Venezuela: Linchamientos “ciudadanos”, medios y laboratorios (análisis especial)

Es imposible desligar el ensayo pre electoral del saqueo de San Félix como el punto de inicio de un nuevo plan ultra contra la estabilidad del país, como tampoco separar a los "linchamientos ciudadanos" de este interesado desarrollo por normalizar la violencia en todas sus formas, bajo la aparente espontaneidad de la reacción ante "el descontento y la impunidad", de acuerdo a la percepción que busca moldear la mediocracia, el único partido funcional que les queda.

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Dentro de un entorno de radicalización de la criminalidad, de asesinatos y robos a famosos o miembros de sus círculos cercanos, de contraofensiva revolucionaria de la Operación de Liberación y Protección del Pueblo (con su consecuente deslegitimación) y la aparición de una mujer desmembrada por activistas políticos cercanos a la cúpula opositora, sólo en la última semana han sido linchados tres de las seis personas de esta estadística de supuesta “justicia ciudadana”, efectuada, también, con presunta espontaneidad en la Gran Caracas durante los últimos veinte días.

Los primeros casos

La descripción de cada uno de los supuestos linchamientos ya de por sí traza un mapa y una tendencia sobre por dónde circulan los puntos a analizar:

  • El primero ocurrió el 28 de julio cuando el joven de veinte años Jorvin Ortega fue interceptado en el sector UD7 de Caricuao por nueve personas “que le dispararon en una de sus piernas, le rociaron gasolina y le prendieron fuego por estar presuntamente involucrado en un robo cometido junto con otro compañero, que también murió en el ataque e ingresó sin identificación a la medicatura forense”. Esta es la única versión del caso, que finalmente fue esclarecido mediáticamente cuando el 4 de agosto la familia de Ortega encontró su cuerpo en la morgue de Bello Monte. Los victimarios, adecuadamente, fueron calificados como “vecinos”.
  • El segundo se dio el 2 de agosto, cuando Guido Hildemaro Pérez salía de su casa de la urbanización Monseñor Arias de la carretera Petare-Santa Lucía, luego de discutir con su mujer. Al parecer, en ese momento intentó abusar sexualmente de una menor de edad y “varios residentes al escuchar los gritos de la menor lo sacaron de la urbanización”. En eso, “otros sujetos en moto se acercaron al rebulicio y lo atacaron a golpes, le rociaron gasolina y lo quemaron, además de amputarle los pies y las manos”. Reza la versión de Deivis Ramírez para El Universal, quien al anunciar este hecho tuiteaba lo siguiente:

  • El tercero sucedió el 7 de agosto y la víctima fue Alejandra Ortia, quien fue quemada junto a un familiar en el sector El Placer de Siquire en Santa Lucía del Tuy, estado Miranda. Los asesinos aparentemente serían de una banda que fue a su casa en busca de su hijo, porque días antes habría matado a un joven de 16 años que viajaba en un bus por la zona. De acuerdo a esta versión, al no encontrarlo en su casa, la víctima del ajuste de cuentas fue su madre y el familiar no identificado. El Diario de Caracas tituló este hecho, con el cuidado que los caracteriza por no redundar a lo bestia, como “Asesinan y queman a la madre de delincuente que asesinó a un adolescente”.
  • A partir del cuarto caso, la matriz comienza a modificarse cuando el 11 de agosto “vecinos” de una vivienda de las residencias Bucare, en Terrazas de Club Hípico (municipio Baruta), se abalanzan contra “un delincuente” que había ingresado a la casa a robar y lo acuchillan. Este “delincuente” muere por las heridas y a partir de este momento se generan los siguientes titulares: “A puñaladas matan a ladrón que entró en apartamento en Terrazas del Club Hípico” (La Patilla), “Los intentó robar y ellos lo terminaron matando” (Contrapunto) y “Vecinos cansados de la impunidad lo mataron por querer robar en un apartamento en Terrazas del Club Hípico” (Oye Noticias). Tres días antes, una mujer era asesinada para sacarle su celular cuando salía de Terrazas Plaza, centro comercial ubicado en la misma zona.

La modalidad de cartelización mediática ocurrida con los saqueos posteriores a San Félix se repite

El “salto” mediático

Desde la sobrexposición de este caso, se dan siete hechos que pueden ser considerados, al menos, como réplicas en términos psicológicos y tienen como protagonistas a supuestos “vecinos” de clase media, dentro de una modalidad de cartelización mediática similar a la ocurrida con los saqueos posteriores a San Félix (hoy fantasmagóricamente desaparecidos de la agenda):

  • Luego de aquel anuncio vía Twitter de Deivis Ramírez, la calle B de Los Ruices, Caracas, es protagonista del linchamiento de “un delincuente” que acababa de asaltar a una mujer que salía de un supermercado del sector. Nuevamente, “un grupo de vecinos golpeó brutalmente” al supuesto delincuente y lo dejó semidesnudo en la panadería Los Cortijos. Un detalle a tener en cuenta es que desde abril hasta la fecha, este “grupo de vecinos” -que a veces “hasta alcanza a 60 personas”-, han “detenido y golpeado a 14 jóvenes”, y han intentado, al menos, un linchamiento más.
  • De acuerdo a los reportes, en Los Ruices se ha constituido un verdadero germen de un escuadrón de limpieza social, dado el nivel orgánico de los “vecinos” para detener y golpear delincuentes. Paradójicamente, el último hecho se da cerca del cruce de la calle A y B, donde el 6 de marzo de 2014 un francotirador asesinó a un Guardia Nacional y un motorizado que intentaban despejar una de las barricadas que por esos días de la guarimba bloqueaban las calles de este sector. Ninguno de estos datos parece estar alejado uno del otro dentro de una trama más grande, bajo la pasividad de la Policía Municipal de Sucre.
  • Pero sigamos: la magnificación continúa y el boom mediático, nuevamente, encuentra dos casos ocurridos durante el pasado fin de semana en Caracas. El primero en la California Norte (municipio Sucre), cuando, de nuevo, “un grupo de vecinos” atraparon a dos motorizados que supuestamente realizaban un robo y les quemaron la moto. El segundo en La Candelaria (municipio Libertador) cuando otro motorizado asaltaba una pareja y “se les encasquilló” el arma, lo que dio a lugar a que éstos reaccionaran y lo golpearan frente a la mirada de, otra vez, unos “vecinos” que inmediatamente los ayudaron y quemaron la moto. Estos dos casos se produjeron por la mañana del domingo y fueron escenificados en las redes sociales con fotos y videos que amplificaron aún más la matriz de masificación de este ajusticiamiento ciudadano en un domingo que comenzaba con el titular de El Nacional: “Descontento e impunidad fomentan los linchamientos”, tal cual sucedió con la operación de principios de año sobre el robo de niños en la que el mismo diario picó adelante.
  • Según El Periodiquito, en menos de 48 horas se han dado dos linchamientos en Aragua. Uno de ellos sucedió el domingo cuando dos supuestos delincuentes, en Santa Cruz de Aragua, fueron interceptados por una turba de entre 20 y 30 personas que, al ver que iban en carro, les cerraron el paso y dieron vuelta el vehículo. De acuerdo a este reporte, la víctima fue asesinada a machetazos por este “grupo de vecinos cansados de los robos en la zona”.

En este contexto, el último caso se registra el lunes en la ciudad de El Vigía, Mérida, y también es amplificado selectivamente desde las redes sociales hacia la mediocracia y la propaganda ultra, como la de ese bajante de bloque abandonado que llaman Maduradas que titula “¡EL PUEBLO ESTÁ CANSADO! Efectivos de Politáchira impidieron el linchamiento de un asaltante”.

Da la “casualidad” que de los 28 “linchamientos” registrados en el año, ocho ocurrieron en el transcurso de las últimas semanas, con el pico de cinco en dos días.

Ciertos datos aluden a variables paracas de “limpieza social”

Conclusiones y datos preliminares

Toda esta (¿interesada?) ola de linchamientos viene acompañada de una fase de instalación de los últimos días de la semana y el salto previsto para el día lunes, donde La Patilla, Efecto Cocuyo, Runrunes, NTN24 y el mayamero Diario de Las Américas repitieron la misma matriz de ajusticiamientos con el aliciente, en el último caso, de que esto se daba en conjunción al alerta emitido por la embajada de Estados Unidos en Caracas para que sus ciudadanos tuvieran en cuenta “la inseguridad” que existe en Venezuela.

De estos medios, Efecto Cocuyo es el que sobresale con una declaración, repetida de distintas maneras por los expertos citados en los otros reportajes, donde el criminólogo Fermín Mármol afirma: “Si no se aplica una política pública que reduzca efectivamente el índice de impunidad, Venezuela podría transitar el peligroso camino hacia la constitución de ‘grupos de exterminio’ que ajusticien por su cuenta como ocurrió en México, Colombia y Brasil”.

Por eso valgan algunos datos que se mueven alrededor de este contexto y unas conclusiones preliminares:

  • En los tres primeros casos, el del presunto delincuente de Caricuao, del supuesto violador de Petare, y el de la madre de otro supuesto asesino, se sugiere con demasiadas señas una de las variables paracas de limpieza social en la que se legitima el desmembramiento y la quema del supuesto delincuente, como acto de demostración de control y “justicia” ante la población del territorio para mantener un orden social en la zona, en contraposición al caos violento anterior a la llegada de los elementos armados.
  • En los siguientes casos hay claramente dos niveles de análisis: uno es el nivel de legitimación y replique psicológico de acciones de justicia por mano propia a través de la mediocracia para masificar una conducta o producir brotes adredes de violencia, cuyos máximo picos conocimos en las guarimbas con las guayas, o previo a eso, en los asesinatos del ataque de arrechera de Capriles Radonski posterior a su derrota en 2013.
  • Otro es la evidente conformación de grupos “cívicos” de limpieza social, cuyo caso más evidente es el de Los Ruices (ese “saldo organizativo” que les quedó de la guarimba), donde coludieron activistas ultra, carne de cañón y mercenarios en sus barricadas. Nuevamente, la inacción de la Polisucre demuestra lo poco que le importa intervenir para contener este tipo de casos y acciones sistemáticas en una comunidad que fue activa y sangrienta durante el fallido alzamiento de 2014. Lo sucedido en Aragua con 20 ó 30 personas actuando contra una persona tampoco escapa a esto.
  • El antecedente inmediato de Ucrania, donde de la misma forma se fue legitimando el linchamiento de delincuentes, políticos y simpatizantes pro rusos para luego dar paso a lo que aquí denominamos como “terrorismo 2.0”, por fomentar vía web la identificación de personas en una lista negra de gente a asesinar. Esto se dio con la sincronía de la aparición de un escuadrón de la muerte ad hoc para ejecutar el mandato de esa lista negra. En Venezuela, esta serie de linchamientos parece un ensayo y evolución de aquel sapeo a “chavistas” para ciudadanizar el elemento armado que está emergiendo con cada vez más fuerza con un nuevo vector, además de los “saqueos” y la “criminalidad”.
  • La evidente coincidencia, por otro lado, entre deslegitimar y mitificar a la Operación Liberación y Protección del Pueblo (OLP) como ineficaz y represiva, ya sea por derecha como por izquierda, apunta a abrir ese boquete interesado entre impunidad y fomentar linchamientos, tan especificado por El Nacional.

Ya lo decíamos: la intensificación en el frente interno vendrá por la vía del excepcionalismo

¿Por qué interesado? Debido a que es la respuesta del Estado para detentar el monopolio de la violencia y evitar la aparición de un elemento armado, o ejército de la resistencia a fines mediáticos, en un contexto electoral donde el nivel de asedio cobra el mismo relato de la guarimba y el escenario anterior a la orden ejecutiva de Barack Obama.

Si no, basta recordar lo que decíamos luego de este decreto sobre los posibles escenarios de conflicto: “La intensificación en el frente interno vendrá por la vía del excepcionalismo: conducir el malestar comienza pretendidamente para ser capitalizado por agitadores y activistas relacionados con las células paramilitares semidormidas en todo el territorio nacional. Y ese es el gran peligro del modelo contrainsurgente: socavar la base de apoyo lanzando al ruedo grupos de exterminio que ejecuten una tercera violencia, en la sombra, previo a un conflicto abierto (el modelo salvadoreño)”.

Sin lugar a dudas, la orden ejecutiva ha tomado cuerpo práctico en la intensificación de mecanismos de poder duros, conocidos como operaciones especiales y fuerzas de proximidad (dos de los seis puntos de la doctrina de intervención de la Administración Obama). Este recrudecimiento de la violencia, además, responde a que realmente el Gobierno Bolivariano les está dando donde les debe dar para mantener el orden y la estabilidad al menor precio posible.

Quien pele en perder de vista la amenaza que se cierne sobre nuestras cabezas y el accionar del alto mando revolucionario para detenerla, quedará en el basurero de la historia ante la evidencia detrás de esta campaña de linchamientos.

Esta sólo es la punta de la caries de lo que quieren que venga después.

misionverdad.com

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