció a los Cuadros Universitarios de la Liga Socialista (LSP) de Juan Antonio Corretjer. Es en este momento mientras estudia arte, se interesa en el arte que tuviera proyección hacia las masas, además, se encarga de las ilustraciones de las revistas y boletines de la Liga Socialista. Pospone su educación universitaria en 1971 emigrando a NY, donde trabaja en el Partido Laboral Progresista, organización fraterna de la LSP donde continuó contribuyendo como artista gráfico. Comenzó a trabajar en una organización católica de servicios sociales, primero recogiendo la basura en las calles y exterminando ratas, después en la confección de la propaganda y finalmente realizando estudios sobre los problemas de la comunidad de Williamsburg en Brooklyn, New York City. Al mismo tiempo ingresa a un programa de City University of New York (CUNY) donde termina su bachillerato en artes. A partir de ese momento comienza a trabajar como maestro en las escuelas públicas de la ciudad donde consigue una plaza como artista en el programa C.E.T.A. de la Asociación Hispana de las Artes y organiza el Comité Estudiantil Antirracista del Partido Progresista Laboral. Fue arrestado en 1980. “Durante los juicios admitimos que éramos parte del movimiento clandestino puertorriqueño pero no admitimos membresía específica en alguna organización…dimos nombres de guerra, yo usé el nombre del tío mío, Arturo Ortiz, uno de los nacionalistas que cayó en la insurrección de 1950 en el Barrio Macana de Peñuelas…mi tío abuelo, Elifaz Escobar estuvo preso por lo de la masacre y por el atentado contra el General Blanton Winship, pero no es por eso que me metí a independentista.” ¿Por qué fue? Inquiero, a lo que contesta: “Por mis propias convicciones, por mis ideales y por la influencia de mis amigos.” Cuando ingresa a la lucha armada y clandestina considera que había agotado todos los mecanismos legales de participación. Elizam simpatiza más con los estilos y discursos ideológicamente más críticos dentro del nacionalismo puertorriqueño y señala las contradicciones internas cuando es necesario.

71 Elizam Escobar reflexiona sobre la lucha puertorriqueña “el movimiento independentista está compuesto por personas de diferentes clases sociales con distintas visiones sobre la nación…Corretjer aborda el tema desde una de esas perspectivas críticas de la cultura y las clases sociales…los cambios a partir de la caída del Bloque Socialista nos proponen un nuevo cuadro, una nueva situación que refresca la lucha que en un momento estuvo paralizada. Corretjer planteó que siempre vivió la independencia de Puerto Rico y el pintor Carlos Raquel Rivera planteó que él vive en la nación y no en la colonia, como generación ése es un planteamiento creativo. Tenemos que cualificar la situación colonial, porque hemos logrado un espacio, una conciencia que no existía, tenemos que afirmar la nación que tenemos desde una perspectiva crítica.” Cuando le pregunto sobre la crítica posmodernista a la nacionalidad Elizam Escobar me indica que “los posmodernistas conservadores han querido dar el salto del nacionalismo a un universalismo hueco sin pasar por la lucha de liberación, antes de pasar a la eliminación de clases tenemos que completar la lucha, llegar a la otra orilla. Muchos posmodernos, por resentimiento o academicismo pasan de libro en libro sin estar en la lucha. Los creadores de la imagen y la palabra han rescatado los símbolos, por ejemplo, el Grito de Lares (1868), que nos sostienen como nación, de ahí podemos pasar a los cambios estructurales o materiales. La lucha cultural mantuvo las bases de la lucha política…a mí me interesa participar de la lucha desde el ámbito cultural y educativo con la juventud.” Para Elizam Escobar, quien ahora es Profesor de Arte en la Escuela de Artes Plásticas, lo importante es “hacer conexiones, en el campo cultural se ha creado un espacio para el arte comprometido que mezcla la sociología y el activismo. Pero ahora es algo hip (está de moda) sin que se profundice la crítica social. Aunque algunos artistas si están comprometidos con diferentes causas y proyectos sociales” A Elizam Escobar le interesa que se desarrollen lazos entre distintas generaciones y espacios, incluyendo a los puertorriqueños que viven en los EEUU. En este momento entiende necesaria la ruptura de las barreras entre las generaciones, acercar a los diferentes círculos culturales, activistas e intelectuales. El profesor Escobar propone que se fomenten los intercambios entre estos círculos para superar los debates que ya se han resuelto y atender los nuevos retos políticos, económicos y culturales. Por ejemplo, en vez de negar o afirmar la nación urge vivir, experimentar y recrear la nación. En su último trabajo público hasta el momento de la entrevista usó un mapa que le confiscaron a los revolucionarios de Lares en 1868 y trabajó sobre esa imagen, que incluye la estrategia militar, las sociedades secretas y los planes generales de la insurrección que sirve para probar didácticamente que la Revolución fue un hecho de grandes

72 proporciones históricas. Una imagen que pone en contacto directo a las personas que se aproximan con el nacimiento de la nación puertorriqueña. Edwin Cortés Nació en Chicago el 27 de marzo de 1955, donde se crió junto a sus 15 hermanos. Sus padres son oriundos del barrio Naranjo de Moca pero emigraron en el 1952 en busca de trabajo mejor remunerado. Su padre se dedicaba en Puerto Rico al trabajo agrícola de picador de caña y su madre siempre fue ama de casa. Su padre trabajó 25 años en Chicago con Nabisco hasta que regresó a Puerto Rico. Parte de la familia de Edwin Cortés regresó a Puerto Rico en 1975 cuando él comenzaba estudios universitarios en la Universidad de Illinois en Chicago. Le pregunté a Edwin cuándo comenzó a cobrar conciencia política y me planteó lo siguiente: “Bueno, en la escuela superior, en mi último año, ya llegué a tomar más conciencia de lo que era ser un puertorriqueño y de la cultura y raíces. Y eso fue porque yo llegué a preguntarle a una maestra por qué no daban clases de historia de Puerto Rico en una clase y ella me dijo que Puerto Rico no tenía historia. Entonces, como parte de esa clase yo tenía que hacer un “papel” investigativo para pasar la clase porque era el último año y tenía que hacer una investigación. Y la investigación yo la hice de Pedro Albizu Campos y el Partido Nacionalista. Y los primeros libros que leí fue[ron] Pedro Albizu Campos revolucionario […] y el libro de Maldonado Dennis: Puerto Rico Social History, y el libro de Ángel Silén que era We, The Puertorican People. Y leí un folleto de Juan Antonio Corretjer de Albizu Campos y de la Masacre en Ponce, y esos libros yo los usé pa‟ la investigación. Y yo llegué a hacer una presentación escrita y oral, yo solamente en esa clase de historia. Pero en una clase de español, en dos o tres de las clases mías yo hice presentación oral y los estudiantes fueron impactados porque ellos escucharon cuando la maestra dijo que Puerto Rico no tenía historia. Cuando yo hice la presentación, ellos supieron que Puerto Rico sí tenía historia.” Como notamos, los conflictos en el proceso de enseñaza-aprendizaje provocan el interés y la participación de Edwin y otros militantes en el nacionalismo revolucionario. A partir de esta experiencia en su escuela Edwin Cortés relata que junto a sus hermanos y amigos “Habíamos empezado una organización comunitaria que se llamaba La Colectiva Don Pedro Albizu Campos y fue una organización comunitaria y política a la misma vez y nosotros fuimos los primeros en apoyar las acciones de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional en EEUU que fueron en l974 y eso fue cuando estuvo rumbo al Madison Square Garden a una conferencia en solidaridad con Puerto Rico.” Una de las actividades que

73 organizó el Colectivo fue un programa de cuidado diurno donde los jóvenes atendían a los niños, sus madres podían salir a buscar trabajo y los mas jóvenes trabajaron borrando graffiti y pintando murales alusivos a la nación puertorriqueña. Conversando con Edwin notamos que el trabajo de los murales tenía tres propósitos; el más evidente era mantener el buen aspecto de la comunidad, en segundo lugar buscaba promover símbolos tales como la bandera de la nación lo cual fomentaría la unidad de los vecinos y el tercer objetivo era sacar a los más jóvenes de la actividad delictiva de las gangas que usan los murales para marcar su territorio. Las paredes pueden hablar, los murales con la figura y el pensamiento de Pedro Albizu Campos promovían el debate y el diálogo ente los vecinos. La pared se convierte en obra de arte, rehabilita el carácter de los jóvenes y los invita a luchar por la libertad y justicia social en Puerto Rico y los EEUU. Edwin llega a la universidad con alguna experiencia como organizador comunitario y con clara conciencia política. Recuerda que “en la universidad llegué […] con un poco de conciencia, ya, inmediatamente…bueno mis hermanos, mi cuñado y los amigos ya habían formado… bueno empezaron una lucha para obtener un programa de reclutamiento latino que se llamaba Latinoamerican Recruitment and Educational Program. Todavía existe ese programa en esa Universidad de Illinois en Chicago. Nosotros logramos establecer ese programa en l975, pero antes de yo llegar en el 74 ya mi hermano, mi cuñado, Alberto Rodríguez, específicamente mi hermano Julio, fueron parte de la universidad. Carlos Alberto Torres y Oscar López estaban envueltos en esa lucha ya y ahí es donde nosotros llegamos a conocer a ellos y el trabajo que ellos estaban haciendo en el norte. Entonces esa lucha era con los mexicanos también, con todos los latinos y nosotros llegamos a establecer ese programa que era pa‟ reclutar latinos en la universidad de la escuela superior; y en la escuela superior hablando a los estudiantes y tratando de atraerlos a la universidad.” Edwin fue uno de los líderes estudiantiles que luchó por el establecimiento del programa de estudios latinoamericanos por medio de la Unión Pro Estudiantes Puertorriqueños (UPRS). Recuerda que en la lucha estudiantil “tomamos la oficina del dirigente de la universidad que allá lo llamaban Chancelor. Nosotros tomamos la oficina de él. Nosotros movilizamos la comunidad y los estudiantes, porque parte era lucha comunitaria y los estudiantes entregadamente pa‟ lograr el programa de estudios latinoamericanos. Ya había estado entregado a la lucha en la comunidad y nosotros hacíamos manifestaciones y nosotros paralizamos la universidad, porque cuando nosotros llegábamos a la oficina de ellos, ellos nos cogían miedo. Allí arrestaron mucha gente. También, no me acuerdo si fue Carlos u Oscar, fueron arrestados. Había agentes arrestados también.”

74 La UPRS logró establecer el programa de estudios latinoamericanos que, además del trabajo curricular, comenzó a investigar los problemas de seguridad, salud y racismo que afectaban entonces a la comunidad. Rafael Cintrón-Ortiz fue reclutado por el programa de estudios y se distinguió como profesor, investigador y activista. Edwin nos indica que: “Bueno, él estaba dando clase de historia en la universidad y un día no llegó a la clase y lo encontraron [muerto] con sus manos atrás y los pies amarrados y ellos trataron de decir que era relacionado con una tesis que él estaba haciendo en relación con las pandillas en Chicago.” La UPRS continuó su lucha para establecer el Centro Cultural Rafael Cintrón Ortiz en honor al profesor asesinado; en este centro todavía se ofrecen tutorías, conferencias y servicios educativos para la comunidad. Edwin Cortés nos explica que “pa‟ nosotros él fue asesinado porque él tenía un impacto en la lucha estudiantil y a través de él fue que aprendimos más del marxismo leninismo, porque él era miembro del PSP y daba una interpretación en las clases de marxismo leninismo, pero, a la misma vez enseñándole las raíces de la historia puertorriqueña […] Era un profesor bien profundo en ese sentido, profesor como él no había en toda la universidad.” Eventualmente el Centro Rafael Cintrón Ortiz también sirvió como “landmark” de la comunidad puertorriqueña dentro de la Universidad, acercando más a la clase pobre y trabajadora al activismo nacionalista revolucionario emplazada en la Universidad. La UPRS logró promover la unidad del estudiantado minoritario en la Universidad, se solidarizó con los estudiantes mexicanos, palestinos e iranís. Todos los años las organizaciones estudiantiles progresistas protestaban contra el genocidio del pueblo palestino y el Rector, un simpatizante sionista de la Universidad, expulsó a Edwin Cortés junto a los organizadores estudiantiles del Campus. No obstante, Edwin Cortés ya había cumplido con todos los requisitos de graduación y obtuvo su bachillerato en Ciencias Políticas en 1978. La lucha estudiantil continuó su curso mientras Edwin y los militantes de UPRS se dedicaron a reforzar el trabajo de masas en la comunidad puertorriqueña en Chicago. Edwin Cortés cuenta que “en el 1977, se formó el Movimiento de Liberación Nacional, que era la unión de los puertorriqueños del sur y del norte de Chicago…y en ese entonces, cuando empezó en el l977, estaba con los mexicanos también en el oeste sudeste que era un grupo de mexicanos de Colorado, Nuevo México y de California. El MLN era una organización política comunitaria y las FALN eran una organización clandestina político-militar. Desde mi propia experiencia, yo ingresé a las filas de la FALN porque yo entendía que no había posibilidad a través de la lucha reformista en los EEUU para lograr la independencia de Puerto Rico y a través de mi experiencia con los palestinos, los iraníes, los estudiantes, a través de la experiencia de América Latina que había una lucha armada creciendo en Nicaragua,

75 El Salvador, y esa experiencia nos ayudó a nosotros a tomar esa forma de lucha más tarde porque nosotros vimos que no había posibilidades a través de una idea reformista electoral ni en EEUU ni en Puerto Rico.” Edwin recuerda que el Colectivo Pedro Albizu Campos entró en el debate sobre la cuestión nacional puertorriqueña: “Nosotros hicimos un estudio rechazando la tesis del Partido Socialista de una nación dividida y nosotros dijimos que Puerto Rico era una nación y nuestra experiencia nos ha dado razón de que así era y que nosotros tenemos que fortalecer nuestras raíces nacionales en los EEUU, pero haciendo una conexión con Puerto Rico. Nosotros vivíamos en EEUU. Había lucha porque Puerto Rico era una colonia, una de las últimas colonias del mundo y EEUU tenía los refranes que apoyaban los derechos humanos, que eran una gran democracia, que no encarcelaban gente por sus opiniones y nosotros fuimos un claro ejemplo de que era todo lo opuesto.” Edwin fue arrestado en 1983, acusado de conspirar para derrotar el gobierno de EEUU, cumplió 16 años de cárcel hasta el 1999. Desde entonces reside en Puerto Rico con su familia y continúa luchando por la liberación de los prisioneros de guerra. La nación para Edwin Cortés es mucho más compleja que los cinco criterios propuestos por Stalin o la sugerencia de que es sólo el producto de la imaginación burguesa. Para Edwin la nación puertorriqueña se reafirmó con la campaña por la liberación de los prisioneros de guerra y nos señala: “Una cosa interesante fue la excarcelación de nosotros en l999 y yo creo que eso empezó a romper la idea de que los puertorriqueños aquí en Puerto Rico vean a los puertorriqueños en EEUU como un mundo aparte. Cuando nosotros llegamos aquí, nosotros fuimos bien recibidos por el pueblo puertorriqueño y, aunque nosotros, la mayoría, fuimos criados allá en los EEUU y tuvimos problemas con el idioma y todo, nosotros fuimos aceptados y, hasta el día de hoy, hemos sido aceptados por todos los puertorriqueños en general. Adolfo Matos Antongiorgi Adolfo Matos Antongiorgi nació en Lajas, Puerto Rico en el 1950, hijo de un picador de caña y trabajador agrícola emigrante y de ama de casa y costurera por encargo. De acuerdo con Matos, él llega a Nueva York porque “mi padre emigraba constantemente, casi todos los años, a las cosechas de tabaco, de tomate, que había en los Estados Unidos. Eso era parte del supuesto proyecto Manos a la Obra de, según tengo entendido, Muñoz Marín. Pero mi padre siempre regresaba, a él no le gustaba el frío. A mi mamá sí le hubiese gustado quedarse por allá porque su mamá, mi abuela, y sus tías vivían allá y entonces se convirtió en un ir y venir.

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76 Cuando yo tenía 12 años el dueño de la finca le dijo a la familia que tenían que comprar el solar o mudarse. Mi padre no tenía dinero, yo trabajaba brillando zapatos los sábados y cosiendo por ajuste con mi mamá. Más adelante emigramos. No fue hasta el julio 2 de 1966 cuando yo decido, transportarme a Nueva York, tenía apenas 16 años y fui con propósitos de estudiar lo cual hice por dos años hasta el 68, de allí en adelante pues me fui a trabajar”. Recuerda Adolfo Matos que “marché en el 66, fui por 2 años a la escuela, en el 68, después, trabajaba. Trabajaba con un abuelo mío en un restaurante francés, imagínate, yo a la edad de 16 años pues fui a lavar platos allí, allí paraban la gran cantidad de puertorriqueños que emigraban, pues allí le decían bambinos, bambinos quiere decir un nene, ¿no? creo que en francés o en italiano. Luego, en el 70 yo me caso, aparte de que tuve otros encuentros, en las calles me recuerdo que una vez me entregaron una hoja suelta para que rehusara ingresar en el ejército”. Por medio de la familia de su esposa, oriunda de Ciales, conoce directamente a Juan Antonio Corretjer y milita en el Comité por la Excarcelación de los 5 Nacionalistas Presos desde 1970 al 1979 aproximadamente. En este periodo Adolfo Matos trabajó en la industria del servicio entre restaurantes y estacionamientos públicos. Se forma intelectualmente por medio de su militancia política guiado por Juan Antonio Corretjer, a quien considera su mentor. Adolfo Matos considera que la comunidad puertorriqueña ha contribuido directamente a la formación de la nación desde que Betances conspiraba por la independencia de Puerto Rico en Nueva York y cuando a finales del siglo XIX los boricuas en los rascacielos ondearon por primera vez la bandera patria. El prisionero de guerra entiende que las actividades de las FALN contribuyeron a la excarcelación de los nacionalistas en 1979 porque por medio de sus comunicados exigían la libertad de Rafael Cancel, Lolita Lebrón, Irving Flores, Andrés Figueroa y Oscar Collazo. En prisión Matos se cultivó como artista desde donde logró exponer su obra en Puerto Rico y los EEUU. En 1987 publicó Entre Rejas y Alambrados un manual sobre la elaboración del cobre y el tallado forzado de sus obras. La contraportada del manual lo describe como un “jíbaro terminao” o en otras palabras “self-made man”. Ricardo Jiménez De acuerdo con la biografía publicada por el Comité Nacional para la Liberación de los Prisioneros de Guerra, Ricardo Jiménez nació en San Sebastián, Puerto Rico y emigró a los EEUU desde su infancia. Fue alumno en la Escuela Superior Tuley, activista estudiantil de ASPIRA y uno de los líderes que organizaron

77 las protestas en contra de las medidas racistas de la Junta de Educación que culminaron con la fundación de la Escuela Superior Roberto Clemente en Chicago. En este campus fue vicepresidente de su clase graduanda, miembro de la Sociedad de Honor y el mejor estudiante de 1974. Ingresó a la Universidad de Loyola, donde y militó en la Organización de Estudiantes Latinoamericanos y participó del desarrollo del Programa de Estudios Latinos que incluyó la primera clase de Historia de Puerto Rico. Graduado y licenciado como farmacéutico, se integró de lleno a las luchas sociales de los puertorriqueños en los EEUU. En la comunidad se destacó en las luchas contra el tráfico de narcóticos y por la rehabilitación de los adictos. Participó en las iniciativas de los residentes para frenar los proyectos de “gentrification” que amenazaron con reducir y exterminar la comunidad puertorriqueña en el centro de Chicago. El 12 de septiembre de 1999 en Puerto Rico se conmemoraba el natalicio de Pedro Albizu Campos en Tenerías, la humilde barriada donde nació el líder del movimiento nacionalista. Mientras en la plaza de Tenerías cientos de personas celebraban la excarcelación de los prisioneros de guerra, Tim Russert de NBC News y David Broder del Washington Post entrevistan a Ricardo Jiménez en el programa Meet the Press de la estación de televisión estadounidense NBC. Es evidente Russert carece de buenos modales, Ricardo Jiménez le extiende un saludo que el reportero ignora a propósito; la audiencia observa al distinguido puertorriqueño mientras toma su lugar con elegancia para evitar la provocación. Parece que Russert tienen la intención de castigar a su invitado en vez de entrevistarlo. Por ejemplo, en la premisa introductoria dice que el Presidente Clinton indultó a los “11 terroristas puertorriqueños” a pesar de la controversia pública que esto causa e implica que su excarcelación no es más que una gestión del presidente para favorecer la candidatura de Hillary Clinton al Senado. Cuando Russert denomina a los prisioneros políticos como terroristas está condenando de antemano sus motivaciones y acciones sin que la entrevista concluya. El reportero pregunta provocativamente “ Why did you commit those crimes?” y Ricardo Jiménez responde: “We believe in Puerto Rican independence. That Puerto Rican independence is a human right that has to be addressed. It is an international crime that United States has maintained Puerto Rico in its colonial status, and it refuses to recognize that condition that Puerto Rico is in. It is now to 1997 that the United States Congress has said that Puerto Rico is a colony. United Nations has said Puerto Rico is a colony and, hopefully in 1997, when we also said that we were participating in the democratic process, we see an initiative by the United States to say that they will start dealing with the process of decolonizing Puerto Rico.”

78 Continuando su línea de preguntas Russert cuestiona “If you, in fact, are part of an organization, support of an organization that sets off 130 bombs, isn‟t there a pretty strong possibility that innocent people are going to be hurt and killed?” Ricardo Jiménez responde: “If precautions you know, I think all precautions were taken, you know, to make sure that all human life was preserved. And in the end the measures were not taken that were necessary by the people who owned those establishments. And, no, we have never, never been in our objective to terrorize people…But there‟s been an objective by the United States government to terrorize the Puerto Rican nation. You terrorized Vieques day in and day out and have no respect for us whatsoever during all these 60 years in the Roosevelt Naval Marine Base of the world. You just do whatever you want, and then you want us—and you never, never have respected us. You know, what we have in the situation here is that all has to stop. We have to stop that. We have to come to a situation where we are going to decolonize Puerto Rico and deal with the issue and deal with the issue that the Puerto Rican nation wants to stop this and wants to go on with its life.” Este intercambio fortaleció la imagen de los prisioneros políticos y de guerra en la comunidad puertorriqueña y en la Isla porque subrayó el racismo que caracteriza al reportero y a NBC. Además, le dio la oportunidad a Jiménez de explicar contundentemente que las acciones de las FALN eran acciones políticas anticoloniales. En la entrevista también mencionó la represión generalizada por más de tres décadas y los asesinatos políticos adjudicados a las agencias de inteligencia norteamericanas. Pero Russert ni siquiera toma nota de que si su premisa es cierta, si el indulto de los presos puede ayudar a la elección de la Sra. Clinton, quiere decir que los prisioneros políticos y de guerra cuentan con una base de apoyo popular muy amplia capaz de vencer a los candidatos de la maquinaria del Grand Old Party (GOP) en el estado de NY. Ese mismo día, en horas de la tarde, llega Ricardo Jiménez a Puerto Rico, la multitud que lo recibe enardece de orgullo ante la gallardía del ahora héroe nacional, quien abraza a sus simpatizantes. Oscar Serrano, del diario Primera Hora recogió las expresiones de Ricardo Jiménez, quien tan pronto pisó la tierra que lo vio nacer dijo: “Ahora estoy lleno de gran fortaleza. La lucha no ha terminado…Viva Puerto Rico Libre.” (Serrano 1999: 3A). En las dos fotos del diario observamos a Ricardo Jiménez delgado, con sus brazos extendidos y una muchedumbre entusiasmada que exclamaba “¡Ricardo valiente! ¡Tu pueblo está presente!

79 Alicia Rodríguez La primera semana de abril de 1995, la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) en el Recinto de Mayagüez recibe una carta de parte de Alicia Rodríguez, en ese momento cumplía 15 años de prisión por alegadamente conspirar para derrocar al gobierno de EEUU por la fuerza. En su carta Alicia recuerda que en el 1976 intentó ingresar a la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, sin embargo, se enfrentó a una serie de obstáculos al ser tratada como extranjera en su propia tierra. La prisionera de guerra invita a los estudiantes a movilizar la enorme cantera de recursos e información acumulados en la Universidad de Puerto Rico de la misma forma que la facultad de Psicología en la UPR de Río Piedras publicara su informe “Brutalidad, Violencia y Psicología: El Caso de Alejandrina Torres”. De acuerdo con la prisionera de guerra, las autoridades cesaron las torturas contra Alejandrina después de la publicación y difusión del informe. El 4 de abril de 1995 el Comité Ejecutivo de la FUPI en la UPR-Mayagüez es arrestado por pintar un mural que exige la liberación de los 15 presos por 15 años. Los estudiantes resisten la detención hasta que llega la prensa y de esta forma su mural llega a las casas de miles de puertorriqueños en la tarde, mientras cenan mirando las telenoticias nacionales. La carta de Alicia circula por todo el Recinto Universitario de Mayagüez mientras, simultáneamente, se expone Transfixiones, parte de la obra de Elizam Escobar, en la galería de la Facultad de Humanidades y en el Centro de Estudiantes la banda Borikén agrupa a cientos de estudiantes en un acto que conmemora la captura de los presos políticos y de guerra y demanda su pronta excarcelación. Las letras y el abrazo de Alicia escaparon la prisión de Dwight, Illinois y se reparten entre los estudiantes de la UPR. Alicia Rodríguez nació en Chicago, Illinois en 1953, sus padres emigraron de Las Marías, Puerto Rico, un pequeño municipio cafetalero en el noroeste de la Isla Grande. Su padre pasó de agricultor a trabajador industrial y su madre de ama de casa a servidora pública. Llegaron a Chicago siguiendo una cadena de parientes del mismo municipio o procedentes de NYC, como la mayoría de los puertorriqueños. Desde temprano en su infancia notó el discrimen racial en las escuelas públicas y privadas de EEUU. En el 1972 ingresó a la Universidad de Illinois en Chicago después de haber cursado un par de años en un “Junior College” donde define su interés por la biología y las ciencias naturales. Alicia considera que desde niña tuvo que enfrentar el discrimen. Mientras cursaba primer grado en la Escuela Católica la maestra, quien también era monja, la envió al final del salón para aislarla del resto del grupo. Para la prisionera liberada “cada niño que entra a un salón tiene derecho a participar de todas las

80 actividades”. Recuerda que su madre la cambió de escuela y la nueva maestra, que era un gran ser humano, la puso justo en su frente y le dio la oportunidad de participar en todas las actividades. Gracias a lo aprendido por estas experiencias, cuando llegó a la Universidad de Illinois en Chicago la joven estudiante notó que el currículo de estudios no incluía cursos sobre la realidad política y económica de los mejicanos y los puertorriqueños, quienes dominaban el círculo de alumnos latinos en el campus. En este momento Alicia se inicia en la organización de las protestas de la toma del edifico de la administración que culminó con la creación del Programa de Estudios Latinoamericanos. Alicia recuerda que se identificó con la lucha de los vietnamitas en contra de la violencia del imperialismo norteamericano, violencia que ella también presenciaba en su comunidad cuando los “landlords” y la policía abusaban de su poder en contra de los puertorriqueños, los latinos y los negros pobres y trabajadores. Como estudiante universitaria se solidarizó con la lucha en contra del racismo y de la brutalidad policíaca. Alicia fue testigo de la represión generalizada de los “red squad” de la Policía de Chicago y del asesinato político del joven Fred Hamton que sufrieron los “Black Panthers” en Chicago. Es en medio de esta tensa situación política que la joven inicia su militancia clandestina, pasando de la lucha comunitaria y estudiantil al anonimato y la lucha armada. Cuando entrevisté a Alicia Rodríguez ésta recordó el día de su arresto: “Primero arrestaron a Luis Rosa y a mí. Nos llevan al cuartel. Entonces a la media hora llegan nueve más que fueron Carlos Alberto Torres, Haydée Beltrán, Carmen Valentín, Dylcia Pagán, Elizam Escobar, Ricardo Jiménez, Ida Luz Rodríguez y Alfredo Méndez. A Luis y a mí nos arrestaron como a las tres de la tarde y pa‟las tres y media entró el segundo grupo. Entonces a nosotros dos en la corte estatal nos ponen cargos de…lo voy a decir en inglés para que me salga un poquito más… we were charged with armed robery, stolen vehicles, and um… possession of arms. Entonces el otro grupo de los nueve que fueron arrestados media hora… que entran media hora después de nosotros ellos fueron sentenciados con conspiración de armed robery. A Luis y a mí nos condenan, a mí me dieron treinta y un años y a Luis Rosa le dan treinta.” Entre las personas arrestadas se encuentra su hermana también conocida como Lucy Rodríguez, algunos vecinos y compañeros de lucha en Chicago. En ese momento las autoridades estatales no sabían que estaban arrestando a un grupo de guerrilleros anticoloniales. Alicia fue arrestada junto a Luis Rosa porque los confundieron con un grupo de militantes iraníes. En la corte local de Evanston en Cook County, los acusan de posesión ilegal de armas y otros cargos relacionados con conspiración sediciosa. Cuando el FBI descubre que han arrestado algunos miembros de las FALN se apresuran para capturar a todos los sospechosos. Las mujeres son aisladas en la

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81 enfermería de la Correccional sin derecho a comunicarse con sus abogados o familia. Al filo de la semana, cuando el evento cobra importancia a nivel nacional, las envían a la Ciudad de Chicago donde finalmente se podrán reunir con Juan Antonio Corretjer en carácter de consejero de los prisioneros de guerra. En esta conferencia acuerdan declararse prisioneros de guerra, no reconocer la competencia del tribunal norteamericano y exigir un proceso en una corte internacional imparcial. Alicia recuerda que la mañana en que comenzaron las vistas del tribunal estatal para fijar causa probable pudo tomar la mano de Luis Rosa, a quien no veía hace más de una semana, cuando llegaron a la sala saludaron a la audiencia que los apoyaba exclamando ¡Viva Puerto Rico Libre! Alicia y Luis Rosa entienden que no deben presentarse al proceso del tribunal local. Los alguaciles empujan violentamente a los jóvenes frente al estrado del juez, quien ordena que amarren a Luis Rosa y amordacen a la joven mujer. Alicia recuerda que “me arrastran por la cabeza…puedo ver a Luis descalzo mientras cuatro guardias lo levantan”. El Juez permitió que la prensa presenciara la vista y ambos jóvenes se declaran prisioneros de guerra afirmando que la ONU ha propuesto en su resolución 2621(XXV) que aquéllas personas que luchen en contra del crimen del colonialismo están amparados por el derecho el internacional y la Convención de Ginebra de 1949. Con el fin de explicar su posición como prisionera de guerra Alicia nos refiere a la Petición que enviaron a la ONU después de ser capturados en 1980. En este documento notamos que las FALN demostraron una línea de acción anticolonial. En su Petición a la ONU, su Secretario General, Comité de Descolonización y Comisión de Derechos Humanos alegaron desde una perspectiva histórica y jurídica que el pueblo puertorriqueño tiene el derecho inalienable a su autodeterminación, a la preservación de su personalidad cultural y a la protección de sus recursos naturales. Los once prisioneros de guerra que suscriben la Petición por medio del Comité Nacional para la Liberación de los Prisioneros de Guerra reafirman su papel como luchadores anticoloniales y exigen que su caso de dilucide en un foro internacional competente. Esta Petición está acompañada por un compendio de los comunicados de las FALN y otras organizaciones clandestinas para evidenciar que las militantes pertenecen a un movimiento de liberación nacional que sistemáticamente se adjudican sus acciones para exigir la libre determinación del pueblo puertorriqueño. Alicia fue una de las mas jóvenes combatientes arrestadas en el grupo de las FALN después de estar encarcelada por 20 años me dijo: “Mi mamá me enseñó a ser una mujer independiente. Independiente en el sentido de no tener el temor de actuar, de no tener el temor de actuar si tú sientes, tú sabes, que es el momento

82 propicio para actuar. Mami me lo enseñó, me lo enseñó a través de sus ejemplos, de su forma de pensar y su forma de actuar.” Ida Luz Rodríguez Es la hermana mayor de Alicia Rodríguez, nació en Las Marías, Puerto Rico. Su familia emigró a los EEUU cuando Ida Luz tenía dos años, se crió en el seno de una familia obrera, su padre trabador industrial y su madre servidora pública. Estudió en la Universidad de Illinois en Chicago y en Northeastern University, donde se destacó como líder estudiantil y completó su Bachillerato en Artes en psicología y sociología. Trabajó en la Escuela Superior Puertorriqueña y con la Environmental Protection Agency (EPA) en los EEUU; laboró en el sistema de salud de Chicago y en uno de los hospitales nota el discrimen directo en contra de la comunidad puertorriqueña. Las autoridades coloniales metropolitanas comenzaron a perseguir a Ida Luz desde 1976; a partir de este momento, junto a su compañero y su hijo Damián, se sumerge en la lucha totalmente subterránea en los EEUU. El 4 de abril de 1980 es arrestada en Evaston, Illinois junto a otros militantes de las FALN. En el 1995 publica una carta desde la prisión donde señala: “En nuestro caso nuestros pensamientos y acciones tienen consecuencias que van mucho mas allá de la esfera personal…Por ejemplo, nosotros ni fuimos, no somos criminales. El movimiento puertorriqueño no es un crimen. Nosotros fuimos y seguimos motivados por una gran responsabilidad por la liberación. Creo que cuando cumplimos con esa responsabilidad sentimos crecimiento personal y libertad…El colonialismo es un crimen y tiene que terminar.” Esta carta publicada por el Comité Nacional Pro Libertad de los PP y PG recoge con fuerza el compromiso de la prisionera de guerra que a ese momento llevaba 15 años encarcelada y cuando tuvo la oportunidad siempre la aprovechó para invitar a su audiencia a continuar luchando. La periodista Mari Mari-Narváez tuvo la oportunidad de entrevistar a Ida Luz en febrero de 2000 para el semanario Claridad. En esta entrevista Ida Luz agradece la generosidad y el cariño del pueblo puertorriqueño, demostrado en cada intercambio solidario que ha recibido desde que fue liberada. Para Ida Luz, el afecto que se encuentra todos los días en las calles valida su sacrifico y comprueba que su pueblo nunca la consideró como una criminal y que comprendió sus motivaciones políticas. De hecho, señala que algunos puertorriqueños le planteaban que si el pueblo logró la excarcelación de los prisioneros de guerra también tendrían éxito en la liberación de Vieques.

83 Carmen Valentín Carmen Valentín nació en Arecibo en 1946, emigró a los EEUU cuando tenía diez años. En una nota autobiográfica indica que asistió a diferentes escuelas católicas. Obtuvo un Bachillerato en Artes en idiomas de la Universidad de Northeastern de Illinois en Chicago y una Maestría en Administración y Consejería de Roosevelt University. Cuando fue capturada en 1980 ya había completado todos los cursos de su doctorado y se preparaba para cumplir con los demás requisitos. En la nota autobiográfica que publicó desde prisión, reproducida por la Editorial Coquí del Comité Nacional, indica que se formó políticamente estudiando con afán y en su lucha cotidiana por mejorar las condiciones de vida de su gente. Como educadora entiende que su mayor responsabilidad fue enseñarles a los estudiantes su historia, luchar contra el colonialismo y el racismo. En la comunidad se comprometió con el desarrollo de instituciones culturales y educativas para las personas que no tenían educación formal. Trabajó como maestra en la Escuela Superior de Tuley, donde se destacó por demandar programas de educación bilingüe y de historia de Puerto Rico para sus estudiantes. Desarrolló varios programas educativos en la YMCA, fundó el Centro de Tutorías Bilingüe José de Diego y formó parte de la Junta de Directores de ASPIRA en Chicago. En la Universidad se solidarizó con los estudiantes iraníes en contra de la represión del régimen del Sha y de las agencias norteamericanas. Fue admitida y estudiaba en el programa graduado de educación de Loyola University cuando la arrestaron el 4 de abril de 1980. En nuestra entrevista me indico que “empecé a dar clases en la escuela de Chicago que ahora se llama Roberto Clemente. Pues allí empecé a ver los problemas que había, verdad, como que empecé a enfocar tanto problema que había en la escuela con los estudiantes puertorriqueños. Se estaban dando de baja un porcentaje de setenta por ciento de “drop out”. Los maestros eran todos americanos. No había ni un curso de historia de Puerto Rico. Yo iba mucho a las reuniones del Partido Socialista Puertorriqueño que las hacían en un cuartito, en un “basement” entonces empezaron a hablar de colonialismo, de los problemas de los puertorriqueños y la división que había en la comunidad. Entonces, como que empecé a darme cuenta que el problema era más allá…en ese momento, cuando empecé a dar clases del 1972 a 1974 esa escuela fue uno de los centros de más militancia. Organizamos un Consejo de Padres, Maestros, Estudiantes y miembros de la comunidad, y empezamos a identificar problemas y a exigir cambios.” Podemos notar que la escuela Roberto Clemente se convirtió en el eje del activismo

84 nacionalista y revolucionario que permitió organizar a la comunidad en la defensa de sus derechos por una mejor educación, salud y seguridad en la ciudad de Chicago. Después de casi dos décadas de encarcelamiento Carmen Valentín entiende que el Presidente Clinton tuvo que liberar a la mayoría de los prisioneros de guerra gracias a la campaña por la excarcelación. Me indicó que no esperaba una bienvenida tan grande del pueblo puertorriqueño en la entrevista confesó “Cuando yo llegué y había tanta gente esperándonos y con ese amor tan grande, porque se palpaba, ese nacionalismo, ese amor de verdad. No a mí como persona, sino por lo que ellos entienden que yo represento. Porque para querer a una persona uno la tiene que conocer bien, verdad. Pero note que su amor era para esa persona que defendió esta tierra por eso nos recibieron con tanto orgullo, con tanto amor. Entonces en ese momento cuando nos sacaban para al saludar al pueblo era como un encuentro con todo ese amor y con todo ese pueblo y su fervor patriótico. Me daban escalofríos porque yo nunca me había sentido así, fue una bienvenida mágica.” Xiomara Acuña, periodista del semanario Claridad, entrevistó en noviembre de 1999 a Carmen Valentín en Puerto Rico. La educadora y prisionera de guerra liberada señaló en la entrevista: “Uno viene aquí y recibe tanto amor. Ves tanta consciencia nacional que hay en estos tiempos. No puedo describir la generosidad de la gente. Yo esperaba que iba a ser sólo el primer día, pero me equivoqué. Dondequiera que voy hay tanto amor y se ve que es tan genuino, les sale del corazón, con lágrimas, con escalofríos.” (Acuña, 2000: 23). Tuve la oportunidad de conocer a Carmen Valentín en la conmemoración anual del Grito de Lares en el año 2004, cinco años después de su excarcelación todavía la gente la rodea para estrecharle un abrazo, regalarle unos versos y tomar su mano. Cuando nos poníamos de acuerdo para conocer su historia de vida viajó a Chicago para atender a su nieta enferma; nuestra entrevista quedó pospuesta. En el próximo capítulo de este texto examinaré la relación entre los productos culturales intelectuales y el nacionalismo revolucionario; veremos cómo una de las obras de literatura que examinamos se asemeja a las experiencias de Carmen Valentín, aunque ésta y la autora del relato, Magali García Ramis, no se conocieran. Las contribuciones de ambas marchan juntas en la historia de la formación de la nacionalidad puertorriqueña y del papel de la mujer en la lucha armada y clandestina.

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85 Dylcia Pagán Nació el 15 de octubre de 1946 en la ciudad de Nueva York, se crió en East Harlem junto a sus padres Delia y Sebastián, ella ama de casa y él maestro plomero. En la entrevista comienza narrando que nació en el controversial Lincoln Hospital del Sur del Bronx, el mismo que las autoridades utilizaran para esterilizar de forma masiva a las mujeres negras puertorriqueñas hasta la década del 1960. Su padre es oriundo de Yauco, pueblo en el suroeste de Puerto Rico. Desde muy pequeña éste le narraba las hazañas del PN a la hora de acostarse a dormir y su madre, de Guánica, era la activista de la familia. A los cinco años su madrina le regala la matrícula en la escuela de ballet y uno años más tarde concursa en el programa de televisión “Children Tour” del canal 4 de NBC. A partir de su “performance” es invitada a muchas actividades de los Clubes Sociales Puertorriqueños en NYC. Dylcia recuerda que el Club de los Yaucanos estaba entre las calles 106 y 108 y los emigrantes organizaban sus clubes por municipios. La quinceañera Dylcia Pagán enseñaba ballet en la comunidad a otras niñas que no podían costear una escuela de baile profesional y va desarrollando destrezas de liderato entre sus vecinos. A los 18 años queda huérfana y comienza a trabajar como organizadora comunitaria en “El Barrio” para el Community Development Agency en NYC donde realiza encuestas, estudia los problemas sociales directamente y busca alternativas para atender las necesidades de los vecinos. Además de su trabajo remunerado como organizadora, se involucra voluntariamente en las campañas para registrar electores y promover otros derechos civiles. Los problemas sociales que enfrenta la comunidad radicalizan su participación en el movimiento comunitario y comienza a organizar huelgas de renta y la toma y rehabilitación de edificios abandonados. Dylcia recuerda que aproximadamente para el 1967: “…habían cuatro cuadras de vivienda que estaban abandonadas, entonces nos hicimos una investigación y encontramos el dueño y llegamos, luchamos como un año y medio, pero organizamos casa por casa y le picamos cuatro cuadras. Una fundación vino y hoy día, todas esas casas, la gente son dueños de su apartamento” Dylcia nos indica que los funcionarios del Partido Demócrata comienzan a reclutarla: “En ese proceso mío, de mis actividades comunitarias, nos damos cuenta de que vamos a hacer unos cambios en el Partido Demócrata, que se llama el mecanismo electoral, The Regular Democratic Party; yo decido que quiero ser District Leader y allí aprendo lo que es el proceso electoral. Y yo, ¡uff!, chacho a mí, a mí me ofrecieron mundo y Raymundo, no tenía que ir a la escuela, coger los exámenes de leyes, me ofrecieron la beca y to‟ los gringos ricos, y yo me acuerdo que yo me senté con mi compañero y le dije: ¿mira y qué tú quieres hacer? Y dice: mira, ¿tú sabes qué? Si

86 yo acepto esto, es como vender mi alma a esos gringos, porque en esa época nosotros no teníamos un mecanismo como hoy existe, hoy día.” En 1966 presencia la brutalidad policíaca que comenzó con el asesinato de un joven entre Segunda y Tercera Avenida y que terminó con el motín de todo “El Barrio”. Para el 1969 la joven comienza a sentirse más identificada con las protestas de los Young Lords y su campaña de afirmación nacionalista “Despierta Boricua Defiende lo Tuyo” similar a la consigna “Black is Beautiful”. Dylcia fue una de las militantes que participaron de la toma de la Iglesia organizada por los Young Lords en NY para ofrecer servicios a la Comunidad. Sobre la segunda toma de la Iglesia nos señala: “En ese momento los Lord se establecen en la 111. Decidimos que la Unión Estudiantil Boricua era el mecanismo donde los estudiantes íbamos a educarlos para que ellos pudieran regresar a sus comunidades y con sus enseñanzas académicas regresar a sus comunidades para mejorar donde ellos viven. En todo ese tiempo yo fui maestra también durante el verano. Ya estábamos hablando del 70. ¿Cómo era el nombre de la iglesia ésa? Yo creo que The Peoples Church […] Yo siempre he estado envuelta en diferentes tipos de iniciativas artísticas. Y conozco todos lo poetas. Pedro Pietri, Papo Meléndez, Sandra María Esteves, y cuando cogen la iglesia por segunda vez yo llego por la mañana y el padre me dice: “Vete abajo que tú eres jefe de seguridad en el “basement” y estuve once días y me arrestaron y entonces ese año yo hice la actividad en la celebración de despedida del año donde Pedro Pietri hace el obituario, por primera vez públicamente.” En ese momento ingresa a Brooklyn Community College para continuar sus estudios; allí nota que la Administración está manipulando la Asociación de Estudios Puertorriqueños y organiza la toma del edifico del Rector para exigir que se respete la independencia de la asociación de estudiantes y que se establezca el programa de puertorriqueños. Como parte de esa lucha la administración tiene que reclutar varios profesores puertorriqueños como el Dr. Luis Nieves Falcón, instructor visitante del Programa. Por medio de las conferencias del Dr. Nieves Falcón, Dylcia estudia a Fanón y la historia de Puerto Rico. Como parte de la lucha estudiantil Dylcia conoce a William Guillermo Morales, padre de su hijo que sería criado en el clandestinaje. En 1969 Dylcia es una de las organizadoras del Puerto Rican Media and Action Center que en una protesta toma control del telemaratón de Public Broadcasting System (PBS) para exigir que se produzcan programas de televisión que reflejen la realidad puertorriqueña sin prejuicios raciales. Como resultado de la negociación con PBS surge la serie “Realidades”; Dylcia Pagán fue productora asociada de ocho de los programas. Entre ellos se distinguen un episodio crítico del sistema de justicia criminal de los EEUU y “Fiesta Boricua” episodio que presenta por primera

87 vez en la televisión Americana a los Pleneros de la 110, Ray Barreto, Willie Colón y Héctor Lavoe, entre otros. Cuando termina su trabajo en los medios de NYC se traslada al norte, Dylcia nos señala: “Estuve del 75 al 77 en Boston. Entro a trabajar con los compañeros más allá que movimiento independentista apoyando siempre. Este regreso pa‟ NY trajo pa‟ CBS un programa que se llama Channel to the People. Mis convicciones de mi política siempre han sido que siempre he pensado que Puerto Rico debe ser libre, soberano. Me considero socialista porque creo que no hay forma del pueblo sobrevivir [si no] es con una colectividad de las cosas que existen para que todo el mundo pueda disfrutar. Y llegó un momento dado donde yo hice una decisión: ¡creo en lo que creo o no creo en lo que no creo! No me voy a decir cuándo fue ni cuando hice mi determinación: que yo pensaba que en esos momentos históricos la lucha armada, la guerrilla cubana, era lo que iba a venir hasta el campo a los ojos de nuestra gente. Con acciones político militares es que siempre tenemos conciencia. […] Yo creo que es posible que la gente entienda que una acción político militar es algo que se planifica […] las personas que participaron en la lucha armada nunca fueron gente loca y que, al contrario, gente muy inteligente, que siempre el proceso de esas acciones siempre fueron evaluadas para que nunca hubiera ningún riesgo al público individual. […] William Morales tiene su accidente, nosotros somos compañeros, me llama Jean, mi hijo tenía dos meses, yo tenía dos meses de embarazo, [William] se escapa, yo tenía ya 3 meses, yo decidí no regresar acá en buen tiempo y me arrestan el 4 de abril del 80.” Para Dylcia la vida clandestina no tiene nada de romántico. Recuerda que tenía que sobrevivir con una firme disciplina sin relacionarse con amigos y colegas y la escasez y pobreza de esa vida junto a su hijo, separada de su compañero, quien logró escapar a México. Pero nos indica que: “no es fácil vivir en el clandestinaje, pero tampoco es fácil vivir la vida común que vivimos aquí comiendo mierda todos los días. Así es que uno determina no ir al “beauty parlor” una vez al mes, no poder ir a comprarme la ropa, no ver a mis amistades, pero tenía a mi hijo y estaba con mis compañeros de lucha y eso para mí, en ese momento dado era más importante que mi vida”. Para Dylcia, la mujer siempre ha jugado un papel preponderante en la lucha por la liberación nacional, considera que la lucha de las mujeres va más allá de quitarse el “brassière”, que la igualdad se alcanza trabajando al mismo nivel que los hombres. Pero como dice la canción, todo tiene su final…Dylcia es una de las prisioneras de guerra más queridas por el pueblo puertorriqueño, cinco años después de su liberación todavía la gente la abraza con respeto y cariño. Celebró su primer cumpleaños en libertad en el Festival del semanario Claridad, acompañada de 18,000 espectadores, donde bailó y cantó Andy Montañés, uno de los salseros de la

88 mata más comprometidos con la lucha por la liberación nacional. En 1999 PBS trasmitió The Double Life of Ernesto Gómez, filme que documenta la separación de su madre y la vida clandestina de William Guillermo, el hijo de Dylcia criado en México por una familia progresista. En Puerto Rico los productores de Prohibido Olvidar, programa semanal trasmitido por la Corporación para la Difusión Pública, produjeron y publicaron un episodio dedicado a Dylcia Pagán que recoge buena parte de su historia como activista, mujer, madre y prisionera de guerra de las FALN. Liberados en Chicago Hasta el momento no he tenido la oportunidad de entrevistar a los prisioneros Alberto Rodríguez y Alejandrina Torres, quienes después de ser liberados en el 1999 se establecieron en Chicago, Illinois. Además, aún permanecen encarcelados Oscar López y Carlos Alberto Torres, considerados líderes del FALN. También se encuentra en prisión Haydée Beltrán, esposa de Carlos Alberto Torres, quien fue separada del grupo desde su captura. Sin embargo, gracias a la literatura publicada por la campaña por la liberación podemos acercarnos a la historia de ellos por medio de unas notas biográficas escritas por Alberto Rodríguez y editadas por la Division of the American Missionary Association de la United Church Board for Homeland Ministries en el 1999. Alberto Rodríguez Alberto Rodríguez nació en el Bronx, New York, en 1953 y se crió en Chicago. En las escuelas públicas de EEUU luchó contra el discrimen contra los estudiantes latinos, en su juventud tuvo conocimiento sobre los cinco nacionalistas presos y simpatizó con los Panteras Negras. Estudió en la Universidad de Illinois desde 1972 hasta 1976 donde luchó por que se estableciera el Programa de Estudios Latinoamericanos. Trabajó en el diseño de programas para promover que los trabajadores continuaran estudios universitarios y antes de ser arrestado en 1983 laboraba como consejero académico en la Universidad de Northeastern. La periodista Cándida Cotto del semanario Claridad tuvo la oportunidad de entrevistar a Alberto Rodríguez en los EEUU en enero del 2000. Cuando lo excarcelaron en septiembre de 1999, decidió residir en Chicago junto a sus dos hijos y su familia extendida. A los tres meses de estar en libertad las autoridades coloniales metropolitanas, por medio del Departamento de Justicia, le prohibieron

89 por escrito hacer expresiones públicas en contra del gobierno de los EEUU. Además, su oficial de probatoria le exige que informe quiénes participan de los actos públicos y los temas de las actividades (Cotto: 2000). Alejandrina Torres Alejandrina Torres nació en San Lorenzo, Puerto Rico en 1939. Tuvo nueve hermanos, su madre fue obrera en una fabrica de tabaco, cuando ésta enfermó su hermana mayor cuidó a toda la familia. En 1950, a los once años, emigró junto a su familia a los EEUU. En Nueva York residía su hermana y sus hermanos trabajaban en las fincas de Illinois. A los 14 años Alejandrina comenzó a trabajar voluntariamente en una agencia de Servicios Sociales no gubernamental de su comunidad. Desde que se graduó de Escuela Superior hasta el 1963 laboró como secretaria de la Memorial Church. Cuando se mudó a Chicago en 1963 trabajó en el Departamento de Bienestar Público del Estado. En 1964 contrae matrimonio con el Rev. José A. Torres, y junto a él se encarga de criar a sus tres hijos. Fue maestra y fundadora de la Escuela Superior Puertorriqueña en Chicago. En el 1977 organizó diversos talleres educativos y la Clínica de Salud Betances para la comunidad. Es miembro de la Primera Iglesia Congregacional de Chicago y es la madre de crianza del prisionero de guerra Carlos Alberto Torres. Antes de ser arrestada en 1983 trabajó como secretaria del Centro Médico de la Universidad de Illinois. Cándida Cotto la entrevistó en su casa junto a su esposo en Chicago. Gracias a su entrevista sabemos que Alejandrina se ha integrado a las actividades religiosas de la iglesia y trabaja en un jardín organizado por la comunidad. Sus actividades se encuentran severamente limitadas por las órdenes del Departamento de Justicia Federal, que le ha negado hasta visitar a su familia en Nueva York, y siempre debe informar previamente sus salidas fuera del estado de Illinois (Cotto 2000). Juan Segarra Palmer Juan Segarra Palmer, de los Macheteros, cumplió 19 años encarcelado y fue liberado en 2004. Segarra Palmer nació el 6 de marzo de 1950 en San Juan, Puerto Rico. Su padre fue un prominente abogado litigante y su madre renunció a su profesión como traductora para trabajar en el cuidado de los niños y su casa. Se crió entre el Condado y Santurce. En 1965, a los catorce años de edad y en plena lucha por su independencia personal ingresa a la escuela preparatoria Anover en

90 Massachussets. A pesar de disfrutar de la educación privilegiada del internado también choca con las actitudes racistas de algunos estudiantes que le llaman “spik” lo cual provoca su primera trifulca en tierras extrañas. En su último año se concentra en los estudios sociales y trabaja voluntariamente en la comunidad como tutor de otros estudiantes fuera del internado. Segarra Palmer nos relata “Yo estaba cogiendo tres cursos de historia. Además de la de EEUU, estaba cogiendo Historia de Asia y Relaciones Internacionales y el profesor dijo: Oye, ¿por qué tú, en vez del examen final, no escribes una monografía, un temp paper… sobre la Guerra Hispano-Americana? Y yo le dije: Ah bueno […] Me entusiasmó la idea en parte porque me sonaba algo interesante y más porque me ofrecían la oportunidad para salir del campus. Las reglas de este internado eran que tú no puedes salir del campus excepto los sábados, por una hora podías ir al pueblo, podías ir más allá del pueblo y eso me permitía ir a Cambridge en Boston, a meterme en la Universidad a hacer la investigación. Entonces eso me daba, como quien dice, un pase para poder ir, montarme en la guagua, venir y pasar el día en Cambridge. Total era pa‟ meterme en un cubículo en la biblioteca…Sentía esa libertad y me metí en la Biblioteca a investigar el récord congresional y entonces, al leer todo ese debate… el debate congresional es la decisión de irse a la guerra o no, de invadir, de asimilarlos, de tomar como posesión Filipinas, Cuba y Puerto Rico y entonces… En aquel entonces había una onda antiimperialista muy fuerte, eso fue un debate bien grande y algunos de los gobernadores más famosos del país estaban en el congreso y asumían la defensa del punto de vista antiimperialista. William Jennings Bryan y gente así hacían una defensa muy elocuente donde se mostraba una tradición a tu historia, etc., etc., etc. y otros, pues, lo planteaban desde un punto de vista racista. ¿Cómo vamos a cooperar con tos‟ estos negros?, toda esa gente se preocupaba mucho más por la vertiente China y Filipina porque estaban incorporando Filipinas. Otro decía: No… Entonces estaban a favor del debate y se veía todo el punto de vista puramente imperialista o mercantilista de aquel entonces, de mira tenemos que meternos allí porque si no, no vamos a poner un pie en China porque los otros países nos tienen la ventaja y ésta es la forma de llegar a ese mercado. Y si le podemos vender un… No estábamos hablando de Coca Cola, sino que si podemos venderle una vela a cada chino pues eso representa un montón. Y entonces pues, Puerto Rico cae en ese debate como la ñapa. Y yo decía ¡WOW! ¿Qué es esto? Tú sabes, bien denigrante. Yo decía “oye pero esta gente… están cabrones” Y eso me abrió los ojos a toda la perspectiva que yo desconocía y me llevó a estar bien abierto al discurso independentista. Cuando entré a la Universidad el próximo semestre, […] pues allí empiezo a estudiar ya como parte de la cuestión de la teoría del desarrollo los escritos de Antonio González, de Rubén Berríos y todo ese

91 tipo de literatura, y digo „coño, la independencia es la opción para el desarrollo económico del país‟.” En el 1969 Segarra Palmer ingresa con una beca a la Escuela de Gobierno de Harvard, toma los exámenes para convalidar el primer año de cursos básicos y entra al currículo de segundo año aunque se hospeda con los estudiantes de nuevo ingreso. Un año más adelante el movimiento pacifista antiimperialista colma todas las manifestaciones estudiantiles en su universidad, desde su hospedaje observa la toma del edificio de la administración. Segarra Palmer recuerda pensar “la violencia no era la forma de resolver los conflictos y entonces cuando vi la represión que se generó por parte de la administración hacia los que tomaron el edificio, pues entonces me dije „espérate‟ entonces me radicalicé en un sentido. Entonces me dije [que] la única forma de bregar con esta gente es respondiendo a la violencia con más violencia y, número dos, hay que cuidarse, uno no puede estar dando mucha cara porque los riesgos son muy grandes. Hay que buscar otras opciones… y a mí me cortaron la beca que tenía”. Segarra Palmer solicita un permiso para estudiar en el Centro de Investigación de Iván Illich, el jesuita marxista, en Cuernavaca, México, donde entra en contacto con otros activistas socialistas latinoamericanos. Un par de años más adelante regresará a EEUU donde trabajará como traductor en los tribunales y en servicios sociales para sufragar sus gastos de estudio y terminar su grado. En el verano de 1972 conoce en la playa un grupo de activistas del Comité de Solidaridad de Puerto Rico que repartían propaganda a los jóvenes. Segarra Palmer nos indica que “me enamoro de una de las participantes, Selena, que estaba afiliada a los Black Panthers, entonces decido irme a Nueva York a ver si me integraba a los Young Lords, […] entonces eso hice. Cuando llego allá, ella me planteaba: “mira, si estás en los Young Lords te vas a quemar políticamente, vas a estar en la mirilla, mejor empieza a asumir el low profile, que una persona como tú puede ser bien útil, […] y ella estaba ya afiliada a los que estaban del brazo clandestino de los Black Panthers y empecé ya a acercarme a esa fase del movimiento clandestino”. Juan Segarra Palmer ¿cómo tú describes a la nación puertorriqueña?, inquiero. “Yo no podría definirla, o sea, estoy tan consciente de que hay diferentes perspectivas y he escuchado los que estamos acá vs. los que están en Nueva York, pero habiendo vivido la experiencia que he vivido en los EEUU, habiéndome sentido más puertorriqueño cuando estuve en EEUU precisamente porque allí, allí hablar español es decir que eres puertorriqueño, es un acto de afirmación y tienes que bandearte; y luchar contra la discriminación es otro acto de afirmación que hace sentirse a uno más orgulloso. Claro, entonces, [por] que uno haya perdido ciertos atributos o cualidades, pudieran otros puertorriqueños decir: “Si no tienes estas

92 cualidades eres menos puertorriqueño”, pues eso duele. Y yo puedo claramente comprender cuando una persona que le digan algo, „porque tú lo que hablas es Spanglish‟ o „ya tú no hablas español casi‟ o „hablas el broken Spanish‟ u otra característica que se le puede atribuir, que muchos de ellos no son puramente elementos que pudiéramos llamar positivos culturales, podríamos decir, como el idioma que se pueda entender, porque es algo muy central normalmente. Es algo bien central de la identidad nacional, pero no se puede tapar el cielo con la mano y alegar que no hay un elemento racista por el medio de pensar na‟ más en los nuyorican –a falta de otro término –como que son más oscuritos, son más de la calle, o son más… tú sabes to‟ esa cuestión ¿no?, que existe y que inclusive tengo ahora entendido, (no sé porque no he podido vivir esa experiencia), que gran parte de la migración nuestra ahora, pues, es de profesionales, ¿ok?, que no es de los que tuvieron que subir desde abajo, aun así enfrentan el discrimen y eso, pero entran ya con toda una serie de ventajas. Entran más educados y entran a un lugar donde ya hay tres generaciones de puertorriqueños que han tenido que fajarse, que han tenido que formar gangas pa‟ defenderse, y ya entrar en un espacio donde hay representantes políticos electos, donde están ubicados en empresas donde tú, si quieres trabajar en una compañía con uno grande pues hay alguno que trabaja allí que es puertorriqueño, pues, te consigue una entrevista o a alguien que te conozca. Todo lo que sabemos que son la red de apoyo. Entonces, al no tener que haber sufrido tanto y haber, tal vez, recibido un poco más, (no digo bandeja de plata porque nosotros no hemos tenido la feliz experiencia que reciben muchas veces… ha recibido otra migración que, digamos la cubana, para dar un ejemplo, […] aunque algunos de ellos son sufridos, no voy a quitar la parte, pero nada). Hay tantos factores y pienso que de por sí, no sólo el concepto sino la realidad, una cosa es el concepto y otra es la realidad de una nación. Es como todo en la vida, algo que es cambiante, que pretender y definir lo que es, sería extremadamente arrogante de mi parte, de qué es la nación puertorriqueña…Bueno, podría definirme como nacionalista porque muchos puertorriqueños en los EEUU se definen como nacionalistas y, de hecho, su discurso, sus prácticas todas, sus proyecciones vendrían siendo nacionalistas, si lo que estamos haciendo es afirmar la nación, los valores culturales y todo ese tipo de cosas”. El 24 de enero de 2004 cientos de puertorriqueños formaron una rumba en el aeropuerto internacional en Carolina, Puerto Rico. Al ritmo de una docena de panderos y congas, la multitud abrazó a Segarra Palmer, la prensa local e internacional trataba de entrevistarlo, el Presidente del PIP, Rubén Berríos, y la nacionalista Lolita Lebrón saludaron al prisionero político. Segarra Palmer estuvo compareciendo por un mes ante todos los medios de comunicación, estuvo en todas

93 partes y a todas horas, agradeció a todo el pueblo por solidarizarse con la campaña de derechos humanos y se comprometió a continuar su lucha por medios pacíficos. Segarra Palmer fue uno de los organizadores de los Macheteros en los EEUU. Por medio de los servicios que ofreció a la comunidad como mentor y traductor se vinculó directamente a los problemas sociales generados por la desigualdad y el discrimen racial en los EEUU. Su tránsito desde adolescente entre Puerto Rico y EEUU le permitió comprender mejor la circunvalación de los emigrantes mientras que su educación formal lo lleva a simpatizar con la independencia y, más adelante, a militar en el movimiento nacionalista revolucionario donde se forjó como líder y prisionero político hasta el 2004. Como la mayoría de los prisioneros de guerra, este puertorriqueño estudió, militó y residió en los EEUU junto a la comunidad puertorriqueña, la que influyó en su lucha por la justicia social y por la independencia. La Lucha Continúa Éstas han sido las reseñas de los doce prisioneros políticos y de guerra liberados entre los años 1999 y 2004. Para completar este capítulo debemos mencionar a aquellos prisioneros políticos y de guerra que continúan encarcelados o se encuentran exiliados.23 En la actualidad el Comité Pro Derechos Humanos dirigido por el pasado Presidente del Colegio de Abogados, Lic. Eduardo Villanueva, se concentra en la liberación de los prisioneros políticos y de guerra encarcelados en los EEUU. La lucha por la descolonización, liberación y autodeterminación de Puerto Rico continúa reforzada por los 12 apóstoles liberados. Carlos Alberto Torres 88976-24 Carlos Alberto Torres, prisionero de guerra encarcelado en Oxford, Wisconsin, nació Ponce en el 1952. A sus 6 años de edad su familia emigró a Nueva York y 23 Por el momento no menciono los prisioneros políticos producto de la lucha en contra de la Marina de Guerra de EEUU en Vieques, Puerto Rico porque éstos retaron las autoridades coloniales por medio de la desobediencia civil y no pertenecen a ninguna organización clandestina nacionalista revolucionaria. Sin embargo, vale indicar que entre 1999 y 2005 más de 1,200 puertorriqueños/as cumplieron diversas condenas relacionadas con la lucha pacífica por sacar a la Marina de Guerra de Puerto Rico. La lucha de Vieques guarda una estrecha relación con el tema que estudiamos, sin embargo, es tan compleja que requiere una investigación particular.

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94 posteriormente a Chicago. En la escuela superior participó de la primera clase de Historia de Puerto Rico, organizada por ASPIRA, una organización sin fines de lucro dedicada a la educación y desarrollo del liderato entre la juventud puertorriqueña en particular e hispana en general. Estudió sociología en Southern Illinois University donde se unió al movimiento estudiantil latino. Fue uno de los activistas que fundó la Escuela Alternativa Pedro Albizu Campos y en el 1976 se integra a la lucha clandestina hasta su arresto en 1980. Las autoridades los identifican como líder de las FALN y es acusado de conspiración para derrocar al gobierno de los EEUU por la fuerza. Su sentencia termina en el año 2024. Oscar López 87651-024 Oscar López Rivera, nació en San Sebastián en el 1943, su familia emigró a los EEUU cuando tenía 9 años en el 1952. Cuando terminó su escuela superior sirvió en el Ejército de los EEUU durante la guerra de Vietnam y fue condecorado con la medalla de Bronce. Al regresar a su comunidad en 1967 se enfrentó al empobrecimiento, al tráfico de drogas y a los problemas de vivienda de su barrio. Contribuyó luego a la fundación de la Escuela Superior Alternativa Pedro Albizu Campos y organizó programas contra el tráfico y consumo de drogas en el barrio puertorriqueño en Chicago. Fue encarcelado en 1981 por conspiración sediciosa; su sentencia termina en el año 2021. Haydée Beltrán 88462-24 Para terminar de rescatar a los peregrinos nacionalistas incluyo a Marie Haydée Beltrán, miembro de las FALN, clandestina desde 1976 y encarcelada en 1980 cuando tenía 25 años y estaba embarazada. Desde su captura fue separada de su hijo y de sus compañeros de lucha. Haydée Beltrán fue sistemáticamente torturada física y psicológicamente por las autoridades coloniales federales (Fernández 1994: 271-274). Tanto los oficiales del Departamento de Justicia como los de Corrección le negaron atención médica por cinco años, causando así daños irreparables en su cuerpo. Durante los primeros años de la campaña por la excarcelación solicitó llevar su caso ante el Tribunal Supremo de EEUU; en 1997 su solicitud fue denegada. Pro-Libertad en NYC y el semanario Claridad en Puerto Rico incorporaron su caso a la campaña por la liberación de los prisioneros de

95 guerra y la incluyen entre los prisioneros políticos encarcelados por las protestas relacionadas con la lucha de Vieques. Haydée nació en 1955 en Arecibo, Puerto Rico. El 3 de abril del 2005 Frances Rosario periodista del diario El Nuevo Día publica un reportaje reseñando el aniversario número 25 de los arrestos de las FALN e informando sobre la situación de los Prisioneros de Guerra. Rosario señala que “Tanto Torres, ingresado en la cárcel de mediana seguridad de Oxford en Wisconsin, como Beltrán, no están presos por haber matado vilmente a un ser humano. Tampoco cumplen una condena por haber robado un auto o por engañar a un anciano para quitarle su cheque de Seguro Social. Han vivido parte de su existencia encerrados por su ideal. Por creer que la solución para alcanzar la libertad se encuentra sólo en la independencia de Puerto Rico. Aunque con menos tiempo tras las rejas, Oscar López también lleva sobre su espalda el peso de una larga condena por sus creencias políticas. En conjunto, estos tres puertorriqueños son los únicos que están confinados del grupo de 14 miembros de la organización Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) condenados por las autoridades federales en la década de los años ochenta. El delito que cometieron los puertorriqueños y por el cual fueron encontrados culpables fue de conspiración sediciosa: „Acuerdo de dos o más personas para resistir mediante la fuerza la autoridad del gobierno de los Estados Unidos‟. Este delito se creó mediante ley en el 1901 para controlar a los filipinos que se alzaron en una “guerrilla” en contra de la ocupación militar estadounidense.” Como podemos observar en esta parte citada de la nota, los prisioneros políticos y de guerra encarcelados están presentes en los medios de comunicación. El día de su arresto, como el de su liberación, pasará a formar parte de las tradiciones anticoloniales que transforman la nacionalidad puertorriqueña. Exiliado en la Habana Gracias el Centro de Medios Independientes de Puerto Rico (CMI PR), a través de www.pr.indymedia.org examinamos la entrevista virtual de William Guillermo Morales, combatiente de las FALN y exiliado en Cuba desde 1988. William Guillermo Morales nació en la Ciudad de Nueva York en 1950 donde se crió y estudió hasta ingresar al City University of New York en 1968. Desde pequeño fue víctima del racismo y el hostigamiento policiaco en la Ciudad. Como estudiante universitario militó en la lucha para fundar los programas de estudios puertorriqueños y crear mecanismos de admisión para facilitar el ingreso de los

96 latinos a las instituciones de educación superior. En 1970 deja CUNY para estudiar Cine y organizar a la comunidad puertorriqueña desde una perspectiva anticolonial. En la entrevista en línea del CMI PR, Morales reflexiona sobre la realidad de los boricuas en los EEUU: “mira, es algo que los puertorriqueños allá en la Isla no entienden ni saben. Hay una diferencia que nos marca, entre los puertorriqueños que están en los Estados Unidos y el puertorriqueño que está en Puerto Rico. El que vive en Estados Unidos vive a diario una brutalidad de ese sistema, el racismo, la pobreza, el odio que hay hacia nosotros, ah, como nos tienen apartados de todo. Porque hay una ley que dice que tú naces allá, eres ciudadano pero nosotros siempre hemos sido ciudadanos de segunda y tercera categoría. Nosotros no nos podemos asimilar, y menos en un sistema racista, un gobierno y un país racista como Estados Unidos. Nosotros venimos de una situación que somos una raza conquistada por el colonialismo, y entonces ellos nos ven como la gente que fue conquistada bajo la bota militar, que no tenemos derecho. Entonces, eso se vive a diario, y eso nos crea en nosotros una… se puede decir, una naturaleza, una rebeldía que no se ve tanto en Puerto Rico.” David vs. Goliat En 1976 unos adictos escalan una casa de seguridad de la FALN en Chicago, los delincuentes se disponen a vender los equipos robados y cuando la Policía interviene con ellos encuentra el papel timbrado de las FALN entre los objetos hurtados. Este golpe de suerte de las autoridades coloniales provoca que un grupo de las FALN tenga que operar subterráneamente desde entonces; entre ellos se encontraban Oscar López, Carlos A. Torres y Haydée Beltrán. El 4 de abril de 1980 una pareja de militantes de las FALN conducía por un suburbio de Evanston cuando una vecina llamó a la Policía local para informarles que estaba alarmada porque unos “hombres de color” estaban en su vecindario. A pesar de la desigualdad de recursos materiales entre el movimiento clandestino y las autoridades coloniales, en especial del FBI, sólo dos golpes de suerte lograron frenar la campaña propagandística armada de las FALN. El movimiento nacionalista con escasos recursos materiales logró liberar 12 de sus 15 prisioneros políticos y de guerra, gracias a la contribución consecuente de la clase trabajadora puertorriqueña. En este momento la lucha continúa por la liberación de

97 los tres militantes de las FALN y otros dos puertorriqueños desobedientes civiles en Vieques encarcelados en los EEUU.24 En este capítulo me enfoqué sobre los doce prisioneros liberados entre el 1999 y el 2004 gracias a la campaña organizada en Puerto Rico y los EEUU desde 1980 hasta este momento (2005). La campaña por la liberación de los prisioneros políticos y de guerra también se convirtió en un vehículo de comunicación y organización de masas. La misma logró educar, comprometer y activar a miles de puertorriqueños que a su vez trasmitían estas experiencias a otras luchas políticas y sociales. Después de examinar el origen del nacionalismo revolucionario, el surgimiento de las organizaciones clandestinas y el espiral de violencia política y represión, podemos afirmar que la campaña de liberación de los prisioneros políticos y de guerra culmina y ejemplifica un nuevo modelo de activismo anticolonial. En el próximo capítulo examinamos cuál es papel de los intelectuales en la producción y en el análisis crítico del nacionalismo revolucionario. Consideraremos una muestra de artefactos culturales diseminados popularmente que nos permiten conocer cómo se acercan los intelectuales y las masas al nacionalismo revolucionario. Además establezco un balance entre las obras intelectuales de carácter popular y los científicos sociales. 24 De acuerdo con Paralitici, alrededor de 2,000 personas han estado encarceladas por su relación con el movimiento independentista desde 1899 hasta el 1999, sin incluir a los 1,200 desobedientes civiles que perdieron su libertad desde unas horas hasta los que hoy cumplen cinco años de cárcel (2004: 408).

98 Capítulo III Nacionalismo Revolucionario y los Intelectuales Puertorriqueños Desde mediados de la década del noventa hemos examinado críticamente el papel de los intelectuales en la formación e invención de las naciones; este examen nos permite cualificar la diferencia que existe entre los intelectuales tradicionales, leales a la clase gobernante como en el caso de los letrados y clérigos amparados por los regímenes monárquicos, y los intelectuales que se forjan, por ejemplo, al calor de la lucha por la independencia del imperialismo europeo en las Américas. En la actualidad podemos observar ambos tipos de intelectuales unos amparados a la sombra de las autoridades y otros agitando el árbol para compartir los frutos del saber. Pretendo señalar que en la lucha por la liberación nacional decimonónica emergieron los primeros intelectuales, peregrinos y nacionalistas que se organizaron para derrocar la corona española en Suramérica y las Antillas. Ejemplo de dichas figuras son los puertorriqueños Antonio Valero Bernabé, lugarteniente de Simón Bolívar, Juan Rius Rivera, sucesor del General Antonio Maceo y el Dr. Ramón E. Betances, abolicionista, autor intelectual y dirigente clandestino de la Revolución de 1868. Estos intelectuales, letrados y activistas demostraron con sus ideas y acciones su compromiso antiimperialista y crearon el modelo del intelectual de armas tomadas. En este capitulo examino cómo el nacionalismo revolucionario puertorriqueño de 1956 en adelante continúa forjando unos cuadros orgánicos de armas tomadas que han conciliado su activismo con su quehacer intelectual. Primero discuto sucintamente cuál es el papel de los intelectuales en la lucha social. Segundo, examino una muestra de obras, tanto de la cultura intelectual como de la cultura popular, tales como el cuento, la novela, el testimonio, la prensa y la canción con el fin de notar la contribución del nacionalismo revolucionario a la resistencia cultural y finalmente analizo cuáles obras científico-sociales contribuyen concretamente al estudio del nacionalismo puertorriqueño.

99 Quiénes son los Intelectuales De acuerdo con Federico Campbell, los estudiosos del papel de los intelectuales en las sociedades modernas observamos dos tipos de intelectuales: el intelectual que es parte de las autoridades o del régimen y los intelectuales que combaten el poder (Campbell 1997). Podríamos polemizar cuál es significado de ser parte o tomar parte en el poder, pero aun así se pueden identificar unas características básicas de estos dos tipos de intelectual. Por ejemplo, si los intelectuales no cuestionan el poder y sólo se conforman con ser meros asesores de las autoridades debemos considerarlos como intelectuales colaboradores del régimen en el poder. Es decir, el mero consultor intelectual forma parte de la burocracia aunque ostente cierto prestigio o aparente alguna autonomía institucional. Este intelectual que colabora con el régimen tiende a estar aislado y a no contar con una base social. Gina Zabludovsky (1997) señala que en cierto sentido Weber entendía que los funcionarios intelectuales del Estado reflejarían los valores de las clases dominantes a menos que por sus propias convicciones éticas abandonaran su posición privilegiada promoviendo así nuevas estructuras de producción y poder. Pero cuando nos referimos a los intelectuales en la actualidad debemos acercamos a la generación y el caso que cambió la percepción que tenemos de los mismos, la intelligentsia rusa revolucionaria del 1917. De acuerdo con Alvin W. Gouldner (1980) el liderato revolucionario bolchevique se componía mayoritariamente de estudiantes e intelectuales profesionales. Por otra parte, la revolución vietnamita acunó en sus orígenes a la Resistencia de los Intelectuales (grupo de maestros escolares y otros intelectuales de base que formaron parte de la resistencia anticolonial), legado que influyó en la formación de sus nuevos dirigentes político-militares Ho Chi Min y Vo Nguen Giap. Con estos ejemplos no pretendo implicar que los intelectuales son inherentemente revolucionarios sino que los mismos, como señalara Gramsci, tienden a integrarse orgánicamente a una clase social. Como subrayo más adelante, Gramsci no sólo cualifica el papel del intelectual sino que propone la participación de un nuevo tipo de intelectual comprometido con la organización de las clases sociales marginadas. De acuerdo con Gouldner (1980) los intelectuales de los nuevos movimientos tienden a ser un bloque dirigente invisible, dispuesto a subordinarse a la identidad colectiva del partido o agrupación social en la que milita. De esta forma el intelectual comprometido no tiende a apropiarse de los artefactos, ideas, discursos o acciones de dicho partido o movimiento. Este tipo de intelectual comprometido con una causa, partido de masas o movimiento revolucionario se diferencia del intelectual que está al amparo del régimen en el poder o del

100 intelectual apolítico que al conformarse con el régimen lo valida con su indiferencia y se beneficia de la producción y distribución desigual tanto intelectual como material. A continuación examino cómo los militantes clandestinos del nacionalismo revolucionario tienden a reunir las características del intelectual comprometido, del intelectual antagonista del poder que, como señalara Campbell (1997,) no se conforma con las relaciones culturales hegemónicas y cuestiona el orden y las autoridades establecidas. Los intelectuales nacionalistas revolucionarios tienden a contribuir directamente a la organización de las masas subordinándose a la identidad de su movimiento y renunciando a los privilegios del intelectual amparado por el poder. Intelectuales de armas tomadas La antropóloga Ana Ramos Zayas (2003: 56) en su etnografía sobre el Barrio Puertorriqueño en Chicago en la década del 1990 nos indica: “Although in Puerto Rico most of the contemporary leaders of pro-independence movements are commonly believed to belong to an intellectual social elite, the Chicago youngsters of the FALN were raised in poor and working class families in an impoverished barrio.” Más adelante la etnógrafa plantea que “In the US Puerto Rican Barrios, nationalism is not only an intellectual ideology, but also the concrete means to forge alliances and advance agendas at multiple levels, from religious doctrine to usage of education funding to the safe guarding of urban space from gentrification.” (Ramos-Zayas 2003: 58). Las historias de vida de los prisioneros políticos y de guerra validan las observaciones de Ramos Zayas comprobando que los combatientes de la FALN tenían vínculos muy concretos con la lucha de masas en la comunidad puertorriqueña. El activismo de clase de las FALN se concentró más en los aspectos de la calidad de vida de la clase trabajadora que en la organización tradicional de los obreros en el taller. Para mediados de la década del 1970 se generaliza la fuga del trabajo industrial de las principales ciudades de EEUU. Las comunidades pobres y trabajadoras puertorriqueñas se ven afectadas por una educación pública discriminante, por la gentrificación urbana y por la brutalidad policíaca. El activismo de la FALN responde a los problemas inmediatos de una clase desvinculada de los sindicatos y otras organizaciones sociales reformistas. Todas las organizaciones clandestinas puertorriqueñas tenían vínculos directos con las luchas de la clase obrera y del movimiento nacionalista antiimperialista; notamos que sus ataques selectivos giraban en torno a las campañas políticas en

101 contra de: el Servicio Militar Obligatorio (1969-1972), la brutalidad policíaca en la Universidad de Puerto Rico (4-5 marzo 1970), los abusos de los oficiales del ROTC (13 marzo 1980), el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional Aérea de EEUU (1980, 1981, 1982) y que sus acciones directas de sabotaje se realizaron a favor de los trabajadores en la huelga de General Electric (de junio a abril de 1970), en la destrucción de los helicópteros de los rompehuelgas del periódico El Mundo (febrero de 1972)25 y en las emboscadas para dispersar a la policía y la seguridad privada que hostigaba a los obreros petroquímicos que protestaban. Además, realizaron ataques simbólicos contra los edificios del Tribunal Federal y FBI, el músculo de las autoridades coloniales en la Isla. Las acciones nacionalistas revolucionarias de las organizaciones clandestinas puertorriqueñas también respaldaron los rescates de tierra y eventualmente la defensa del medio ambiente. Notamos que el apoyo popular a estas acciones quedó demostrado desde la discreta colaboración directa con las organizaciones clandestinas hasta el apoyo generalizado por la excarcelación de los militantes. Si comparamos dichas acciones con la actividad política de las FALN notaremos que esta última tendió a estar más directamente relacionada con la comunidad por medio de sus programas de educación alternativa y de sus protestas para defender la comunidad de la gentrificación y el trasiego de drogas. También podemos notar que las acciones selectivas en contra de la policía motivaron a la juventud a continuar la defensa de la comunidad por otros medios legales tales como las protestas y demostraciones pacíficas. Se hace evidente el interés de los CAL, FALN y Macheteros por respaldar la lucha de masas, sin embargo, podemos inferir que los Macheteros se comportaron como combatientes a tiempo completo mientras los militantes de la FALN contribuyeron directamente a la organización de su comunidad. Hasta el momento he planteado que las organizaciones clandestinas emergen en el fragor del nacionalismo revolucionario de la nueva lucha, iniciado por el movimiento estudiantil en la Universidad de Puerto Rico (1956), con la militancia de los emigrantes en Nueva York y Chicago y gracias a la efervescencia del liderato estudiantil puertorriqueño de la Universidad Illinois en Chicago. Observamos cómo la educación y la militancia estudiantil facilitaron la formación de cuadros intelectuales de armas tomadas. Podemos afirmar que los intelectuales nacionalistas se comprometieron con la transformación de la calidad de vida de las masas trabajadoras y que promovieron la educación comprometida con la lucha de clases y con la liberación nacional. 25 Los Comandos Armados de Liberación (CAL) destruyeron la flota de helicópteros usada por los rompehuelgas del periódico El Mundo según un reportaje publicado en Claridad (Febrero, 10 1972); de abril a junio de 1975 los CAL y otras organizaciones sabotearon la propiedad de las corporaciones rompehuelgas durante la Huelga de la IIT.

102 De acuerdo con el trabajo de Ramos Zayas (2003) la comunidad pobre y trabajadora tiende a considerar a los activistas nacionalistas educados como parte de su clase mientras perciben a otros profesionales puertorriqueños, tales como los agentes de bienes raíces y los abogados corporativos, como blanquitos americanizados porque no luchan por mejorar la calidad de vida de la comunidad. De hecho, los resultados de la investigación de Ramos Zayas (2003) indican que la identidad nacional que se forma en el barrio puertorriqueño se enmarca dentro del conflicto de clases entre trabajadores y clases apoderadas. El nacionalismo desde la comunidad puertorriqueña en los EEUU se manifiesta cotidianamente con la defensa de su identidad en la escuela, en el trabajo y en el barrio. Para Ramos Zayas el nacionalismo promueve la educación formal y la educación popular como formas de integración y afirmación nacionalista entre los emigrantes. La comunidad aprecia que los nacionalistas revolucionarios sean personas educadas comprometidas con su comunidad y directamente involucradas en el proceso de enseñaza y aprendizaje. El nacionalismo del emigrante puertorriqueño se reflejó en la composición, el discurso y las acciones de la mayoría de las organizaciones clandestinas, sobre todo en las FALN y los Macheteros, desde fundación hasta su transformación en la década del 1990. El examen de las historias de vida documentadas para la disertación y el análisis de contenido de la prensa y otras fuentes primarias reflejan que la mayoría de los líderes del nacionalismo revolucionario se forjaron en la lucha estudiantil universitaria y comunitaria. Podemos afirmar que los prisioneros políticos y de guerra, antes de ser capturados, formaron parte del nuevo liderato intelectual del bloque de trabajadores nacionalistas comprometidos con la lucha de clases en los EEUU y en Puerto Rico. De acuerdo con Gramsci, éste es el tipo de intelectuales de nuevo cuño que se distinguen por su compromiso de lucha nacional-popular y se apartan del intelectual tradicional, caracterizado por su abstracta elocuencia (Roger Simon 1991: 97). Las experiencias de los emigrantes intelectuales enriquecieron la definición de la nación reafirmando la unidad de los residentes en los EEUU y los habitantes del archipiélago puertorriqueño. Los Intelectuales y la Representación del Nacionalismo Revolucionario En este punto de mi análisis me gustaría reseñar los trabajos intelectuales que tratan directamente el tema de la nueva lucha armada puertorriqueña. He seleccionado las obras que se acercan al tema directamente, en las que los personajes o el tema central están directamente relacionados al objeto d nuestra investigación. Todas las obras reseñadas permiten que los lectores examinen

103 algunos aspectos desconocidos de la lucha armada y clandestina. Estas obras corroboran la producción de una resistencia cultural compartida con las masas a través de la prensa y otros medios de comunicación. Examinaremos un cuento de Magali García Ramis (1976), una novela de Pedro Juan Soto (1999), el testimonio de Filiberto Ojeda Ríos editado por Luis Nieves Falcón (2002) y una canción de Mikie Rivera (2004). Existe una extraordinaria serie de obras de trabajo creativo sobre el nacionalismo, sin embargo esta selección no pretende agotar la lista sino ofrecer a futuros investigadores(as) fuentes ejemplares sobre el nacionalismo revolucionario a partir del 1960. Debo mencionar, además de estas obras, las entrevistas que la prensa puertorriqueña ha realizado a Filiberto Ojeda Ríos las cuales se unen a aquellas obras para permitirnos profundizar otras dimensiones o aspectos dentro del tema, tales como la participación de la mujer y el papel de los emigrantes en la formación de la nacionalidad. “Una semana de siete días” Una niña de aproximadamente 7 años narra los hechos; Luisa es su madre, una mujer joven y revolucionaria, en este cuento de Magali García Ramis (1976). Ambas van de paso de ciudad en ciudad, su casa sirve de hospedaje y sala de reuniones y los amigos de su madre se llaman “compañeros”. La niña recuerda los viajes, los grandes ojos de la joven y las caricias maternas hasta que un día Luisa regresa a su patria y lleva a la niña a casa de la abuela para conocer a la familia y la tumba de su padre muerto. En esa casa la niña permanecerá, según su madre, por una semana, al cabo de la cual la madre volverá para recoger a la niña. En la plaza, como en cualquier plaza caribeña, la joven madre se despide de la niña a quien también considera su compañera. Mientras, la policía persigue a todos los “sospechosos izquierdistas” para “interrogarlos” y la niña comprende que su madre va estar afuera más de una semana. Para María M. Solá (1990), el cuento de García Ramis enmarca la realidad de las activistas políticas que rompen el patrón de la madre típica dentro de las sociedades paternalistas. Luisa, madre soltera, trabajadora, militante y amiga de su hija, es la mujer comprometida con la lucha por la liberación nacional y la justicia social para su pueblo. Ante la ola de represión se ve obligada a la clandestinidad o, peor aun, al secuestro y la ejecución. La profesora Solá señala que este texto “dramatiza un sacrificio que rara vez se reconoce en la lucha de los héroes; es sin duda un homenaje a Lolita Lebrón, Alejandrina Torres y adelantándose al hecho todavía sangrante de todo puertorriqueño agradecido a

104 Lucy Berríos” (1990: 33).26 Es decir que el cuento se adelanta a las experiencias del clandestinaje y encarcelamiento de Dylcia Pagan, Carmen Valentín, Ida Luz Rodríguez, Alejandrina Torres y Lucy Berríos a quien menciona Sola. Como señala Solá (1990), Luisa es no es una excepción; la acompañan Alejandrina y Lucy. Podemos añadir que marchan junto a ellas Carmen Valentín y Dylcia Pagán, ambas combatientes de las FALN, liberadas en septiembre de 1999. Diez años antes, en el 1989 el CUCRE publica su cuarto boletín Blanco y Negro en cuyas páginas se recogen epistolarmente los testimonios de Alejandrina, Carmen y Dylcia. En su carta Alejandrina indica que se siente orgullosa de haber retado las instituciones y estructura, que sepa el enemigo que no le permitirá destruir su dignidad, que no está sola. “Que somos muchas y más importante aún, que la resistencia de mi pueblo en contra de su dominio es inagotable” (1989: 5). La fuerza de las palabras de Alejandrina, abuela y líder comunitaria en Chicago, se encuentran con las de Dylcia Pagán, quien relata que gestó en su vientre a su hijo mientras militaba clandestinamente en las FALN. Para la joven Dylcia “saber que llevaba una vida dentro de mí, un futuro pequeño luchador, me ayudó, me dio una fuerza y enorme resistencia” (1989:5). Dylcia, como Luisa, dejó a su hijo Guillermo Morales con unos compañeros en México, donde se crió como Ernesto Gómez hasta que su familia adoptiva le reveló sus orígenes. En el 1998 se produce el documental “The double life of Ernesto Gómez” premiado en el Festival de Cine Internacional. En el boletín del CUCRE, Carmen Valentín, madre, consejera escolar y combatiente de las FALN afirmó en su carta: “Yo no reclamo nada de ustedes, no quiero título de heroína. Lo único que me atrevo a pedirles es que respeten la patria y en cambio yo seré respetada” (1989: 6). Ana Ramos-Zayas (2003: 91), quien tuvo la oportunidad de observar directamente la comunidad puertorriqueña de Chicago de donde emerge las FALN, señala que: “The New Revolutionary Woman serves two complementary purposes. It is a position from which to consider the historical U.S. colonial control of Puerto Rican women‟s bodies for example, the population control measures of the 1970s and from which to challenge the idea that the colonial government‟s supposedly more liberal views on gender and race are needed to orchestrate social reform by claming to empower women while countering colonial power‟s focus on oppressive antimodern traditions and its blaming Puerto Rican Culture for the presence of such traditions. These processes juxtapose tradition and an image of the new woman as militarily and sexually powerful.” 26 La prisionera política Lucy Berríos fue arrestada y encarcelada en estado de embarazo por sus vínculos con los Macheteros en 1985.

105 Estoy de acuerdo con Ramos-Zayas en que la militancia de todas las nacionalistas revolucionarias cambia la concepción popular sobre el papel de la mujer. Sin embargo, no es sólo su participación militar en la lucha armada lo que logra este cambio, sino que también sus contribuciones a la luchas legales, protestas pacíficas, proyectos educativos y en general su activismo retan los papeles femeninos tradicionales, tanto en la sociedad colonial como en la colonizadora. Si bien es cierto que la lucha clandestina parece ser una actividad extraordinaria, no es menos cierto que cuando los intelectuales recuperan estas actividades de forma creativa o sociológica tienen que acercarse de forma comprensiva, analizando todas las dimensiones de esta forma de lucha. La nueva mujer nacionalista revolucionaria no es sólo especial porque empuña las armas sino porque, como hemos notado en la literatura y en los casos que estudiamos, también es educadora, organizadora y en algunas casos madre y esposa, como son Haydee Beltrán, Ida Luz Rodríguez, Dylcia Pagán y Alejandrina Torres. “La sombra lejana” Novela de corte policiaco, acentuada por la ironía y suspicacia del autor Pedro Juan Soto quien emigrara a Nueva York a los 18 años y regresara más adelante para enseñar en la Universidad de Puerto Rico, La sombra lejana es una reflexión sobre la represión política generalizada en contra del nacionalismo puertorriqueño y la figura de Filiberto Ojeda Ríos como el maestro del clandestinaje en la segunda mitad del siglo XX. Pedro Juan Soto (2002) presenta a Pablo Ortiz, maestro de escuela y a su esposa Camila quienes a punto de retirarse y con los ahorros de toda una vida emprenden un viaje en crucero desde el Mar Caribe hacia la vieja Europa. La barba blanca, el carácter serio, abstraído e intelectual de Pablo llaman la atención de la tripulación y de algunos pasajeros de clase media que lo cofunden con Filiberto Ojeda Ríos, clandestino desde 1990, suscitándose entonces una comedia de enredos y descubrimientos hasta su destino intermedio en Madrid. Una vez en Madrid, su preocupación por su parecido con Ojeda Ríos cobra simpatías cuando conoce a Celestino, otro paisano que admira al líder Machetero y alega que el mismo vive en las montañas de su pueblo rodeado de vecinos que lo protegen. Celestino es hombre rural y trabajador, comerciante con algunas propiedades en el campo; se considera afiliado al Partido Popular Democrático pero en Madrid se comporta como todo un nacionalista. Pablo y Celestino llegan a la conclusión de que es Filiberto quien tiene a las autoridades en una encerrona porque si lo asesinan lo validan como mártir y si lo capturan lo convierten en prisionero político y en un héroe nacional. Celestino propone que Puerto Rico

106 necesita héroes, hombres con el corazón y el coraje de Filiberto para guiar al pueblo en su marcha hacia la plena liberación nacional.27 El viaje continúa y una vez de regreso en Puerto Rico la Policía los interroga y amenaza en repetidas ocasiones. Las autoridades escolares le dan la espalda, su esposa apenas se compromete a resolver el problema y los vecinos desinformados por las autoridades no parecen solidarios. Pablo Ortiz experimenta entonces las vejaciones de ser un independentista acosado por el programa COINTELPRO. El personaje hostigado y aislado no sabe si cambiar su apariencia. Pero se pregunta por qué tiene que mutar su cuerpo, quitarse una barba que siempre llevó y que lo distingue de los demás, aunque ésta arrastre consigo una sombra lejana. El maestro decide que escribirá, que dejará un testimonio sobre sus vivencias pero ¿como hacerlo si los escritores están en la Torre de Marfil en la encumbrada Universidad de Puerto Rico? Sus amigos lo refieren al profesor Pedro Juan Soto pero le advierten que es un tipo gruñón, quizás inaccesible. De esta forma el autor lanza una crítica directa al intelectual “apolítico” e indiferente que se distancia del trabajo comprometido para conservar sus privilegios. Pablo Ortiz se ve acosado por la prensa y el servicio de inteligencia colonial llega a pensar que debe “coger el monte” como el mismo Filiberto. Podemos observar cómo, en el espacio del texto, el autor Pedro Juan Soto se encuentra discretamente con su personaje, el intelectual que como cronista cuenta la historia de los que el régimen pone al margen, el intelectual comprometido y dispuesto a defenderse de la represión o la censura. El autor también se encuentra con el padre que sobrevive la pérdida irreparable de su militante hijo cuando sugiere que Puerto Rico necesita héroes y mártires como los del Cerro Maravilla. “Conversaciones con Filiberto Ojeda Ríos” Luis Nieves Falcón, sociólogo y profesor emérito de la UPR se ha dedicado a la investigación de las clases sociales en conflicto. Uno de sus primeros trabajos diserta sobre la explotación de los trabajadores agrícolas emigrantes en el noreste de EEUU. A partir de 1990 dirigió Ofensiva 92 y más adelante el Comité de Derechos Humanos para la Liberación de los Prisioneros Políticos y De Guerra. En el 2002 publica La luz desde la ventana: Conversaciones con Filiberto Ojeda Ríos una obra testimonial donde el editor interlocutor se “convierte en la voz de la 27 La propuesta de Celestino pone a Pablo a reflexionar sobre la necesidad de los héroes, ¿acaso los mártires del Cerro Maravilla en 1978 no eran héroes también? Los dos jovencitos cercados por la policía bajo el auspicio del FBI y del gobernador anexionista entonces, Carlos Romero Barceló. Esos jóvenes que derramaron su sangre en la cima del Cerro Maravilla en la cúspide de cordillera central eran mártires y héroes. El autor Pedro Juan Soto lo sabe, pues es el padre de Carlos Soto Arriví, uno de los jóvenes que fue esposado y ejecutado por uno de los escuadrones de la muerte de la derecha policíaca.

107 persona entrevistada”, además, como todo trabajo científico social, compara los datos de la entrevista con otras fuentes de información secundarias enriqueciendo así el relato y enmarcando históricamente el mismo. Las Conversaciones con Ojeda Ríos recogen su historia de vida hasta su regreso al clandestinaje en 1990. En el primer capítulo el autor documenta la extracción de clase pobre y trabajadora del entrevistado, su educación formal y sus experiencias como emigrante. Sobresale en el relato y la crónica que la familia de Ojeda Ríos fue desahuciada de la tierra donde laboró y residió, las dificultades que enfrentó en la escuela en los EEUU y cómo las superó hasta realizar estudios a nivel universitario y los empleos que ocupó para ganarse la vida como emigrante. A partir de esta base de datos personales el texto gira en torno a la formación y militancia política, documenta su participación a nivel internacional, su arresto y juicio para enfocarse en la contribución de Ojeda Ríos al desarrollo de la lucha armada y clandestina en Puerto Rico. El texto forma parte de la “Colección en voz propia” de Ediciones Puerto, la cual se considera como una serie de testimonios y estudios de personas que de alguna forma definen parte de la historia política, social y cultural de Puerto Rico. De acuerdo con la editorial, estas obras están dirigidas al público en general que desea conocer a fondo la contribución de los puertorriqueños que han hecho historia. Es una edición con un diseño amigable que invita a todos los lectores más allá del público académico y el investigador. Al publicarse, este texto fue el libro de mayor circulación durante un mes hasta que se agotó por completo. La obra de Luis Nieves Falcón abrió una ventana que permitió a toda su audiencia conocer las motivaciones, experiencias y contribuciones del líder del Ejército Popular Boricua-Macheteros. “H.F.” El 28 de febrero de 2004, la sala de conciertos del teatro Raúl Julia está repleta; cientos de jóvenes entonan la letra de las canciones de Mikie Rivera, trovador puertorriqueño y reconocido cantautor de alguna canción tema de telenovela. La prensa describió el evento como uno mágico, lleno de coraje y cariño entre el artista y su audiencia. Como en todos los conciertos, la audiencia canta sus números favoritos pero en el concierto Cuerdas para Cuerdos los jóvenes se ponen de pie y entonan la última estrofa de H.F con todas sus fuerzas. H.F. es una canción de amor para un hombre “atado pero sonriente”, para un hombre “que lleva la patria en su frente y un corazón a punto de estallar”. Es un hombre que el autor de la canción sólo conoce por medio de la prensa, que fue

108 arrestado y las autoridades exhibieron como bandera conquistada o presa capturada. Un hombre “que estrecha su mano a un viejo, que en medio de la noche se pierde rumbo a la ciudad con una partitura” musical que romperá el silencio del bosque con el sonoro metal de su trompeta.28 H.F. es una canción de amor y de protesta porque condena que se le ponga precio y se ofrezca una recompensa por su cuerpo, denuncia la persecución del hombre y exige se respete la vida del que reta la historia con sus sueños. Es una canción comprometida porque advierte que, del mismo modo que el pequeño pitirre se defiende del guaraguao (un ave de rapiña que habita en Puerto Rico) el águila invasor que simboliza el imperio estadounidense también va a temblar porque según la canción “aquí estamos preparados” para la lucha. Esta canción es una celebración de la libertad del clandestinaje, es un tierno abrazo solidario que termina exclamando; “Te quiero vivo y no muerto, Hermano Filiberto”. Esta canción de amor, de coraje y de alegría se mezcla sublimemente con otros hermosos temas de la nueva canción puertorriqueña. Antes Antonio Cabán Vale, Andrés Jiménez y Roy Brown compusieron diferentes versiones de Antonia dedicada a la universitaria Martínez-Lagares que fue asesinada por la Policía de P.R. en 1970 en medio de una protesta contra el ROTC. El cantautor puertorriqueño Noel Hernández también compuso la canción Guerrillero dedicada al Che, los CAL y MIRA en Puerto Rico. Este ultimo produjo una de las canciones de la campaña para excarcelar a los puertorriqueños que atacaron el Congreso de EEUU en 1954 titulada Cinco Nacionalistas Presos porque incluyó a Oscar Collazo uno de los dos que atacó la Casa Blair en 1950. H.F. de Mike Rivera acaparo la atención de la prensa cuando estrenó el concierto que confirmó su destacado papel como cantautor de la nueva canción. H.F. se une a los himnos nacionales no oficiales como “La Borinqueña Revolucionaria” escrita por Lola Rodríguez de Tió, peregrina de la revolución del 1868 y “Boricua en la Luna” compuesta por Juan Antonio Corretjer después de visitar en prisión a Ida Luz Rodríguez, prisionera de guerra de las FALN. En sus versos recoge la historia familiar de la niña cuyos descendientes emigraron a EEUU sin poder regresar nunca a Puerto Rico y que al final afirma que aunque naciera en la Luna sería Borincana. El cantante y precursor del género hoy conocido como nueva trova o nueva canción Roy Brown, musicaliza los versos de Corretjer y los interpreta por primera vez en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico el 10 de marzo de 1990; desde entonces esta canción forma parte de las crónicas sobre la 28 Filiberto Ojeda Ríos es un músico formalmente entrenado en la Escuela Libre de Puerto Rico y en el Conservatorio de Cubanacán en La Habana. Trabajó como músico en el Club Moroco de la Ciudad de Nueva York, en el Club Tropicana de la Habana y con una de las más grandes orquestas en Puerto Rico, La Sonora Ponceña.

109 integridad nacional que incluyen por completo a la comunidad de emigrantes dentro del pueblo puertorriqueño. Los Peregrinos, la Prensa y los Intelectuales Al igual que otros militantes revolucionarios, Filiberto Ojeda Ríos emigró circularmente a los EEUU con su familia desde su infancia; como músico profesional circunvaló el triángulo de San Juan, la Habana y Nueva York marcando el ritmo de su militancia política y formación nacionalista revolucionaria. Como parte de la lucha por mejorar las condiciones de vida de su familia y su comunidad en Nueva York, Filiberto se aparta de la trompeta y desde el 1958 comienza su militancia por la liberación nacional antillana en el M-26 (Nieves-Falcón, 2002). Como he mencionado anteriormente, en La Habana sirve como delegado del MPI en la Organización Tri-Continental, luego regresa a Nueva York y más tarde a Puerto Rico para organizar clandestinamente el MIRA (1970) y más adelante los Macheteros (1976). La dimensión política de la historia de vida de Filiberto Ojeda es una extraordinaria, sin embargo, la dimensión personal refleja la situación del puertorriqueño promedio oriundo del campo, de extracción trabajadora que se ve forzado a emigrar a los EEUU. La combinación de ambas dimensiones ha capturado la atención de media docena de periodistas quienes han entrevistado en diversas ocasiones a Ojeda Ríos desde su regreso al clandestinaje el 23 de septiembre de 1990. Desde que Filiberto Ojeda Ríos regresa al clandestinaje ha sido entrevistado por los tres noticieros televisados de cobertura nacional en Puerto Rico y se le han hecho tres entrevistas por cadenas de radio en la Isla grande. En 1991 fue entrevistado por la periodista Daisy Sánchez de Teleonce, en 1995 por el ancla de telenoticias Jorge Rivera Nieves de Telemundo y en el 2003 por Rafael Lenin López de Televicentro. En el 1998 es entrevistado por Luis Penchi y Rafael Lenin para Radio Puerto Rico, un año más adelante (1999) vuelve a conceder una entrevista a Penchi junto a Yolanda Vélez Arcelay de Radio Puerto Rico y en el 2002 y en septiembre de 2005 al Profesor José Elías Torres de WPAB en Ponce Puerto Rico. Este tipo de entrevista se ha caracterizado porque comprende más de una hora, cubre los temas de interés actual y en ella se exponen las posiciones de los Macheteros a toda la audiencia. En todos los casos los programas de noticias televisados han producido una serie de cinco días en los cuales se transmiten fragmentos de la entrevista y luego se transmite íntegramente la entrevista en un día del fin de semana. Cada entrevista a su vez genera otras noticias en reacción a los planteamientos de los Macheteros por medio de su portavoz Ojeda Ríos.

110 Según Peterson (2001: 110) en las organizaciones clandestinas es importante no sólo mantener bases de información secreta sino también la información que se puede publicar para fortalecer sus propuestas políticas. En el caso de organizaciones insurgentes se protege toda la información sobre el funcionamiento interno, reclutamientos, escuelas de formación y la planificación táctica. Simultáneamente, se publican sus programas estratégicos, denuncias sobre la represión y posiciones sobre reivindicaciones sociales específicas, acompañando las mismas de acciones violentas o de amenazas con el uso de la fuerza. Cuando examinamos las obras y observaciones sobre los productos intelectuales relacionados al nacionalismo revolucionario debemos preguntarnos por qué el caso de Filiberto Ojeda Ríos cobra gran atención en los medios político-culturales a pesar de las limitaciones públicas que representa la lucha armada y clandestina como forma de participación política. Gary A. Fine (1999) podría ofrecer una respuesta al proponer que la lucha armada tiende a tener un efecto de movilización indirecto que primero estimula y luego radicaliza la participación de los activistas legales y segundo promueve la incorporación a la lucha armada y clandestina de aquellos simpatizantes que sólo admiraban con cierta distancia la lucha por determinada causa. La interpretación de las acciones de la lucha armada dependerá de la exposición que de ellas realizan los intelectuales, entre ellos los periodistas, cantautores, escritores y educadores. Es evidente que la mayoría de los militantes clandestinos formaron parte de la comunidad puertorriqueña en los EEUU, algunos circularon desde la niñez, otros nacieron en el continente y la mayoría de los entrevistados llegaron a proseguir estudios universitarios antes de militar en la lucha armada clandestina. Algunas de sus experiencias enmarcan las latitudes del nacionalismo revolucionario puertorriqueño de 1960 en adelante, que emerge dentro de la nueva lucha y de la comunidad puertorriqueña en el continente. La historia de vida de los nacionalistas revolucionarios, prisioneros, exiliados y clandestinos es parte de la historia de 3.5 millones de puertorriqueños que residen en los EEUU y 3.5 millones de puertorriqueños que residen en su territorio nacional del Caribe. El Lic. Juan Mari Brás, ahora profesor de derecho en la Facultad Eugenio María de Hostos ha señalado que el régimen colonial “cuando empezó a promover la emigración hacia Estados Unidos, como han hecho en otros territorios para fomentar la sustitución de población, los puertorriqueños que se asentaron en Nueva York, Chicago y otros lugares de Estados Unidos, lo que hicieron fue enriquecer más la cultura puertorriqueña, desarrollar la puertorriqueñidad y, hoy por hoy, yo diría que el patriotismo arraigado en la conciencia de los puertorriqueños residentes en Estados Unidos es tan alto o más que el de los que vivimos en la isla..” Hasta el momento el examen de la realidad colonial de Puerto

111 Rico demuestra que la comunidad Boricua en los EEUU ha sido uno de los elementos fundacionales de su nacionalidad, fuente de militantes e intelectuales y contenedor de los movimientos sociales que marchan con paso firme a la liberación nacional. Juan Mari Brás, portavoz del nacionalismo revolucionario así lo hace constar en la cita anterior en entrevista con la Revista Tricontinental en 2004.29 Juan Antonio Corretjer, portavoz de las organizaciones clandestinas y quien transitara del nacionalismo Albizuista al marxismo leninismo, estimó que el proceso de proletarización de los emigrantes revolucionaría la forma en que éstos afirmarían su nacionalidad y su forma de luchar en contra del colonialismo y el imperialismo (2002). Los intelectuales comprometidos con la autodeterminación de Puerto Rico han considerado a los puertorriqueños residentes en el continente como parte de una sola nación a la que transforman dinámicamente afirmando y enriqueciendo su nacionalidad. Debates desde la Torre De hecho notamos cómo los intelectuales comprometidos con la defensa, la transformación y el enriquecimiento de la nacionalidad puertorriqueña se distinguen de los intelectuales imperialistas que se autodenominan cosmopolitas estos que en algún momento marcharon junto a su nación pero, como hijos pródigos, una vez cobraron su herencia abandonaron la lucha anticolonial y se convirtieron en los abogados del imperialismo “cosmopolita”. El intelectual comprometido con la descolonización, por otro lado, tiene una base de apoyo, una comunidad y es parte de un bloque intelectual crítico y progresista. Mientras, el intelectual cosmopolita se apodera de los llamados valores universales, operando como el francotirador que desde la torre de la universidad no tiene ninguna base que los apoye y depende de la moda teórica que lo proteja en la sombra de los poderosos. En La Nación Postmortem Carlos Pabón (2002) plantea que la crítica que hacemos González-Cruz (1998) Carrión (1997), Coss (1996) a sus planteamientos antinacionalistas nos convierte en “los guardianes culturales” de la nación. Ninguna de estas tres críticas a Pabón tuvo la intención de guardar celosamente la nación sino de explicar por qué el análisis de Pabón es un acercamiento incompleto que no consideró la solidaridad del nacionalismo con las luchas obreras, ambientalistas y en contra de la represión y a favor de los derechos humanos. Los argumentos de Pabón (2002: 70-71) estigmatizan el trabajo intelectual comprometido y pasan por alto que los intelectuales que no estamos amparados por el régimen colonial no tenemos el poder del estado para “guardar y vigilar” a la nación. En cierta medida 29 Tricontinental Arleen Rodríguez Derivet entrevista a Juan Mari Brás (Num. 159 Año 38 2004)

112 los argumentos de Pabón parecen la continuación del bloque intelectual de derecha que durante la década de los 1970 intentó desarticular el movimiento estudiantil y nacionalista en la Universidad de Puerto Rico. “It is very likely the reader notices that these academics are similar to the collaborator intellectuals denounced by Fanon (1961), who dedicated themselves to the task of arguing that “Algeria is not a Nation, has never been a Nation, will never be a Nation” (Fanon 1999: 225). In the case of Puerto Rico, however, we will observe a block of progressive intellectuals who, influenced by the working class and its resistance to assimilation, are part of a democratic anti-imperialist proposal. Aijaz Ahmad (1997: 55) has proposed that intellectuals who fight against imperialism from the anti-colonial nationalism have the opportunity to subvert the order proposing democratic, inclusive and solidary social relations. El nacionalismo, como cualquier comportamiento humano debe estar sujeto al estudio, crítica y examen intelectual. A pesar de que la agenda de los intelectuales cosmopolitas tiende a asegurarles un “lugar privilegiado bajo la sombra de los poderosos” como afirmara Georg Fromm (2004), es posible hacer una crítica al nacionalismo desde una perspectiva descolonizadora como la que encontramos en los trabajos de Jorge Duany (2002), Rafael Bernabe (2003) & José J. Rodríguez Vázquez (2004), quienes producen un examen muy acertado del nacionalismo que nos permite comprender las distinciones entre los nacionalismos cultural-populista, conservador-reaccionario y revolucionario-marxista que han enmarcado la marcha de la nación puertorriqueña en el siglo XX. La obra más completa sobre el desarrollo ideológico del nacionalismo puertorriqueño es El sueño que no cesa: la nación deseada en el debate intelectual y político puertorriqueño 1920-1940 de Rodríguez Vázquez (2004). Esta obra, bitácora o mapa sobre el nacionalismo no es una apología amigable ni una caricatura posmoderna del mismo. Este “sueño que no cesa”, puede ubicarse entre la selección obras importantes sobre el tema tales como “La nación en la orilla” de Luis F. Coss (1996), “Manual para organizar velorios” de Bernabe y “Puerto Rican Nation on the Move” de Duany. La primera gran contribución que nos ofrece el autor es su definición del nacionalismo como un fenómeno político e intelectual moderno que se manifiesta en Europa y las Américas desde finales del siglo XVIII. También coincide con mi planteamiento de que no es sólo una propuesta burguesa pues dentro del nacionalismo anticolonial existe una agenda para la justicia social. Con esta definición se distancia de otros críticos del nacionalismo, tales como Adrian Hastings o Clifford Geertz quienes le atribuyen a la nación un origen primordialista amarrado a la herencia étnica y a las relaciones sociales más elementales. Aunque otros críticos se enfocaron selectivamente en algunos intelectuales nacionalistas para analizar la nacionalidad ninguno proveyó la riqueza

113 dialógica con la que este autor enmarca el debate, la polémica y los discursos sobre el nacionalismo. En los tres actos de su viaje Rodríguez Vázquez mantiene como interlocutores a Antonio S. Pedreira, Pedro Albizu Campos y Luis Muñoz Marín. Esta es la tercera y mayor contribución de esta obra, que en su texto establece con claridad que estos discursos no son monólogos o catequesis sino el punto de encuentro intelectual de diversos y conflictivos acercamientos y propuestas sobre la nación. Hace bien el autor al señalar que para Pedreira la nación es una pesadilla, es un cuerpo hermoso, una entidad excelsa y una esencia maravillosa enferma, presa de la fiebre, del calor y del coraje de los mulatos. De acuerdo con la taxonomía de Pedreira los grifos se tienen que asimilar para sanarse de esas calenturas rebeldes e ingobernables. El sueño de Pedreira es compatible con el nacionalismo infantil que exige homogeneidad, integración y subordinación a las autoridades. Sin embargo, el elitismo de Pedreira también propone que los políticos renuncien a la retórica patriótica, que renuncien a las prebendas de la colonia y examinen la fragmentación material y espiritual del pueblo puertorriqueño antes de buscar formas de gobernarlos. Esta visión elitista tendrá resonancia en toda la generación del 1930. A pesar de que Pedreira se imagina una nación en crisis material y espiritual, él mismo propone salir de esa pesadilla, reconoce que el pueblo puertorriqueño ya está formado, busca sus orígenes en el jíbaro de la montaña, el hombre de la tierra, el ahijado forzado del hacendado o pequeño propietario. La ruina material de la nación es producto del monocultivo y del latifundio y la fragmentación moral es consecuencia de la pobre educación de las masas. Pedreira sueña con una nación dirigida por los hombres de letra, por lo intelectuales criollos, por una clase capaz de iluminar el camino de las masas hacia su propia identidad. Rodríguez Vázquez, por otra parte, nos guía del nacionalismo moderado de las elites criollas al nacionalismo radical en la fase de movimiento. Queda claro en el texto que el nacionalismo Albizuista es tácticamente radical, porque busca la confrontación directa con el régimen colonial abandonando el diálogo cordial del nacionalismo moderado que se subordina al régimen imperial y golpeando al régimen antidemocrático. El Lic. Pedro Albizu Campos comprendió que la elite no es capaz por sí sola de liberar a un pueblo. Por eso remueve al Partido Nacionalista de sus orígenes ateneístas y dirige este organismo como la vanguardia de un movimiento social. El nacionalismo radical es partido, vanguardia y ejército dirigido a debilitar los flancos más vulnerables del régimen colonial-imperial. Este es un nacionalismo táctico que pretende iniciar el camino hacia la liberación nacional. Nos recuerda el autor que este mulato ponceño, renunció a la movilidad social individual y se consagró como líder y combatiente, la lucha por la independencia era para él la lucha por la liberación de las masas oprimidas. Albizu entendía que la

albizu-campos

114 situación colonial de la Isla provocaba la miseria material y moral de su pueblo. La única forma de redimir ese cuerpo asediado por el imperio era por medio de la insurrección, la lucha directa reformaría el carácter, la ética, la salud y el bienestar de los puertorriqueños. La vanguardia nacionalista moralizaría al pueblo, el valor y el sacrificio de los héroes y mártires armonizarían las diferencias materiales de clase. Pero en este relato queda establecido que el nacionalismo radical, proponía un nuevo orden liberal dentro de la nación. Albizu Campos siempre concibió la nación como una República moderna, donde los ciudadanos y no las clases sociales eran la figura jurídica clave. Las críticas de Albizu sobre la modernidad eran en realidad críticas a la cultura norteamericana, un recurso para establecer los mecanismos para defender nuestra cultura. Si bien es cierto que miró hacia el pasado en busca de un mito fundacional, su propuesta siempre consideró los ideales republicanos más revolucionarios. Como nos señala Rodríguez Vázquez, Albizu no negó los antagonismos de clase pero en su sueño hubo espacio para la reconciliación entre las partes en conflicto. La obra de Bernabe (2003) Manual para organizar velorios es una respuesta directa al discurso de Pabón (2002) La Nación Postmortem. Bernabe, desde una perspectiva crítica del nacionalismo señala cómo la celebración de Pabón sobre la muerte de la nación puertorriqueña carece de una prognosis acertada. Para Bernabe la posición de Pabón no está fundada en una perspectiva crítica del capitalismo y el imperialismo sino que más bien se da desde el individualismo pragmático del intelectual nietzscheano supuestamente desvinculado de agendas políticas. La lectura que hace Bernabe del argumento de Pabón me hace pensar que éste salió de la caverna, sólo observó figuras de piedra y madera y por eso regresó a la gruta para poder contemplar el mundo desde las sombras, encadenado junto a su amo. No estoy de acuerdo con Bernabe cuando plantea que gracias al trabajo de Pabón hemos vuelto a considerar los problemas del nacionalismo, de hecho Bernabe relata en la introducción a su ensayo cómo el Taller de Formación Política (TFP) ha publicado dos importantes obras sobre el tema: La cuestión nacional: El Partido Nacionalista y el movimiento obrero puertorriqueño (TFP 1982) y Pedro Albizu Campos: ¿Conservador, fascista o revolucionario? (TFP 1992) Si desde finales de la década de 1990 estamos examinando nuevamente el nacionalismo es porque las manifestaciones políticas del mismo han acaparado la atención de la prensa, de las editoriales y de los intelectuales en general. Como afirmé en mi ensayo “Algunas notas sobre la introducción y los bordes de la estadidad radical como propuesta de fin de siglo” el trabajo de Pabón fue más bien la provocación

115 que sacó de las cavernas a otros intelectuales cosmopolitas hacia la anexión de Puerto Rico y el abandono de la lucha anticolonial (González-Cruz 1998: 7). La obra de Jorge Duany Puerto Rican Nation on the Move: Identities on the Island and the United States examina aspectos de la emigración puertorriqueña recientemente documentados por el Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter Collage. Se enfoca en la actividad cultural popular de la “diáspora” y el papel de los intelectuales y las agencias coloniales en la formación de una identidad nacionalista aceptable para la metrópoli. De acuerdo con el trabajo de Duany la División de Migración del Gobierno de Puerto Rico, el Partido Popular Democrático y el Partido Demócrata estadounidense se han esforzado formalmente para promover el nacionalismo cultural vis á vis el nacionalismo político, sobre todo en su manifestación revolucionaria. Las pasadas observaciones de Duany me parecen muy valiosas, sin embargo no comparto con el autor su percepción de que este nacionalismo populista sirve como herramienta para adelantar las reivindicaciones de la comunidad como una minoría étnica dentro de los EEUU. Por el contrario, el examen de la emigración que he realizado en los capítulos anteriores nos indica que las acciones directas, las protestas pacíficas y las acciones violentas del nacionalismo revolucionario han sido los mecanismos más efectivos para la movilización de las masas y la transformación de sus condiciones de vida. Duany no se enfocó en el examen del nacionalismo revolucionario y no tuvo la oportunidad de examinar documentos primarios sobre el papel del nacionalismo revolucionario en la formación de la identidad de la comunidad emigrante puertorriqueña. Sin embargo, ha sentado las bases para aquellos que nos proponemos analizar el nacionalismo revolucionario que no sólo afectó el perfil del emigrante sino que, como he planteado, surgió dentro de esta comunidad. De hecho, el trabajo de Ana Ramos Zayas apunta en esa dirección y espero que en esa misma vía mi investigación contribuya a la documentación y análisis del nacionalismo revolucionario en el futuro inmediato. Armando la utopía El trabajo intelectual literario, histórico y de la prensa, elaborado directamente a partir de los testimonios, experiencias y acciones del nacionalismo produce el material intelectual sociológico y multidisciplinario que permite una mirada más comprensiva a la transformación de la nacionalidad puertorriqueña. La tendencia de los críticos del nacionalismo es a enfocarse en los intelectuales consagrados mientras pierden de perspectiva el trabajo intelectual orgánico o de base realizado por todos los nacionalistas revolucionarios en sus comunidades. Las

116 acciones de las organizaciones clandestinas y la militancia del movimiento de liberación nacional son los hechos que hoy nos permiten observar la dinámica de la nación en marcha. No sería posible comprender el origen, carácter y comportamiento de la nación puertorriqueña sin examinar su nacimiento en la Revolución del 1868, sus aguerridos primeros pasos guiados por el nacionalismo Albizuista y la correlación entre la lucha armada y los movimientos sociales anticoloniales de la nueva lucha. Los intelectuales podemos imaginarnos, observar y examinar la nación. Pero son los eventos sociales, políticos y económicos los que enmarcan el comportamiento de los actores sociales y los paradigmas que utilizamos para analizar los mismos. Es evidente que los intelectuales tenemos un papel importante en la construcción de las naciones y otros artefactos culturales pero nuestro trabajo se define dentro de los límites de la historia, las estructuras sociales y las acciones de los grupos que estudiamos. Es tan importante el trabajo intelectual-académico crítico o creativo sobre el nacionalismo como las obras sociológicas de Duany, Bernabe y Rodríguez Vázquez o el trabajo literario y testimonial de García, Rivera, Soto y Nieves Falcón, como el trabajo intelectual de masas realizado por los líderes del nacionalismo revolucionario. Como señalara Edward Said (1996), los intelectuales sirven de testigos y portavoces de los movimientos nacionales en los momentos de mayor dispersión y represión porque en la composición final de la nación se unen los artefactos; cuentos, canciones, ensayos, monumentos, mapas, testimonios, protestas pacíficas, acciones violentas, y la lucha popular prolongada en la marcha permanente de la nación puertorriqueña que persigue su descolonización y autodeterminación. En otras palabras, los intelectuales por sí solos no pueden inventar tradiciones, imaginarse naciones o formar nacionalidades sin la acción del movimiento de las masas ya sea éste disperso e improvisado o agrupado y organizado.

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117 Conclusión El objetivo principal de este ensayo es proponer que la lucha armada y los intelectuales anticoloniales han tenido una participación preponderante en la formación de la nacionalidad y definición de la nación puertorriqueña. De esta forma, esta investigación ofrece un nuevo enfoque y dimensión al debate sobre la cuestión nacional puertorriqueña reseñado al nacionalismo revolucionario como uno de los actores definitorios. Como resultado final esta investigación también ofrece un mapa a los que comienzan a marchar por la liberación de la nación puertorriqueña o estudian la misma en relación a otros movimientos o fuerzas de cambio social. Este texto propone que a partir de 1956 surge el nacionalismo revolucionario puertorriqueño incluyendo su presencia en los enclaves de la comunidad emigrante en los EEUU; asimismo, surgen el movimiento estudiantil y un nuevo bloque intelectual anticolonial después de la represión contra el nacionalismo entre el 1933-1954. Este nuevo nacionalismo revolucionario aglutinó emigrantes progresistas, estudiantes e intelectuales transformando así las características y significados de la nacionalidad. Proponiendo una nacionalidad mas inclusiva, combativa y progresista. La lucha armada puertorriqueña surge como consecuencia de la represión generalizada del estado colonial en contra de los movimientos sociales legales como el Partido Nacionalista, Movimiento Pro Independencia y la Federación Universitaria Por la Independencia. La comunidad puertorriqueña en los EEUU también sirvió de base para el desarrollo de los militantes intelectuales comprometidos con la lucha de clases anticolonial, de tal forma que el nacionalismo revolucionario puertorriqueño volcó su radio de acción político hacia los EEUU y amplió su base de apoyo para continuar su lucha anticolonial desde la metrópoli. El examen de las historias de vida, el análisis de contenido de la prensa y otras fuentes primarias reflejan que la mayoría de los líderes del nacionalismo revolucionario se forjaron directamente al calor de las luchas estudiantiles y comunitarias influenciadas por las corrientes marxistas que proponían la lucha de clases y liberación nacional como proyectos de cambio social compatibles. Podemos afirmar que los prisioneros políticos y de guerra, antes de ser capturados, formaron parte del nuevo liderato del bloque intelectual de los trabajadores nacionalistas comprometidos con las reivindicaciones de la comunidad puertorriqueña en EEUU y Puerto Rico.

118 La lucha armada y clandestina ha sido una de las herramientas del nacionalismo revolucionario en Puerto Rico y los EEUU que el régimen colonial intenta frenar, bien sea por medio del populismo nacionalista moderado o a través de la represión directa contra su liderato intelectual. Como nos señalara Apter (1997) el objetivo de la lucha armada es retar las instituciones hegemónicas del régimen en el poder erosionando su capacidad para gobernar por la fuerza. Las acciones violentas del nacionalismo revolucionario se caracterizaron por que consecuentemente atacaron de manera selectiva minimizando las pérdidas humanas del adversario. En su testimonio Filiberto Ojeda-Ríos, Responsable General de los Macheteros, planteó que “la lucha armada en Puerto Rico no puede ser una aventura militar o terrorista porque la misma tiene que contener un carácter defensivo, selectivo, humanitario y anticolonial” (Nieves-Falcón, 2002: 172-176). De acuerdo con Addison (2002) el nacionalismo revolucionario no necesita aterrorizar a la población o derrotar militarmente al régimen colonial sino demostrar que el mismo es vulnerable debilitando sus fuerzas políticas mientras el movimiento nacionalista crea estructuras paralelas de organización y poder. Las acciones armadas selectivas de las organizaciones clandestinas nacionalistas revolucionarias en Puerto Rico respetaron la integridad colectiva de la población, comenzaron a debilitar el avanzado proceso de anexión del territorio y fortalecieron la militancia de todo el movimiento nacionalista demostrando que el régimen no tiene el control absoluto de la población. Al examinar las experiencias de los prisioneros políticos y de guerra, su militancia clandestina, su peregrinaje como emigrantes y su activismo comunitario notamos que se valida la observación de James Blaut (1987) de que las minorías que son producto de una relación colonial no se dispersan, asimilan y desaparecen sino que establecen sus propias formas de resistencia anticoloniales. Dichas minorías son la punta de lanza de un movimiento que se fragua en las luchas cotidianas por mejorar su calidad de vida, defenderse del racismo y de la discriminación. El nacionalismo revolucionario ha servido como herramienta del activismo nacionalista movilizando en ocasiones a diversos sectores, clases y grupos de interés en la defensa de su territorio, cultura, medio ambiente e integridad nacional. Este texto rearma el rompecabezas que nos permite observar en el mismo plano la participación directa de la comunidad boricua en los EEUU en la organización del nacionalismo revolucionario, la relación de la nueva lucha con las organizaciones clandestinas armadas y el papel de los intelectuales creativos o críticos en la transformación de la nacionalidad puertorriqueña.

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Pa' la Plaza con Oscar López Rivera

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