Que nos han Puesto en la Cabeza, Que nos Han Hecho Creer

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Los buenos de la película quieren quitarle a los malos el suelo fértil, el oro, el uranio, el petróleo, el agua dulce y la biodiversidad

por Marta Balbi.

Respecto del genocidio

El Nuevo Orden Colonial de dominación mundial, ha perfeccionado todos los mecanismos genocidas puestos en práctica por el capitalismo europeo en el siglo XIX.

Esos mecanismos del siglo XIX fueron diseñados para lograr el control sobre territorios ricos, generalmente desprotegidos por las autoridades nacionales, en Latinoamérica, África Negra, Medio Oriente, el Sureste Asiático, el Pacífico Sur.
La justificación filosófica de las naciones occidentales fue la ideología del Darwinismo Social (Spencer), fundamentada en la noción del modelo materialista de Progreso y Civilización, de la que eran ejemplo los Países Europeos y Norteamérica.
El término civilización fue introducido alrededor de 1.760 por los filósofos de la Ilustración, quienes sostenían que el régimen mercantil de entonces representaba la más alta condición a la cual podía aspirar cualquier sociedad.
Producir, acumular y ostentar es -según ellos- la única alternativa posible para el futuro de la Humanidad.
Ese concepto de civilización implica la existencia de naciones que no están civilizadas porque no acumulan ni producen ni ostentan, y por esto son inferiores.
La misión de los pueblos superiores sería, pues, salvar, educar y civilizar a los pueblos inferiores.
Bajo el lema de ?Destino Manifiesto?, Estados Unidos llevó a cabo su expansión, considerada por ellos como una especie de misión divina de bolsillo, llevada a cabo por un pueblo racialmente superior, escogido, los cristianos Anglo Sajones, que habían sido elegidos para conquistar la Naturaleza y llevar la civilización a los pueblos inferiores subordinados, indios o mestizos.
Los territorios indígenas, mexicanos, del Pacífico norte, de África, el Medio Oriente, el Sureste de Asia, Australia, Nueva Zelanda y otros pertenecientes a China y la India, bajo la misma ideología civilizadora, fueron apropiados por los países del Norte de América, y por los países del occidente europeo (Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Italia, Portugal?).
La formación de imperios coloniales vastos, particularmente el Británico y el Norteamericano, animada por la ideología del Darwinismo Social, se fundamentó en una interpretación de las relaciones internacionales de poder en términos de la supervivencia del más apto, idea muy influyente entre 1880 y la Primera Guerra Mundial, y revivida a partir de 1970 bajo el nombre de Sociobiología.
Según la teoría de la ?Evolución Social?, tanto el mundo natural como el social están gobernados por las mismas leyes ?naturales?. Estas serían, leyes de canibalismo, leyes de predominio y de guerra.
Las diferentes sociedades y razas avanzan hacia la militarización, el armamentismo sofisticado y las estrategias de lucha psicológica, con ritmos diferentes lo cual, según esta teoría, determina la existencia de una jerarquía de razas, sociedades y culturas que es consecuencia necesaria de la evolución social, expresada en unas razas, sociedades y culturas superiores y que han de dominar, y otras, que son inferiores y han de acatar la dominación.
En Estados Unidos, la ideología del Darwinismo Social y del Destino Manifiesto fue utilizada para legitimar las jerarquías sociales y las estructuras de clase, la xenofobia contra los inmigrantes, las políticas racistas, las guerras imperialistas, la anexión de las antiguas posesiones españolas en el Caribe y el Pacífico, y las fragantes intrusiones en los territorios ocupados por ?razas inferiores?.
Los autodenominados Países del Primer Mundo basan sus procedimientos en la creencia de que todas las sociedades existentes, fuera de ellos, son atrasadas y representan estadios arcaicos de la evolución social de la Civilización Occidental, debido a su resistencia a aceptar los valores consumistas, su incapacidad para producir y adquirir mercancías.
El consumismo es considerado como el mayor desarrollo ético y moral posible, y se mide ? en términos sociales- por la cantidad de dinero que un país es capaz de generar, y – en términos individuales- , por la cantidad de dinero que un individuo es capaz de obtener y gastar.
Civilización y dominación neocolonial Siglo XX y XXI
Decretado el predominio del sistema de intercambio por dinero, la expansión del control y el dominio de las Potencias con Dinero hacia los países con menor cantidad de estas divisas, fabricadas por aquellos, se denominó ?modernización?.
¡Qué gobernante no se siente orgulloso de promover la ?Modernización?, abriendo las puertas del país a los jugosos capitales extranjeros!
¡Qué funcionario no se regocija de congraciarse con las Instituciones Internacionales y las Comunidades Empresariales que tienen dinero!
¡Qué administración política no se ufana de llevar civilización y empresas de explotación agrícola y minera hasta los lugares más ignotos, liberándolas de gentes primitivas y formas de vida atrasadas, para así aprovechar tantos ricos recursos paralizados y ociosos!
Este proceso se denomina Globalización, y por supuesto incluye la eliminación ?en cada lugar- de lenguas, creencias, valores, estilos, modalidades, usos y costumbres tradicionales y autóctonos.
– El afán de enriquecimiento y acumulación, denominado ?crecimiento económico?, desconoce el concepto de ?daño ambiental?.
– El afán de enriquecimiento y engorde desconoce el concepto de respeto de los territorios ancestrales indígenas.
– El afán de acumulación y predominio hace correr la noción de que los problemas de ocupación, vivienda, salud y educación son problemas emergentes que lentamente y mediante una planificación adecuada que nunca se cumple, son posibles de solucionar.
¡Pues, NO!
Esos no son problemas, sino endemias del sistema explotador consumista.
La única solución que los Grandes 8 planifican es promover la muerte lenta de las familias afectadas, ayudando un poco a la eutanasia de los hambrientos por medio de mala praxis médica en los hospitales (o directamente, ninguna praxis), inflación que los aleje de los insumos paulatinamente,  un poco de reguero de virus y parásitos por aquí y por allá, envenenamiento legal de los cursos de agua, infestación ?legal- de los suelos, instalación de torres de electricidad contaminantes sobre los asentamientos humanos, refuerzo ?por diversas técnicas- de las causas emergentes de la miseria.
Todos sabemos que no se deben arrasar los bosques ni contaminar las aguas, a fin de que la vegetación silvestre, animales silvestres y humanos tengan recursos de supervivencia.
¿O todos lo sabemos, menos los funcionarios y empresarios?
La ?civilización? requiere por lo visto de incultura, de desinformación.
Todos sabemos que el concepto ?Democracia? implica que los gobernantes sean los ejecutores de la voluntad popular.
Pero el sistema requiere que la voluntad popular se circunscriba al acto de votar a personas desconocidas, infladas por la publicidad, que luego traicionan sus propios discursos políticos con franca impunidad. Y, sobre todo, requiere que los votantes se sientan acorralados por el miedo y la alienación.
¿No sabemos todos acaso que las barras de seguidores de los políticos tienen hambre, son desocupados y les PAGAN por golpear bombos, enarbolar banderas, aplaudir y gritar?
La ?civilización? requiere también de debilidad individual y social.
De juventud sin futuro. De gente atrapada en los vahos de la droga, del alcohol y de la promiscuidad.
Requiere que la Universidad rechace a miles y miles de jóvenes con ilusiones, por falta de tiempo, de dinero y sobre todo, por ?falta de correcta preparación previa?. Supuestamente por una falta ominosa de presupuestos de parte de la Universidad Pública, y por una falta ominosa de decencia por parte de la Universidad Privada.
Claro, faltaba esto: La civilización requiere de indecencia; de auténtica y rotunda falta de ideales, de respeto y de valores.
En nombre de esta porquería conceptual un pedazo de humanidad se siente SUPERIOR y con derechos a derretirnos y desertificarnos el planeta. Y nosotros todavía les pedimos por favor, elevamos petitorios, hacemos reuniones y manifestaciones ante tribunales, y marchas silenciosa y pacíficas? En fin, los estamos deificando.
Pero por encima de todo ello, respondiendo a la ideología del Darwinismo Social y de la tesis civilizadora, desarrollaron la idea de los llamados países renegados o rogue countries, concepto aplicado a todos aquellos países que no comparten la ideología imperial del destino manifiesto del Primer Mundo.
En tal sentido, los países civilizados y ?desarrollados? mercantilmente, deciden que oponerse a sus manipulaciones y estafas no solamente es una prueba de anacronismo histórico, de atraso, sino aún peor, es un delito público que se sanciona con la invasión, la guerra y la destrucción.
La imposición despótica sobre el destino de los países que no se sometan a esa voluntad de dominio, convierte a dichos países en sociedades sin soberanía que deben acudir como sujetos del derecho privado ante las instancias administrativas, jurídicas y políticas de la sociedad internacional como si fuesen vulgares delincuentes callejeros. ?Ya no hay guerreros que luchan bajo diferentes banderas e intereses encontrados. La Comunidad Internacional solo reconoce a delincuentes que quebrantan su ley y a policías que la defienden. No hay guerras justas por la defensa de legítimos derechos, sino infractores de las leyes ?sacrosantas? de los Estados manipuladores y manipulados.
Dentro de nuestras propias sociedades, cada uno se ufana por considerar que pertenece al grupo de los ?blancos?, de los ?lindos?, de los ?astutos?, para diferenciarse de los que el Darwinismo Social calificó de subordinados e inferiores.
Se describen a sí mismos como aptos, en tanto que los nativos son descritos como ineptos e ignorantes.
La estrategia de dominación mundial
Aquellos que se creen los estúpidos y científicamente infundados dogmas del Darwinismo Social se apropian de las múltiples tácticas o prácticas para la dominación del ser social y de las mentes individuales y colectivas que transmiten los claustros académicos de las Ciencias Sociales.
En los países colonizados, las oligarquías, gobiernos y partidos políticos apátridas se rehúsan a incorporar en la enseñanza oficial toda información que contradiga o altere la ?verdad histórica oficial?.
El inicio de la traición contra nuestros países y nuestra gente se inicia y refuerza con la deconstrucción del sistema de enseñanza y de los fundamentos de la identidad nacional, preparando la futura entrega definitiva del país a los financistas transnacionales.
El propósito de la deconstrucción educativa es conseguir la pérdida de toda capacidad crítica y de razonamiento abstracto, sobre todo en las clases populares y la clase media, reservando dicho privilegio a los estudiantes de determinados colegios, liceos y universidades financiados por la empresa privada u organizaciones católicas fundamentalistas, quienes pasarían luego a ocupar el control del Poder.
Los cargos subalternos son reservados a los ?negros? y a las larvas de clase media, ya deformados por la incoherencia del sistema educativo público o privado.
Esta estrategia es convalidada por organismos nacionales e internacionales prestigiosos que enarbolan el lema de la protección de la infancia, de la juventud y de la cultura, y apoyan o premian a las instituciones que se ajustan a sus reglas.
Y en tanto no se disparen armas y no se tiren bombas, creemos que estamos en paz. No se cuentan los muertos de hambre y de frío social. No se cuentan los que caen en la droga y en la delincuencia sin fin por causa de la organización social incoherente e injusta.
En lo político, son instalados en el gobierno títeres que se distinguen no sólo por su sumisión a los intereses espurios, sino por su corrupción y por su asco hacia todos aquellos hermanos que luchan por sus derechos y hacia los ingenuos que aún propugnan a favor de un ideal nacional, o de alguna clase de autonomía.
Los dueños de los medios informativos no reseñan los hechos, los abusos, los vejámenes, la destrucción sistemática que genera el sistema, avalando con su silencio cómplice sus crímenes contra la Humanidad.
En su lugar, despliegan sin ninguna vergüenza sus pantallas de humo.
La descolonización
Sin embargo, la descolonización no es posible.
La sociedad está tan minada, tan desmotivada, tan desalentada en lo cultural, lo social, lo político, lo económico, que ya no cree en sí misma, a pesar de que son muchos y muy honrosos los quijotes que combaten con fuerza contra los molinos de viento.
Entonces, no va a haber para nosotros respeto y decencia, autenticidad y auto superación colectiva.
Los buitres y hienas siguen engolosinados con su búsqueda obsesiva de carroña, mientras los pueblos continúan arrastrando sus problemas existenciales irresolubles, con su secuela de miseria, desasosiego, tristeza y fatalismo.

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